Las paperas, una enfermedad poco frecuente (pero aun presente) gracias a las vacunas

Paperas, cuello, ganglios, enfermo, niño y madre
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Actualizado 17/03/2018 13:04:18 CET

   MADRID, 17 Mar. (EDIZIONES) -

   La parotiditis, conocida popularmente como paperas, es una enfermedad prevenible. Se caracteriza además por ser autolimitada, es decir, no hay un tratamiento específico y es el propio cuerpo el que es capaz de curarse solo. Además, es altamente contagiosa. Pero lo bueno que tiene es que existe vacuna para ella, y los casos que se producen presentan síntomas atenuados. Ya no es lo que era.

   "A pesar de la efectividad de la vacunación sistemática frente a la enfermedad, siguen produciéndose casos y brotes epidémicos, que se atribuyen en gran parte a un descenso de los anticuerpos protectores con el tiempo", precisa en este sentido la Asociación Española de Pediatría (AEP).

   En una entrevista con Infosalus, la doctora Teresa Vela, miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) destaca en este sentido que la enfermedad es más infrecuente que antes y, por ejemplo, apunta que en España en 2013 se registraron 5.800 casos; mientras que en 2014, un total de 959; y en 2015 (últimos datos disponibles), la cifra era de 1.500; "todas ellas muy por debajo de la media de la UE, que es de 13.500 casos anuales".

   Además, la especialista sostiene que, aunque haya personas que presenten los síntomas, realmente sólo el 41% se confirman como tales en el laboratorio. "Hay muchos cuadros virales que se mezclan y superponen entre sí", advierte.

   A su juicio, lo más importante de todo es que los rangos de edad más afectados por parotiditis siguen siendo entre los 5 y los 19 años, las edades en etapa de vacunación, "por lo que hay buena capacidad de abordar el problema con las medidas de salud pública".

   Asimismo, Vela resalta que hay más casos de hombres que de mujeres, aunque se desconoce el porqué. A su vez, indica que de un 15 a un 20% de pacientes pueden ser asintomáticos, no tener parotiditis, y después presentar las complicaciones de las parotiditis.

   Sobre los síntomas, la especialista de SEMERGEN enumera: fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y anorexia. "Empiezan con eso y a las 48 horas si se desarrollan, porque no siempre se desarrollan, empieza la inflamación de la glándula parótida. Tú puedes estar vacunado y pasar los síntomas, pero atenuados. Esa parotiditis puede ser unilateral (en un lado) o bilateral (en ambos lados). A veces aparece dolor del mismo oído del mismo lado de la glándula. La inflamación puede durar hasta diez días", detalla la experta.

   En cuanto a la contagiosidad de la enfermedad, Vela sostiene que, en general, desde que se entra en contacto con el virus hasta los síntomas, ese periodo de incubación ronda los 16-18 días. De hecho, subraya que se puede ser contagioso hasta tres días antes de tener los primeros síntomas, y hasta 9 días después de tenerlos.

EL CONTAGIO: LA SALIVA

   En este sentido, precisa que la principal vía de contagio es la saliva, por ello ve principal no compartir utensilios de comida, y siempre lavarse las manos, porque con un simple estornudo se puede producir un contagio por vía aérea.

   En cuanto a las complicaciones de las paperas, Vela señala que son principalmente la afectación por orquitis, o inflamación de los testículos, en el caso de los niños, en un 15 y un 30% de los casos, que si se complican y no consiguen resolverse pueden quedar con atrofia testicular y alteraciones de la fertilidad, e incluso llegar a la esterilidad; y la ooforitis o ovaritis, inflamación de uno o los dos ovarios, en el caso de las niñas, que es "muy raro" porque sucede en un 5% de los casos aproximadamente. Por otro lado, Vela celebra que, gracias a las vacunas, se ha conseguido que las paperas ya no constituyan de las primeras causas de meningitis y de sordera súbita en niños.

   "El tratamiento es sintomático. El pronóstico general es benigno. Como se trata de un virus hay que insistir en que no se cura con antibiótico. Se pasa sola, el propio paciente es el que lucha contra la enfermedad, y de producirse un ingreso, éste tiene lugar para prevenir complicaciones, para vigilar al paciente", sentencia la médico de atención primaria.