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Genes, clima y hormonas nos condicionan

¿Por qué variamos de peso de un día para otro?

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Foto: GETTY

MADRID, 31 Jul. (Infosalus/EP) -

   A muchas mujeres mediterráneas, y cada vez a más hombres, les cuesta grandes esfuerzos mantener un peso adecuado, a pesar de ser uno de los requisitos más importantes para una vida saludable. La fisiología y el estilo de vida son elementos indispensables para entender este 'baile de tallas' en la sociedad actual.

   Según explica a Infosalus María Isabel Lopera, responsable de la Unidad de Nutrición, Dietética y Antiaging del Instituto Beautyderm y colaboradora de Smartsalus.com, vivimos en un país en el que existen cuatro estaciones y una humedad atmosférica alta y los genes mediterráneos determinan un físico que, en lo que se refiere al tejido adiposo, difiere de otras regiones del planeta.

   Para Lopera, como mediterráneos nuestro tejido graso y la cantidad de líquidos que retenemos, que ayudan en la termorregulación, están ligados a esta sucesión de estaciones y a variaciones en nuestro peso que dependen de aspectos tan diversos como la temperatura exterior, la calidad de nuestro descanso o el nivel de estrés al que estamos sometidos.

   Nuestro sistema vascular y el tejido adiposo nos ayudan a regular nuestra temperatura interna que debe estar entorno a los 34 o 35 grados centígrados a través, entre otros mecanismos, de un equilibrio en los líquidos que existen en nuestro organismo.

   Lopera explica que la composición de las células grasas es lipídica-acuosa y en los días en los que se eleva la temperatura, bebemos más y retenemos más líquidos para controlar la temperatura interna, esto hace que en estos días de calor nuestro peso corporal suba hasta en un kilogramo.

   "En verano, somos como los camellos, tenemos que beber más y nuestra orina es más concentrada porque se retiene más agua para controlar la temperatura interna frente a la externa", explica Lopera.

   Cuando comienzan a bajar las temperaturas se va perdiendo este exceso de peso, sin embargo, en septiembre y octubre de nuevo el organismo comienza a retener líquidos para prepararse frente a la bajada de las temperaturas que se produce en invierno.

   "Es una época que coincide con las navidades en la que se comen alimentos más proteicos y con más grasa y más concentrados para estar preparados para el invierno, una vez pasan los fríos es más fácil perder peso de nuevo". Todo el ciclo se reinicia en primavera, cuando el organismo comienza de nuevo a aclimatarse al ascenso de las temperaturas y de la humedad en el ambiente.

   "En China las mujeres no varían de peso, ya que su clima es más homogéneo y presentan una morfología similar, sin embargo, en el centro del planeta sus habitantes están preparados genéticamente para estos cambios vasculares que ayudan al organismo a equilibrar la temperatura interna", explica Lopera.

   Así, el clima explica características físicas como la mayor cantidad de grasa en la cara de las mujeres esquimales porque esta grasa subcutánea les ayuda a enfrentarse a las bajas temperaturas o la piel más gruesa de los africanos con la que evitan la pérdida de agua derivada de las altas temperaturas.

DESCANSO, ESTRÉS Y HORMONAS

   La sensación de inflamación o de retención de líquidos también procede del estilo de vida que seguimos, señala la especialista. En la ecuación participan las propias hormonas que genera el organismo como respuesta al estrés (cortisol) y los excitantes que se aportan en forma de tabaco (nicotina) o cafés y refrescos (cafeína) con el objetivo de que el organismo acelere su ritmo.

   La genética mediterránea, el clima y el estrés terminan así marcando un aumento de la celulitis y de las enfermedades del sistema vascular como las varices, explica Lopera.

   Los horarios de trabajo y el ritmo vital no se adaptan tampoco a las necesidades de recuperación del organismo lo que genera aún más estrés. Según explica Lopera, "desde que existe la luz eléctrica se ha roto el ciclo luz-oscuridad que regula el organismo humano. La biología del ser humano está preparada para estar activa cuando hay luz y dormir y regenerarse cuando llega la noche. En este periodo se genera la melatonina, la hormona regeneradora y rejuvenecedora del organismo".

   Si no generamos suficiente melatonina el organismo está sometido a una situación de estrés y este estrés produce hormonas de cortisol, la cortisona, que ayuda al organismo a sobreponerse y estar preparado en situaciones de urgencia. Pero la cortisona genera más desequilibrio y más inflamación y se retienen más líquidos, ya que estos ayudan al organismo a estar preparado ante cualquier urgencia pues le ayudan a regularse y a sobrevivir.

   "Dormir 8 horas ayuda a adelgazar, eso sí, hay que tener en cuenta que los medicamentos para dormir retienen líquidos. Mejor relajarse con opciones naturales o incluso tomar suplementos como la melatonina".

   En las mujeres además también interviene el ciclo menstrual, en cuyos días anteriores a la regla se retienen líquidos para que el organismo esté mejor preparado ante un posible embarazo.

FISIOLOGÍA Y EJERCICIO, UN TÁNDEM INSEPARABLE

   Lopera explica que las células adiposas dejan de reproducirse en la adolescencia, a partir de entonces lo que hacen es aumentar en tamaño (pueden aumentar entre 10 y 40 veces su tamaño). Así, las células adiposas engordan y adelgazan pero no desaparecen a no ser que se utilicen medios quirúrgicos como la liposucción que las extrae del organismo.

   Las células adiposas se asemejan a bolsitas que se llenan de agua y lípidos capaces de retener muchos componentes orgánicos que se van acumulando en el organismo. Ante la cuestión de si es bueno perder peso, la especialista lo tiene claro "cambiar el tejido adiposo y así el contenido de las células adiposas es muy saludable". El tejido adiposo es así una especie de despensa (reserva) para el organismo cargado de líquidos y lípidos.

   "No sólo es el clima, también los disgustos y no dormir bien engordan ya que se producen reacciones vasculares y lipídicas asociadas, se generan hormonas y se pone al organismo en una situación de tensión que produce que se retengan líquidos para estar preparados", explica Lopera.

   Existe una herramienta clave capaz de controlar todas estas variables, señala Lopera y es realizar ejercicio físico. La actividad física controla el funcionamiento hormonal y funciones como las de la sudoración ayudan a modular y a equilibrar el organismo.

   Sin duda, la dieta es importante aunque Lopera apunta que existen estudios que muestran que en condiciones sin estrés una dieta alta en calorías y grasas puede no provocar aumentos de peso mientras que cuando el estrés entra en escena también lo hace el aumento de peso.

   Para Lopera entre las cuestiones más importantes a la hora de conseguir un peso saludable se encuentran el control de las emociones y combatir el estrés con técnicas como el yoga, la meditación y todo lo que suponga estabilizar el ánimo. "El cerebro envía las órdenes a las hormonas, que tienen un importante papel en la regulación del peso, pero además el tejido adiposo funciona como un cerebro y capta los estados de ánimo, de ahí la importancia de controlarlos", afirma la especialista.

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