Aprender a enseñar

El ABC de la crianza responsable

Actualizado 23/04/2014 17:39:48 CET
Madre e hija
Foto: GETTY

MADRID, 23 Abr. (Infosalus/EP) -

   Una parte muy importante del desarrollo infantil pasa por las reglas para convivir que los padres deben enseñar a sus hijos. Los normas básicas coinciden en brindar a los menores un ambiente seguro y afectuoso en el que desarrollen su autoestima y aprendan a relacionarse con los demás de forma saludable.

   El Colegio Real de Psiquiatras de Reino Unido publica en su sitio web en Internet (www.rcpsych.ac.uk) documentos informativos dirigidos a padres, profesores y cuidadores bajo el título 'Salud mental y crecimiento'. Estas recomendaciones ponen el acento en la importancia de desarrollar habilidades para la crianza desde los primeros años de vida de los menores.    

   Los especialistas británicos apuntan que las reglas son una importante parte del día a día que hacen posible la convivencia entre las personas. "Si el niño no aprende cómo debe comportarse, le será difícil relacionarse con otros niños y con los adultos. Los niños encontrarán difícil aprender en la escuela, se comportarán mal y probablemente sean infelices y se frustren", explican en la web.

   La clave está en descubrir estrategias que funcionen bien tanto para los padres como para los hijos y para facilitar este cometido fundamental, los psiquiatras británicos aportan algunas ideas:

1. Sea claro y constante: si no se atiene a las reglas, sus hijos aprenderán que si las ignoran probablemente usted terminará por claudicar. La experiencia personal sobre la infancia es muy importante. Incluso si desea hacer las cosas de forma diferente a lo que vivió cuando niño, puede encontrarse haciendo lo mismo con sus hijos o incluso todo lo contrario. Es útil tener como objetivo ser tan claro y coherente como sea posible.

2. Utilice los elogios: haga saber a sus hijos cuándo hacen algo bien y cuándo se siente feliz con ellos. Puede, por ejemplo, darles un abrazo, un beso y decirles lo maravillosos que son. Esto es importante hacerlo de inmediato tras la acción a elogiar.

3. Planifique por anticipado: esto ayuda si usted y sus hijos conocen las reglas para situaciones particulares antes de que sucedan. No cree estas reglas sobre la marcha, si por ejemplo la hora de ir a la cama son las 8,30, asegúrese de que todos lo sepan y aténgase a ello.

4. Implique a su hijo: siéntese con sus hijos y hable con ellos sobre la buena conducta. Se sorprenderá de descubrir que existen más coincidencias que diferencias en este sentido.

5. Mantenga la calma: esto puede ser difícil en el calor del momento pero ayuda. Esté calmado y sea claro en sus directrices como "por favor apaga la televisión" o "es hora de ir a dormir".

6. Sea claro con su hijo: decirle al pequeño 'se bueno' no basta, hay que decirle exactamente lo que se espera que haga, si el niño no puede entendernos difícilmente obedecerá. Sea breve y simple con indicaciones del tipo "por favor, guarda tus juguetes".

7. Sea realista: no lo es si promete una recompensa extraordinaria o amenaza con un castigo horrible cuando no va a llevarlos a cabo. Es mucho mejor ofrecer pequeños premios en vez de castigos. Por ejemplo, "cuando hayas ordenado tu habitación, puedes tomarte un helado". No espere milagros, si su hijo ordena sólo en parte la habitación elógielo por haber empezado la tarea.

8. Dé importancia a su relación: cuando existen dificultades es fácil olvidar que también existen los buenos momentos compartidos. Todo el mundo puede acabar sintiéndose enfadado y disgustado. Por eso necesita planear buenos momentos en común. Puede jugar a algo, leer o cocinar con sus hijos durante al menos 10 minutos al día.

9. Muestre un frente común: si los padres discrepan sobre las reglas y lo que esperan de sus hijos, éstos podrían sentirse confundidos porque no saben qué se espera de ellos. Pueden descubrir que si preguntan por separado a cada padre obtendrán una respuesta distinta. Por ello, si los padres están juntos o si viven por separado es importante, hasta donde sea posible, que todo aquel que cuide de los niños esté de acuerdo en los aspectos más importantes y en las conductas que quieren fomentar en los menores.

10. Fomente las conductas positivas: la crianza puede ser un trabajo difícil, tanto emocional como físicamente. Es fácil dejar las cosas pasar si está estresado, deprimido, cansado, muy ocupado o no tiene quien le ayude a cuidar de los niños. Sin estímulos y expectativas consistentes, los niños pueden desarrollar malos hábitos en su conducta.

   Los especialistas británicos apuntan que ante la existencia de problemas en la crianza es bueno hablar con otros padres o amigos, los profesores del niño e incluso su pediatra. "Cambiar la conducta de un niño puede ser algo lento y difícil pero se puede conseguir", añaden.

Si el problema de comportamiento es grave, el pediatra puede aconsejar la participación de algún especialista en el ámbito de la salud mental en niños y adolescentes que puede ayudara descubrir qué está causando el problema y sugerir métodos prácticos que ayuden a superar la situación, concluyen los psiquiatras.

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