El Ruber Juan Bravo incorpora una Unidad de Terapia Fotodinámica

María Calvo Pulido, directora del Servicio de Dermatología de Ruber Juan Bravo
RUBER JUAN BRAVO
Publicado 03/07/2018 18:48:56CET

Está indicada en cáncer de piel no melanoma, carcinoma basocelular y lesiones precursoras del carcinoma epidermoide, entre otras enfermedades

MADRID, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Dermatología del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, dirigido por la doctora María Calvo Pulido, ha incorporado una nueva Unidad de Terapia Fotodinámica, una modalidad de tratamiento basado en la fotooxidación y la destrucción celular selectiva mediante la utilización de un fotosensibilizante.

Este tratamiento es un procedimiento "muy sencillo" que se realiza en consulta. Consiste en la aplicación de la crema fotosensibilizante en la zona a tratar, que se debe dejar en incubación durante 3 horas y, posteriormente, aplicación de la luz durante un tiempo variable en función de la extensión del campo de tratamiento, entre 10-30 minutos.

"La aplicación de la luz puede resultar molesta en algunas zonas, pero gracias a las nuevas lámparas que permiten regular las potencias durante el tiempo de tratamiento se puede individualizar la manera de aplicarlo en función de la tolerancia del paciente", puntualizan.

Para llevar a cabo este tratamiento se requiere de la presencia de tres elementos. El primero de ellos un fotosensibilizante, una sustancia que se aplica al paciente en la zona a tratar, en forma de gel o crema, y que tiene una alta capacidad lipofílica para atravesar las membranas biológicas y localizarse de forma específica en las células diana, que serán aquellas que tienen una multiplicación anómala y son por tanto malignas o premalignas.

También necesita una fuente de luz, en este caso se trata de una lámpara que emite una luz con una longitud de onda y potencia suficiente para penetrar en el tejido tumoral y activar la sustancia fotosensibilizante. El último componente es el oxígeno. Tras aplicar la luz, se produce una activación del fotosensibilizante que pasa a un estado excitado y da lugar a una reacción fotoquímica con formación de radicales libres de oxígeno, que producirán una fotooxidación y destrucción de las células diana.

Además de la muerte celular directa se producen unos daños colaterales a los vasos de la zona que junto con la reacción inflamatoria local y la respuesta inmunológica del paciente dan lugar a la curación del tumor.

PRINCIPALES INDICACIONES

Es fundamentalmente utilizado para el tratamiento del cáncer de piel no melanoma y de las lesiones precursoras del mismo, carcinoma basocelular, así como lesiones precursoras del carcinoma epidermoide, queratosis y queilitis actínicas y enfermedad de Bowen.

Tal y como explica Ruber Juan Bravo, la ventaja de este tratamiento respecto a la cirugía convencional, es fundamentalmente estética, ya que permite la curación de lesiones de cáncer de piel sin cicatriz residual y el tratamiento de lesiones premalignas no visibles al ojo humano. Asimismo se puede utilizar con resultados variables en diversas patologías inflamatorias como: psoriasis, acné, infecciones por el virus del papiloma, linfoma cutáneo de células T, etcétera.

"Finalmente tiene también una aplicación estética, consiguiendo un rejuvencimiento fundamentalmente en aquellas pieles con importante daño solar crónico", detallan.

Tras la realización del tratamiento se produce una reacción inflamatoria necesaria para su funcionamiento, que da lugar a enrojecimiento, inflamación y aparición posterior de costras que será más o menos intensa dependiendo del daño solar del paciente. Con el seguimiento dermatológico adecuado, aproximadamente en 7-10 días se habrá producido una regeneración epidérmica completa, aseguran.