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Crisis epilépticas: pautas para tratar las convulsiones

Epilepsia.
GETTY//LCOSMO
Actualizado 20/11/2017 10:34:00 CET

   MADRID, 20 Nov. (EDIZIONES) -

   Si se vivieran 80 años, la probabilidad de sufrir una crisis epiléptica durante nuestra vida sería del 10%. Además, en un 40% de los pacientes no se identificaría la causa de la convulsión después de realizar los estudios adecuados. Incluso, hay dos picos de edad donde se da un mayor número de casos de epilepsia: la primera y de la séptima década de la vida. Este último pico de epilepsias tardías es un hecho generalmente desconocido y se debe a la enfermedad cerebral vascular (microinfartos cerebrales).

   Además, es muy importante que, si presencia una convulsión, se trate de recordar todo lo que ocurrió justo antes de comenzar. Será de gran ayuda al médico para poder identificarla de cara a un tratamiento, según asegura, en una entrevista con Infosalus, el coordinador Grupo de Habilidades en Neurología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Alberto Freire Pérez.

   Este especialista gallego explica que el origen de las convulsiones está en una serie de descargas "eléctricas súbitas, excesivas, coincidentes a la vez y anormales", de un grupo de neuronas del cerebro. "Es como si unas células del cerebro se cargasen de energía eléctrica y la descargasen sin previo aviso todas a la vez. Se corresponderían con una crisis epiléptica", precisa.

   El experto hace hincapié a la hora de diferenciar una sola convulsión o una serie de convulsiones repetidas, debidas a agresiones agudas del cerebro (traumatismos), o que se pueden corregir o evitar (fiebre, alcohol, drogas). "No se trata de epilepsias", advierte.

   Según subraya, las convulsiones o descargas eléctricas bruscas y espontáneas dan lugar a contracciones de músculos, de partes determinadas del cuerpo, o de todo el cuerpo en general, mientras que la enfermedad epiléptica se caracteriza por convulsiones que se repiten, y que tienen su origen un proceso crónico de fondo.

   El también médico general y de familia del Centro de Salud de Acea de Ama-Culleredo (La Coruña) indica que la causa de las convulsiones, una actividad eléctrica incontrolable del cerebro, puede deberse a múltiples causas: fiebre (frecuente en niños pequeños), sustancias tóxicas (fármacos, alcohol, drogas), traumatismos cerebrales o enfermedades que dañan una parte o varias del cerebro.

   "Todas las crisis epilépticas son síntomas de un mal funcionamiento o lesión cerebral. Múltiples situaciones, sustancias y fármacos pueden originar convulsiones: fiebre, drogas (cocaína y anfetaminas -crack-), antidepresivos y fármacos utilizados para el tratamiento de las psicosis, antibióticos y antivíricos, anestésicos, analgésicos, contrastes radiológicos, la abstención de alcohol y fármacos empleados como tranquilizantes o para inducir el sueño", cita el experto de la SEMG.

NO TODAS LAS CONVULSIONES SON IGUALES

   La mayor parte de las personas cuando piensan en convulsiones suelen imaginarse el cuerpo de una persona que se sacude rápidamente y sin control. "Pero no todas las convulsiones provocan este cuadro generalizado. Existen muchos tipos de convulsiones y algunos tienen síntomas leves", avisa el especialista.

   De hecho, precisa que las más frecuentes son las crisis simples, parciales o focales, que se originan en un área limitada del cerebro. En éstas, el paciente es total o parcialmente consciente de los síntomas (no pierde el conocimiento): movimientos repetidos, destellos luminosos, musiquilla, zumbidos o palabras en el oído, olores o sabores intensos, sensaciones de tacto anormales, palidez, sudoración, accesos de calor en la cara, déjà vu (experimentar una sensación ya conocida o de asistir a un acontecimiento muy familiar que siempre es el mismo), jamais vu (sensación de irrealidad o de estar en un sitio extraño).

   Mientras, Freire sostiene que en las crisis generalizadas hay una alteración de la conciencia porque se afectan a la vez los dos hemisferios cerebrales. A su vez, dice que pueden ser no convulsivas o convulsivas:

   - Las crisis generalizadas no convulsivas son las llamadas 'ausencias'. En ellas hay una breve pérdida de conciencia que dura sólo unos segundos, por lo que puede pasar inadvertida, sin pérdida de la postura. "El inicio y final son bruscos por lo que no es raro que la primera pista sea un ensimismamiento o la disminución del rendimiento escolar detectado por un profesor. Un 50% de los pacientes sufrirán una curación espontánea a los tres años", advierte el especialista.

   - Las crisis generalizadas convulsivas son las que todo el mundo imagina cuando piensa en epilepsia. Estas últimas tienen una primera fase donde se produce una contracción muscular generalizada breve. El paciente se pone rígido: músculos de la masticación (mordedura de lengua y mejillas), brazos doblados y piernas estiradas; emiten un ruido gutural por la contractura laríngea, se interrumpe la respiración y el paciente se pone 'azul'. A los 20-30 segundos aparece otra fase que dura más o menos un minuto. En ella, se producen sacudidas muy breves de las extremidades que se van haciendo más amplias y violentas.

   Durante esta fase pueden producirse luxaciones, fracturas y traumatismos. Tras ésta, aparece una tercera fase donde el paciente está adormecido, no responde, los músculos están flácidos, hay exceso de salivación que puede ser sanguinolenta si se ha mordido la lengua o las mejillas, además de pérdida de orina y de heces (no es un signo de gravedad, sencillamente indican que la vejiga y el intestino estaban llenos cuando se produjo la crisis). "El paciente suele dormir varias horas y al despertarse no se acuerda de lo ocurrido. Está confuso, con dolor de cabeza y dolores musculares por las contracciones", apostilla el experto.

PAUTAS PARA ACTUAR FRENTE A UNA CONVULSIÓN: CALMA

   "Probablemente el número de pacientes afectados de epilepsia está subestimado debido a la dificultad del diagnóstico de ciertos tipos de epilepsia y a la ocultación por estigmas sociales", señala Freire. Así, recomienda:

   - Colocar al paciente en posición lateral de seguridad y garantizar que el paciente pueda respirar, pero evitando introducir en la boca materiales que el paciente pueda aspirar o tragar (como bolígrafos). No forzar la introducción de objetos ya que se pueden partir piezas dentales. Mucho menos introducir los dedos en la boca del paciente, ya que se podría sufrir una mordedura grave.

   - Evitar las autolesiones iniciales del paciente, prevenir la mordedura de lengua, retirar objetos próximos para evitar traumatismos, almohadillar la cabeza.

   - Evitar la sujeción intensa de las extremidades ya que se pueden producir fracturas óseas o lesiones musculares por la contractura.

   A pesar de una crisis con convulsiones hay que estar calmado, pide el especialista, indicando que toda primera convulsión debe ser siempre estudiada, además de tener en cuenta que hay crisis que pueden durar más de cinco minutos. En este caso, pide estar atento puesto que aquellas que duran más de 5 minutos precisan de un tratamiento anticonvulsivo inmediato.

CÓMO ACTUAR FRENTE A LA CRISIS EPILÉPTICA

- Tratar los procesos subyacentes que originan la epilepsia.

- Evitar los factores que pueden desencadenar las crisis: luz, ruido (dependen de la intensidad del estímulo), los sobresaltos. "La epilepsia fotosensible es provocada por la estimulación luminosa intermitente como el brillo del sol en el agua o a través de las hojas de los árboles, postes de alumbrado, oscilación de los tubos fluorescentes estropeados o el televisor. Hay estímulos sensoriales complejos que también pueden desencadenar convulsiones en pacientes susceptibles como la escritura, lectura o cálculo aritmético", indica.

- Algunos pacientes son capaces de desencadenar el inicio de una crisis cuando, en un ambiente tranquilo, relajado y en soledad, se concentran mentalmente y rememoran las sensaciones que anuncian el comienzo de una crisis y que, en ocasiones, son indefiniblemente placenteras. Pueden abortar el comienzo de la crisis si, inmediatamente, se oponen con un esfuerzo mental o con un estímulo que generalmente es doloroso.

"El paciente con epilepsia debe realizar una vida normal. En los niños se debe reemplazar la sobreprotección por un apoyo comprensivo que minimice sentimientos de inferioridad e inseguridad y otros obstáculos emocionales", subraya el experto.

En este sentido, recuerda que científicos, escritores, músicos, artistas y personajes que influyeron en la Historia de la humanidad padecían epilepsia: Albert Einstein, Alfred Nobel, Isaac Newton, Alejandro Magno, Julio César, Santa Teresa de Jesús, San Pablo, Dovtoiesky, Van Gogh, Lord Byron, Charles Dickens, Napoleón, los actores Danny Glover y Richard Burton, Elton John, Tchaikovsky, Berlioz, Handel, y el héroe mitológico Hércules. "De ahí que la epilepsia también se conozca como la 'Enfermedad de Hércules', y todos eran personas normales y fueron grandes genios en su campo", añade el doctor Freire.

 

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