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La mitad de afectados por un trastorno bipolar, mal diagnosticados

Trastorno bipolar
FLICKR/KARINA LAMONTAGNE
Publicado 04/10/2016 14:21:57CET

   MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El trastorno bipolar afecta al 2 por ciento de la población en España y los afectados tardan una media de diez años en ser diagnosticados correctamente, en parte porque a casi la mitad se les atribuye erróneamente otro trastorno mental, según ha explicado el psiquiatra Eduard Vieta, del Hospital Clínic de Barcelona.

   Este experto ha coordinado este martes unas jornadas en la Fundación Ramón Areces, en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), con el objetivo de analizar el estado de investigación de este trastorno, que se caracteriza por oscilaciones bruscas en el estado de ánimo, con periodos de depresión que alternan con otros de euforia y activación nerviosa.

   Esta sintomatología hace que muchos pacientes sean inicialmente diagnosticados de depresión ya que van al médico cuando pasan por la fase depresiva de su enfermedad. "Nadie va al médico cuando tiene mucha energía y está muy feliz. Y cuando se les preguntan si han estado eufóricos en el pasado, a veces ni lo recuerdan y sólo tienen presente que han estado mal", ha reconocido este experto.

   De hecho, Vieta asegura que los pacientes con trastorno bipolar que empiezan con una depresión tardan cuatro años más en ser correctamente diagnosticados que los que debutan con un episodio maniaco.

   Además, "el sistema tampoco ayuda" dado que la depresión es atendida por los médicos de Atención Primaria y para ellos supone un "enorme reto con el poco tiempo que tienen en las consultas". Esto también hace que, en ocasiones, sean tratados únicamente con antidepresivos a pesar de que cuando estos fármacos se usan en solitario "favorecen la activación de los genes o mecanismos cerebrales implicados en este trastorno".

   De hecho, este experto admite que el uso indebido de antidepresivos es uno de los factores que puede estar propiciando un cierto aumento de casos en los últimos años. La mayor parte de este incremento es por el hecho de que ahora se ha mejorado la formación y se diagnostica mejor, pero también se debe a un mayor consumo de ciertas sustancias como el cannabis y a la privación de sueño.

"En España hemos pasado de ser el país de la siesta a eliminarla y seguir acostándonos tarde, lo que hace que durmamos poco, y se sabe que la falta de sueño también activa los genes de la bipolaridad", según ha destacado.

   Con respecto al tratamiento, actualmente se basa en la combinación de la psicoterapia y diferentes medicamentos como estabilizadores del estado de ánimo (el litio y algunos fármacos indicados para otros trastornos como la epilepsia) y fármacos antidepresivos o antimaniacos según la fase de la enfermedad.

LA MITAD DE LOS PACIENTES ESTÁN CONTROLADOS

   El tratamiento de la manía tiene una eficacia inicial del 70 por ciento y puede alcanzar al 95 por ciento al cabo de varios intentos, mientras que el tratamiento de la depresión tiene una eficacia de un 65 por ciento, lo que hace que "en términos generales haya una mitad de pacientes que van bien y otra mitad que van bien pero tienen dificultades de adaptación social".

   "La mayoría alcanza un control clínico, de los episodios, pero no son capaces de hacer una vida normal, recuperar un trabajo perdido, como consecuencia de secuelas de la propia enfermedad o aspectos sociales de discriminación o estigma", ha explicado.

   Además, en los últimos años se está analizando el potencial de la ketamina, una droga con potencial alucinógeno y anestésico que ha demostrado "controlar la depresión en cuestión de minutos", ha reconocido Vieta.

   Su uso es todavía experimental aunque los resultados ofrecidos son "espectaculares". En España se utiliza como uso compasivo cuando han fracasado otras opciones más consolidadas y, aunque ya existe base científica de su eficacia, todavía es una alternativa experimental.

LA KETAMINA, ABRE LA PUERTA A FUTUROS MEDICAMENTOS

   "Entre los problemas destaca que hay que administrarlo por vía intravenosa, su efecto también se va rápido (unos 3 días) y no hay datos sobre su seguridad a largo plazo", ha reconocido, que no obstante admite que ha abierto la puerta al desarrollo de unos 20 compuestos basados en su mecanismo de acción que "plantean una promesa importante" para el tratamiento.

   Asimismo, la medicina personalizada, que en salud mental equivale a la psiquiatría de precisión, "tiene a su mayor exponente en el trastorno bipolar", ha destacado Jerónimo Sáiz, jefe de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

   Sobre todo, ha añadido Vieta, porque ha permitido una "mayor y mejor definición" de la enfermedad para que "no sea sólo una etiqueta y se puedan perfilar mejor el diagnóstico y el tratamiento". El problema, no obstante, es la ausencia de un tratamiento curativo.

   "Es una enfermedad de la regulación de las emociones y la emotividad está regulada por cientos de mecanismos y no queremos cargarnos que la persona no tenga emociones", lo que hace que no haya tratamientos dirigidos contra las causas porque estas son "tan complejas que no las puedes aislar".

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