Las investigaciones sobre reloj biológico pueden ayudar a tratar los trastornos de conducta alimentaria

Gula, nevera, comida, ansiedad
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Publicado 23/01/2018 12:15:19CET

MADRID, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

Hay factores asociados al ritmo circadiano, el reloj biológico, que deben tenerse en cuenta para mejorar los tratamientos de los trastornos alimentarios, según ha afirmado afirma la jefa de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Carmen Ponce de León.

Según explica la experta, estos pacientes sufren con frecuencia problemas en el sueño; pueden tener un sueño ligero y, en ocasiones, ven interrumpido de madrugada su descanso lo que les lleva a desarrollar una conductas compulsivas.

"Pensábamos que la hiperactividad nocturna se debía al deseo de hacer ejercicio físico sin ser vistas, pero también se da en pacientes que no tienen que esconderse. Algo parecido ocurre en pacientes con bulimia cuyos episodios se dan más frecuentemente por la tarde y por la noche", explica la experta.

Hasta ahora, se pensaba que esta hiperactividad se producía a esa hora porque era cuando los pacientes llegaban a casa, pero también ocurre así en personas que pasan el día en su domicilio. En definitiva, añade, "estas observaciones y otras más complejas (aportadas por la investigación neurobiológica), indican que hay factores asociados al ritmo circadiano que deben tenerse en cuenta para mejorar los tratamientos".

En este sentido, las investigaciones sobre ritmo circadiano y reloj biológico realizadas por Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, premiados con el Nobel de Medicina en 2017, han abierto nuevas perspectivas para el tratamiento de los pacientes con trastornos de la alimentación.

"Debemos investigar más sobre los horarios que siguen estos pacientes, ya que esta información puede ayudarnos a mejorar sus tratamientos, incluyendo en ellos por ejemplo, fármacos que intervienen en el ritmo de vigilia y sueño, como los relacionados con la leptina o melatonina, que antes no habían sido considerados", ha concluido la doctora Carmen Ponce de León.