Consejos para la gestión ambulatoria

Controlar la tensión en casa

Actualizado 11/04/2014 18:27:15 CET
Tomarse la tensión
Foto: GETTY

MADRID, 11 Abr. (Infosalus/EP) -

   La presión arterial es una de las medidas físicas más variables, cambia a lo largo del día e incluso de un minuto a otro. Por ello, en muchos casos realizar una gestión ambulatoria en casa de la presión sanguínea proporciona una información más fiable sobre sus fluctuaciones que hacer el seguimiento en la consulta del médico o incluso la farmacia.

   Según explican en el blog de la Escuela de Medicina de Harvard en Estados Unidos (www.health.harvard.edu) en la presión sanguínea intervienen factores como: levantarse de una silla, ver un programa emocionante en televisión, tomar una comida, escuchar música suave, el estrés y el momento del día.

   Entidades como la Asociación Americana del Corazón o la Sociedad Americana de la Hipertensión aconsejan que aquellas personas con hipertensión o un riesgo elevado de desarrollarla hagan un seguimiento de su presión arterial en casa. Los expertos estadounidenses apuntan algunas de las razones que apoyan este consejo:

Descubrir nuestra presión sanguínea real

   La medida que toman el médico o la enfermera se asemeja a un simple fotograma en relación con toda una película. En algunas personas, este fotograma cuenta la historia completa y es una muy buena aproximación de su presión sanguínea habitual pero en otras esto no es así.

   Hasta un 20% de las personas diagnosticadas con tensión sanguínea alta tiene hipertensión de bata blanca. Esta es una subida temporal de la presión sanguínea derivada del estrés de llegar hasta la consulta y ver a un médico. Otros tienen lo que se denomina hipertensión enmascarada, una presión sanguínea normal en la consulta médica pero alta en cualquier otra parte.

Mejorar el control de la tensión

   Las personas que revisan su presión sanguínea en casa tienden a tener más éxito en mantenerla bajo control. Parece que esta información en distintos momentos ayuda. En vez de tomarse la tensión una vez cada varios meses bajo condiciones inusuales (como la consulta médica), se puede tomar cada semana en casa. Realizar la medición uno mismo también ayuda. Las personas que participan activamente en su cuidado generalmente lo hacen mejor que otros que dejan todo en manos del facultativo.

Seguir los progresos

   No se puede sentir si la presión sanguínea va mejor o empeora. Al medirla en casa se puede conseguir información vital sobre si los cambios emprendidos en el estilo de vida y los medicamentos que se están tomando tienen los efectos deseados.

Ahorrar tiempo y medicamentos

   Controlar la presión sanguínea en casa podría significar menos viajes a la consulta del médico. Si se tiene hipertensión de bata blanca, esto podría también significar tomar menos o no tomar medicamentos para la tensión.

Conseguir controlar la tensión

   De cada 100 personas con presión sanguínea elevada, 70 o más no la tienen bajo control. Tomar la tensión en casa y actuar sobre los resultados puede ayudar a encontrarse entre aquellos que sí pueden controlarla.

   Como ejemplo, los especialistas de la facultad médica estadounidense señalan que un estudio mostró que las personas que revisaban su presión sanguínea en casa y enviaban por correo electrónico sus resultados a un farmacéutico que ofrecía consejos fueron mucho más propensos a mantener su presión sanguínea bajo control en comparación con aquellos que sólo se tomaban la tensión en casa o quienes lo hacían de vez en cuando a través de su médico.

Quién necesita tomarse la tensión en casa

Las personas que más se beneficiarían de realizar el control de su presión sanguínea en casa serían:

* Personas con hipertensión conocida o sospechada: este grupo incluye, además de a quienes padecen presión sanguínea elevada, a aquellos con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica, que están bajo un alto riesgo de desarrollar hipertensión.

* Mujeres embarazadas: la hipertensión es un efecto secundarios grave del embarazo.

* Personas con mucho sobrepeso.

* Fumadores.

* Personas con antecedentes familiares de hipertensión.

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