Efecto rebote de los vasoconstrictores

¿Congestión nasal? Cuidado con los descongestionantes

Mujer, nariz taponada, descongestionante, spray nasal
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Publicado 16/02/2016 7:11:34CET

   MADRID, 16 Feb. (EDIZIONES) -

   Con la llegada del invierno es común que en algún momento suframos congestión nasal, es decir obstrucción y bloqueo en las fosas nasales, que nos impide respirar con facilidad. Cuando se producen estos procesos, bien por un resfriado común o por un proceso vírico, los médicos suelen recomendar una hidratación adecuada y, puntualmente, descongestionantes nasales.

   Un uso excesivo de estos fármacos con vasoconstrictores nasales, como los que aparecen en los anuncios televisivos para despejar la nariz -y aconsejan "consulte con su farmacéutico" ya que se venden sin receta médica-, puede producir rinitis medicamentosa.

   Según explica a Infosalus el doctor Miguel Armengot, presidente de la Comisión de Rinología y Alergia de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), las rinitis medicamentosas además de por estos fármacos descongestionantes con vasoconstrictores pueden ser un efecto secundario de medicamentos que causan obstrucción nasal como los antihipertensivos, sedantes como las benzodiacepinas o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

   En el caso de los sedantes, el doctor Armengot señala que las benzodiacepinas y la posición de estar acostado aumenta la presión venosa sanguínea hacia la cabeza y, si estamos tomando alguno de estos fármacos, altera el funcionamiento nasal.

   Por otro lado, los fármacos AINE pueden ocasionar, en pacientes con hipersensibilidad o intolerancia a los mismos, como efecto secundario rinosinusitis, pólipos nasales y asma. Sin embargo, estos pacientes sí toleran el paracetamol y los antiinflamatorios inhibidores de la ciclooxigenasa 2.

UN DELICADO EQUILIBRIO NASAL

   La permeabilidad que permite una adecuada respiración nasal está sujeta a un delicado equilibrio protagonizado por el sistema nervioso vegetativo (aquel que es independiente de nuestra voluntad y, por ejemplo, hace latir al corazón). Como consecuencia de ello, la permeabilidad de la nariz al paso del aire es muy sensible y reactiva, lo que explica por qué tendemos a sentir molestias nasales en los ambientes cargados de humo de tabaco.

   Existe un fino equilibrio en la circulación sanguínea nasal que ante las infecciones, reacciones alérgicas y los medicamentos se puede ver alterado, generando obstrucción nasal.

   La permeabilidad de la nariz al paso del aire está determinada por el tamaño de los cornetes, que son unas estructuras alargadas y carnosas que se encuentran en el interior de las fosas nasales con una lámina delgada de hueso en su interior. Los cornetes filtran las partículas exteriores que penetran con el aire que respiramos, lo calientan y lo humidifican para que llegue en perfectas condiciones al pulmón. Según su contenido de sangre los cornetes tienen mayor o menor tamaño.

   "Cuando están llenos de sangre no dejan pasar el aire y notamos obstrucción nasal. Es lo que acontece cuando entramos en un ambiente cargado de humos o de sustancias irritantes", comenta el doctor Armengot.

   La acción de los cornetes y de la permeabilidad nasal está regulada por el sistema nervioso vegetativo (SNV) que no se puede controlar de forma voluntaria sino automática y que también se ocupa de otras funciones como el ritmo intestinal o las secreciones. El SNV está a su vez dividido en sistema nervioso parasimpático, que actúa hinchando los cornetes, y el sistema nervioso simpático, que ejerce un efecto vasoconstrictor que vacía de sangre los cornetes.

   Todos los fármacos, enfermedades y factores ambientales que ejerzan un efecto parasimpático producirán obstrucción nasal, más acusada en la posición de decúbito (acostada).

¿POR QUÉ OCASIONA RINITIS UN VASOCONSTRICTOR NASAL?

   El efecto vasoconstrictor de estos medicamentos descongestionantes estimula el sistema nervioso simpático y vacía de sangre los cornetes para que podamos volver a respirar al eliminar la hinchazón que ocasiona la congestión nasal.

   "Esto supone romper con el control natural que ejerce el organismo sobre el mecanismo de acción de los cornetes y la permeabilidad nasal. La nariz se acostumbra a los altos niveles de las sustancias que proporcionan la vasoconstricción y el organismo genera una tolerancia que hace que no genere tantas de estas sustancias como necesitaría y que sea necesario utilizar el fármaco cada vez más a menudo para conseguir el mismo efecto", señala Armengot, jefe de Sección de Otorrinolaringología del Hospital General de Valencia y profesor Titular de la Unidad Docente de Otorrinolaringología de la Universidad de Valencia.

   Al cesar el efecto de vasoconstricción originado por los vasoconstrictores se produce un efecto rebote y la nariz se tapa por completo, lo que requiere en muchos casos de una operación de cornetes para que el paciente pueda volver a respirar por la nariz.

   "Los fármacos vasoconstrictores para la descongestión nasal se pueden utilizar como máximo dos veces al día y como mucho durante siete días. Si se pasa de esta dosis el riesgo de rinitis medicamentosa es alto", señala el portavoz de la SEORL-CCC.

CIRUGÍA DE CORNETES

   "La complicación más grave derivada de una rinitis medicamentosa es que no llega la sangre a la nariz para irrigar sus tejidos y se produce una rinitis atrófica, en la que se necrosan las estructuras nasales, e incluso perforaciones del tabique nasal", señala el doctor Armengot, que habla de un auténtico 'enganche' a estos medicamentos con consecuencias peligrosas para la salud pues llega a ocasionar lesiones orgánicas irreversibles además de costras o hemorragias nasales.

   En los casos en los que se diagnostica y trata a tiempo, la terapia pasa por lavados nasales con sueros salinos, corticoides orales y tópicos y antihistamínicos, y si la rinitis medicamentosa está avanzada la opción más común es la cirugía de cornetes que se realiza con radiofrecuencia y es segura y simple; y se realiza bajo anestesia local o general, según el estado del paciente.

   "Se introduce un electrodo en los cornetes y se libera energía que vaporiza el interior del cornete y deja espacio para respirar", concluye el doctor Armengot.

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