Anemia vs déficit de hierro, ¿Son lo mismo?

Sangre, glóbulos rojos
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / DESIGN CELLS
Publicado 13/07/2018 8:46:06CET

   MADRID, 13 Jul. (EDIZIONES) -

    Pese a la creencia popular, la anemia y el déficit de hierro no son lo mismo. En concreto, la anemia es la disminución de glóbulos rojos en sangre. Los glóbulos rojos transportan oxígeno y retiran del cuerpo el dióxido de carbono, que es un producto de desecho.

   También se presenta anemia cuando los glóbulos rojos no contienen suficiente hemoglobina. La hemoglobina es una proteína rica en hierro que le da a la sangre el color rojo. Esta proteína les permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

   Así, la anemia por deficiencia de hierro o anemia ferropénica es una enfermedad común y fácil de tratar que se presenta cuando no hay suficiente hierro en el cuerpo. En concreto, las concentraciones bajas de hierro se deben por lo general a pérdida de sangre, a mala alimentación o a incapacidad de absorber suficiente hierro de los alimentos.

   "Si usted tiene anemia, su cuerpo no recibe suficiente sangre rica en oxígeno. Como resultado, usted puede sentirse cansado o débil. También puede tener otros síntomas, como falta de aliento, mareo o dolores de cabeza", advierten desde el departamento de Salud de los Estados Unidos.

   "La anemia ferropénica tiene lugar porque hay una disminución del hierro en el organismo. Se puede poner de manifiesto por pruebas analíticas además de por una serie de síntomas, pero muchas veces son propios de la anemia y comunes con otro tipo de anemias", explica a Infosalus Ana Villegas, hematóloga en el Hospital Clínico San Carlos, y presidenta del grupo de Eritropatologia de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

   Así, enumera los principales síntomas de la anemia ferropénica: mareos, palpitaciones, cansancio, hay alteraciones más típicas de anemia como la caída del pelo, uñas frágiles y estriadas, aparecen rágades bucales (alteraciones), puede haber también alteraciones en el esófago cuando la anemia ferropénica es muy intensa.

   En concreto, la experta puntualiza que la anemia es una enfermedad común, que afecta a muchísimas personas, en torno a un 15% de la población mundial la tiene, debido principalmente a que hay varias causas, aunque dice que la más frecuente dentro de nuestro medio es que hay un aumento de las necesidades.

   "Esto sucede por ejemplo en los lactantes, en los niños en edad preescolar, y en la mujer en la edad fértil por sus pérdidas menstruales, así como en el embarazo, sobre todo en las multíparas si no han recibido suplementos de hierro", precisa Villegas.

   Además, sostiene que puede haber otras causas como una pérdida de sangre excesiva durante la menstruación, por hemorroides, por una úlcera en el estómago, o por pólipos en el tubo intestinal ante la pérdida de sangre.

   La hematóloga reitera así que no todo déficit de hierro produce anemia, ya que simplemente se puede producir una disminución de los depósitos de hierro del organismo, "una ferropenia latente". "Cuando estos niveles son más intensos sí se produce la anemia. Entonces es muy importante marcar la diferencia. No es lo mismo el déficit de hierro que anemia. El déficit cuando se corrige no produce anemia", remarca.

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

   La miembro de la SEHH dice que la anemia ferropénica se combate en primer lugar con una buena ingesta de alimentos que contengan hierro, cuando los niveles son mínimos pero no preocupantes, si bien alerta de que cuando las necesidades son importantes hay que tratarlo con preparados que llevan hierro, que pueden ser de administración oral, que es la manera más habitual y satisfactoria del tratamiento de la anemia ferropénica.

   Aquí recuerda que los alimentos que llevan mucho hierro son las carnes rojas, la morcilla, el hígado, las legumbres, los vegetales, los huevos, o los frutos secos. "Siempre para prevenirla es necesario seguir una dieta sana y rica en todo tipo de alimentos", sentencia la miembro de la SEHH.