16 de octubre: Día Europeo de Concienciación del Paro Cardiaco

Solo el 30% de españoles sabe realizar una reanimación cardiopulmonar

Profesionales sanitarios se forman en soporte vital y reanimación cardiopulmonar
EUROPA PRESS/JUNTA
Actualizado 14/10/2016 14:58:10 CET

   MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La cardioprotección sigue sin ser una prioridad en España, lo demuestra el hecho de que solo el 30 por ciento de españoles sabe realizar una reanimación cardiopulmonar y que menos del 20 por ciento de los establecimientos comerciales cuenta con un desfibrilador, según destaca la Fundación Española del Corazón, con motivo del Día Europeo de Concienciación del Paro Cardiaco, que se celebra el 16 de octubre.

    El 84 por ciento de la población afirma saber qué es un desfibrilador y para qué sirve; sin embargo, el sólo el 44 por ciento de los encuestados asocia la cardioprotección a la disponibilidad de un desfibrilador; el 23 por ciento a un entorno y alimentación saludables; el 11 por ciento a que hay personas que saben realizar la RCP o manejar un desfibrilador y en 6 por ciento a que se cuenta con un servicio médico.

   El 62 por ciento de los establecimientos comerciales encuestadas respondió que no disponía de desfibrilador instalado y apenas el 10 por ciento de ellas dijo que tiene previsto instalarlo a corto plazo. Este dato refleja que la cardioprotección no es una prioridad a pasar de tratarse de espacios con un alto nivel de concurrencia de público. Además, dos de cada tres establecimientos dijo que su personal no ha recibido formación en RCP, a pesar de que cada año se producen más de 30.000 paradas cardíacas en España, fuera del ámbito hospitalario.

   Estos datos forman parte del 'Estudio Cardioprotección en España 2016', realizado por B+Safe con la colaboración de la fundación, y que ha sido el resultado de 5.000 encuestas a personas de diferentes sectores en las 17 comunidades autónomas, y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

   El objetivo era conocer el estado de la cardioprotección en España y, en su caso, impulsar diferentes medidas, desde la formación y la sensibilización social a las legislativas, para reducir los elevadas tasas de mortalidad que se registran en España en caso de accidentes cardiacos.

   "Los resultados del estudio indican que la cardioprotección sigue sin ser una prioridad en España, ni para las instituciones ni para las empresas, a pesar de que cada año se producen más de 30.000 muertes súbitas, la mayoría de las cuales son debidas a una parada cardiorrespiratoria", señala el doctor José Luis Palma, vicepresidente de la Fundación Española del Corazón.

   Lamentablemente, la normativa en España es muy diversa, "hay comunidades como Cataluña, Andalucía, País Vasco y Canarias donde se ha regulado qué espacios deben disponer de desfibrilador y otras, como Madrid, donde simplemente no hay regulación", asegura Nuño Azcona, director general de B+Safe Almas Industries.

ESPACIOS CARDIOPROTEGIDOS

   Según las estadísticas, en España fallecen en torno a 100 personas al día por parada cardiaca. La realización de un masaje cardiaco y el uso del desfibrilador en los cinco minutos posteriores a la parada cardíaca aumenta hasta el 90 por 100 las posibilidades de supervivencia. "La disponibilidad de un desfibrilador puede salvar miles de vidas al año. En el caso de una parada cardíaca, la capacidad de reacción en los primeros cinco minutos marca la frontera entre la vida y la muerte", añade Azcona.

   En Europa, el paro cardiaco es una de las primeras causas de mortalidad y en España se dan más 30.000 por año. En España, tras una enfermedad cardiaca, el índice de salvación se sitúa en un 4% mientras en EEUU se sitúa ya en un 50% gracias a la implantación masiva de desfibriladores. El plazo de intervención para salvar a una víctima es de no más de 4-5 minutos. Además, por cada minuto que se pierde, hay un 10% menos de probabilidad de supervivencia.

   La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población, ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos.

   Estas zonas cuentan con, al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

   Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es de un máximo de 5 minutos.

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