El triple

Las personas con depresión tras un accidente cerebrovascular tienen más riesgo de muerte

Actualizado 12/01/2013 12:58:48 CET

MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Las personas que sufren depresión después de un accidente cerebrovascular pueden tener triple riesgo de morir antes y el cuádruple de probabilidades de muerte por accidente cerebrovascular que las personas que no han sufrido un accidente cerebrovascular o depresión, según las conclusiones de un estudio hecho público este viernes y que se presentará en la 65 reunión anual de la Academia Americana de Neurología, que se celebrará en San Diego (Estados Unidos), del 16 al 23 marzo.

"Hasta una de cada tres personas que sufre un accidente cerebrovascular desarrolla depresión", dijo la autora del estudio, Amytis Towfighi, de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California y el Centro Nacional de Rehabilitación Los Amigos en Los Ángeles y miembro del la Academia Americana de Neurología. Towfighi observó que asociaciones similares se han encontrado con respecto a la depresión y ataques al corazón, pero se conoce menos acerca de la relación entre la apoplejía, depresión y muerte.

La investigación incluyó a 10.550 personas con edades comprendidas entre 25 y 74 años a los que se siguió durante 21 años. De ellos, 73 tenían una apoplejía, pero no desarrollaron depresión; 48 sufrieron un accidente cerebrovascular y depresión, 8.138 no habían tenido un accidente cerebrovascular o depresión y 2.291 no padecieron un accidente cerebrovascular pero tenían depresión.

Tras tener en cuenta factores como la edad, el género, la raza, la educación, el nivel de ingresos y el estado civil, el riesgo de morir por cualquier causa fue tres veces mayor en las personas que habían con derrame cerebral y depresión en comparación con aquellos que no habían tenido un accidente cerebrovascular y no estaban deprimidos. El riesgo de morir por accidente cerebrovascular fue cuatro veces superior en los que tenían derrame cerebral y depresión en comparación con quienes no habían sufrido un accidente cerebrovascular y no estaban deprimidos.

"Nuestra investigación pone de relieve la importancia de la detección y el tratamiento de la depresión en las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular", afirmó Towfighi. En su opinión, si se tiene en cuenta que la depresión es común después del accidente cerebrovascular y las consecuencias potenciales de padecerla, se pueden buscar signos y síntomas y su tratamiento puede ser "clave".

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