La temperatura externa necesaria para dormir bien es de 21 grados

Irritabilidad, nerviosismo y afectación de sueño, consecuencias del calor intenso sufrido en los primeros días de verano

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FLICKER/MANGROVE MIKE
Actualizado 15/07/2013 18:15:45 CET

MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

El calor intenso que han sufrido la mayoría de los españoles en estas primeras semanas de verano ha provocado el incremento de "la irritabilidad y el nerviosismo", así como una afectación "notable" del sueño.

Así lo indica el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp), el doctor José Antonio López Rodríguez, con motivo del inicio del estío. A su juicio, estos problemas se producen por "un trastorno adaptativo".

En este sentido, señala que el calor "genera un aumento de la ansiedad debido a la hiperactivación metabólica" lo que, a su vez, "produce una activación cerebral que nos impide dormir bien". Por ello, subraya que, mientras el cuerpo se adapta al calor, es necesario ir a dormir "sólo y cuando se tenga sueño".

Además, y en relación a lo expuesto, declara que dar vueltas en la cama pensando en que no se puede dormir "no hace sino reforzar el sistema de alerta y nerviosismo del cerebro". Debido a esto, dormir "se hace tarea imposible", observa.

LA ANSIEDAD Y LA FALTA DE SUEÑO SE COMPLEMENTAN

A juicio de López Rodríguez, la temperatura externa que el cuerpo necesita para dormir bien "es, aproximadamente, 21 grados", por lo que por encima o por debajo de este ambiente, "ya no se duerme bien". Así, afirma que la ansiedad y falta de sueño "se complementan y se potencian el uno al otro, dando lugar a una espiral que es necesario frenar a tiempo".

De cualquier forma, e insistiendo en que es un síndrome adaptativo, el experto asegura que los síntomas desaparecen "a los pocos días". Por esta razón, y aunque en agosto las temperaturas suelen ser más altas que en julio, "estos días el calor afecta en mayor medida".

Otro aspecto que destaca el máximo representante de la Asepp es que "no pasa nada por dormir mal dos o tres días", motivo por el que apuesta por "desmitificar" este hecho. El cuerpo humano "está más que preparado para superar esta circunstancia", zanja.

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