Al revés en el cambio de otoño

Adelantar una hora el reloj puede acelerar los eventos cardiacos en algunas personas

Reloj
FLICKR/ANDRES RUEDA
Actualizado 06/10/2014 23:55:02 CET

MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los cambios de hora añadiendo o restando horas pueden alterar el calendario de los ataques cardiacos durante la semana posterior a que se realicen estos cambios de hora, según concluye un estudio que se presenta en la 63 Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología, que se celebra hasta el lunes en Washington, Estados Unidos. Así, esa hora de sueño perdido o ganado puede desempeñar un papel más grande y, tal vez, más peligroso en el ritmo natural del cuerpo de lo que se creía.

Los datos del estudio más grande de su tipo en Estados Unidos revelan un aumento del 25 por ciento en el número de ataques cardiacos el lunes después de que se adelante la hora con la llegada de la primavera en comparación con otros lunes del año, una tendencia que se mantuvo incluso después de considerar las variaciones estacionales en estos eventos. Pero el trabajo también mostró el efecto contrario: una disminución del 21 por ciento en el número de ataques al corazón durante el martes después de volver al horario de otoño, cuando se mueve la aguja del reloj una hora hacia atrás.

"Lo interesante es que el número total de ataques al corazón no cambió la semana después de poner la hora de verano --dice el pincipal investigador de este estudio, Amneet Sandhu, becario de Cardiología de la Universidad de Colorado en Denver, Estados Unidos--. Sin embargo, estos acontecimientos fueron mucho más frecuentes el lunes después del cambio de hora de primavera y disminuyeron durante los otros días de la semana".

A su juicio, esto puede significar que las personas que ya son vulnerables a padecer enfermedades del corazón pueden estar en mayor riesgo después de cambios de tiempo repentinos. Los ataques al corazón históricamente ocurren con mayor frecuencia en las mañanas de los lunes.

Sandhu explica que en el estudio de otras lunes normales, hay alguna variación en los acontecimientos, pero no es significativa, pero que cuando el equipo comparó los ingresos en los hospitales no federales de Michigan el lunes antes del inicio del horario de verano y el lunes inmediatamente después durante cuatro años consecutivos, vio un aumento del 34 por ciento en ataques al corazón entre una semana y la siguiente (93 ataques al corazón el lunes anterior en comparación con 125 de la semana después del inicio del horario de verano durante el estudio).

Según Sandhu, es posible que la razón por la que se ven más ataques cardiacos en las mañanas de los lunes sea una combinación de factores, incluyendo el estrés de comenzar una nueva semana laboral y cambios inherentes al ciclo de sueño-vigilia del cuerpo. "Con el horario de verano, todo esto se agrava por una hora menos de sueño. Sea cual sea la razón, los hallazgos podrían indicar la necesidad de aumentar la plantilla de los hospitales el lunes después de ajustar nuestros relojes hacia adelante", afirma.

"Si podemos identificar los días en que puede haber oleadas de ataques al corazón, podemos estar listos para una mejor atención a nuestros pacientes", insiste Sandhu. Así, ganar una hora en otoño puede tener el efecto contrario, aunque los autores no saben por qué hubo menos ataques al corazón el martes en lugar del lunes.

Los científicos utilizaron la base de datos BMC2 de Michigan, que recoge los datos de todos los hospitales no federales en todo el estado, para identificar los ingresos por ataques cardiacos que requirieron una intervención coronaria percutánea desde el 1 de enero 2010 hasta el 15 de septiembre 2013. En el análisis, se incluyeron un total de 42.060 ingresos hospitalarios que se produjeron en 1.354 días.

El número de ingresos diarios se ajustó por la variación estacional y el día de la semana, ya que la tasa de ataques al corazón alcanza su pico en invierno y es más baja en verano y también es mayor los lunes y menor durante el fin de semana.

Los hospitales incluidos en este estudio cifran en un promedio de 32 pacientes los que tienen un ataque al corazón cualquier lunes, pero el lunes inmediatamente después del cambio de hora de verano hubo un promedio de ocho ataques cardiacos adicionales. No se vio diferencia en el número semanal total de intervenciones coronarias percutáneas realizadas, ya sea en el otoño o con el cambio de horario de primavera en comparación con las semanas antes y después del cambio de hora.

Este estudio, que se publicará también en la edición digital de 'Open Heart', llega en medio de un debate abierto sobre si el horario de verano es realmente necesario actualmente. Ampliamente implementado durante la Primera Guerra Mundial, fue adoptado principalmente para ahorrar energía, pero algunos expertos se preguntan si realmente se consigue y si tiene efectos negativos para la salud más allá de simplemente dejar a las personas con sensación de aturdimiento y mal humor.

Sandhu considera que sería interesante comparar estos resultados con las tendencias de ataques al corazón en Hawai y Arizona, donde no hay horario de verano. También se necesita más investigación para comprender mejor el papel de nuestros ritmos circadianos en la salud del corazón.

"Sabemos por estudios previos que la falta de sueño puede desencadenar ataques al corazón, pero no tenemos una buena comprensión de por qué las personas son tan sensibles a los cambios en los ciclos de sueño-vigilia. Nuestro estudio sugiere que incluso pequeños cambios repentinos en el sueño podrían tener efectos perjudiciales", concluye.

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