Publicado 28/06/2021 15:01CET

Cómo mantener la rutina del sueño en los niños durante las vacaciones

Archivo - Niño durmiendo.
Archivo - Niño durmiendo. - EMRAHOZARAS/PIXABAY - Archivo

MADRID, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

La psicóloga de BluaU de Sanitas, Raquel Velasco del Castillo, advierte de la importancia de mantener unos horarios más o menos fijos que garanticen el correcto descanso de los niños también durante el verano, ya que la falta de sueño puede conllevar una alteración de las capacidades físicas y psicológicas.

Tal y como recuerda, con la llegada de la época estival y las vacaciones escolares, los niños comienzan a cambiar de hábitos. El aumento de las horas de luz y la disponibilidad de tiempo libre para dedicarlo al ocio hace que se pierdan las rutinas, especialmente, en lo que respecta al sueño. "Normalmente, durante la época estival, se realiza una adaptación de las rutinas del sueño de los niños a los horarios de los adultos, y no se suele contemplar que esto, puede tener repercusiones en su bienestar físico y emocional", avisa la psicóloga.

"Mantener una rutina equilibrada del sueño en los niños es fundamental para su buen desarrollo", afirma. Entre las alteraciones emocionales y psicológicas que pueden provocar la falta de descanso, las más habituales suelen ser: dificultad para concentrarse, falta de energía para las actividades diarias, frecuentes explosiones de ira e incluso estados de ansiedad y de tristeza en casos graves. "Dormir bien es tan importante como comer y tanto en el verano como en las vacaciones, debemos seguir manteniendo los hábitos que estaban ya marcados durante el curso escolar", insiste la experta.

Así, recuerda que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños menores de un año deben dormir de 14 a 16 horas, incluidas las siestas. Los niños de 1 a 2 años, entre 11 a 14 horas; y los niños de 3 a 4 años, de 10 a 13 horas diarias, incluyendo las siestas. Además, este descanso debe ser de calidad y aconsejan mantener una regularidad de horarios tanto a la hora de acostarse como de despertarse.

No obstante, conseguir que duerman lo suficiente no siempre es tarea sencilla. Por ello, la doctora Sonia Montilla, de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, ha creado una lista de consejos para lograr que los niños mantengan buenos hábitos nocturnos, también en verano.

En primer lugar, recomienda mucha actividad física durante el día. "Mantener a los niños en movimiento es esencial para garantizar su buena salud. Los expertos recomiendan que estén activos a lo largo del día y de muy diferentes formas, ya sea a través de juegos o paseos. Lo ideal es que no permanezcan más de 1 hora realizando actividades sedentarias", comenta. Además, añade que esta actividad permitirá que estén más cansados a la hora de acostarse y, por lo tanto, concilien mejor el sueño. Sin embargo, advierte de que, al menos una hora antes de irse a la cama, los niños deben estar tranquilos y relajados.

Así, esta especialista recuerda la importancia de que a la cama se vaya "a dormir". "Es clave; nada de irse a la cama a jugar ni a ver la tele. Y en ningún caso deben meterse en la cama con la tableta o el móvil. Un poco de disciplina les ayudará a conciliar mejor el sueño", comenta.

Otro consejo es no variar en exceso los horarios de invierno. Aunque la mayor flexibilidad horaria es inevitable, se recomienda no romper en exceso esas rutinas de invierno con un máximo de 2 horas de diferencia. Así, por ejemplo, si un niño se acuesta normalmente a las 8 de la noche, en verano no debería dormirse más tarde de las 10.

En este sentido, también es recomendable bajar las persianas a la hora de dormir. En verano, los días son mucho más largos y esto puede generar reticencias en los niños a la hora de acostarse, ya que ellos relacionan la oscuridad con el sueño. Es por ello por lo que bajar las persianas un tiempo antes de la hora de acostarse ayuda a generar un ambiente nocturno que propicia el sueño.

Por otro lado, Montilla aboga por mantener una buena temperatura en la habitación. "El calor es un enemigo en lo que respecta a la calidad del sueño y puede provocar que los niños se despierten varias veces durante la noche, impidiéndoles un buen descanso. Por ello, es importante intentar que la temperatura de la habitación sea la adecuada, entre 20 y 22 grados", aclara.

Para la experta, también es importante eliminar las pantallas antes de acostarse. Aunque este hábito debe inculcarse durante todo el año, es especialmente importante durante la época estival cuando los niños se muestran más reticentes a irse a la cama. Los dispositivos digitales activan el cerebro y, por lo tanto, deben evitarse por las noches. Para Montilla, es clave sustituir las pantallas por un libro. "Es el mejor modo de ayudarles a relajarse", afirma.

Por último, también es importante enseñar a los niños que en verano también hay rutinas. "Los niños no deberían asociar el verano o las vacaciones con la falta de normas. Es necesario que sean conscientes de que, a pesar de una mayor amplitud de horarios, siguen existiendo unas reglas de sueño que hay que cumplir", concluye.

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