Publicado 04/07/2022 08:12

Endocarditis infecciosa, cuando nuestro corazón se infecta. ¿Cuáles pueden ser sus causa?

Archivo - Concepto de Dolor en el CorazóN.
Archivo - Concepto de Dolor en el CorazóN. - ALEXLMX/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 4 Jul. (EDIZIONES) -

   Aunque no es muy frecuente, nuestro corazón puede contraer una infección, con un pronóstico muy grave o incluso mortal en algunos casos. Vamos a resolver en este artículo las principales dudas que pueden surgir en torno a la misma y, lo más importante, cómo prevenirlas.

   Ana García Álvarez es la jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Clínic de Barcelona, y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), y nos explica en una entrevista con Infosalus que la endocartidis infecciosa consiste en una infección que afecta al corazón, típicamente a una válvula del corazón, que puede ser una válvula nativa (es decir, propia de la persona), o bien en una prótesis (válvula artificial en un paciente que ha sido previamente operado por un problema valvular).

   A su juicio, un aspecto "extraordinariamente relevante" en este contexto es la prevención y apunta que uno de los focos más frecuentes de las endocarditis son las caries y las gingivitis (infecciones o inflamaciones que afectan a las encías).

   Según defiende esta cardióloga, mantener una higiene dental es fundamental en este sentido, y también lo es tratar de forma adecuada infecciones identificadas en la orina o en una herida profunda antes de que puedan pasar al torrente sanguíneo, y consultar siempre que la fiebre persista durante varias semanas, especialmente si la persona tiene factores de riesgo como defectos cardiacos o intervenciones previas.

   "Aquellas personas con antecedente de una endocarditis previa, defectos congénitos cardiacos, o portadores de prótesis valvulares deben hacer profilaxis con un antibiótico antes de un procedimiento dental o quirúrgico", subraya la también profesora de la Universidad de Barcelona, e investigadora en IDIBAPS.

¿SON FRECUENTES?

   En realidad, dice se trata de una "enfermedad infrecuente" en la población general, que afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y año, siendo más frecuente en personas en riesgo de padecer infecciones como los usuarios de drogas por vía endovenosa, o personas más susceptibles de que la infección se adhiera al corazón, como aquellas con prótesis valvulares, dispositivos como marcapasos, antecedentes de fiebre reumática, miocardiopatías o defectos congénitos.

   ¿Cuáles pueden ser sus causas? Esta cardióloga apunta a un germen, más frecuentemente una bacteria que pasa a la sangre. "Típicamente son bacterias que se encuentran en la piel, en la boca, o en el tubo digestivo, y que pasan a la sangre como consecuencia de una herida, o de un procedimiento dental o quirúrgico", sostiene.

   Señala que al encontrarse en la sangre pueden adherirse a las válvulas en su paso por el corazón y formar una especie de verrugas que se llaman vegetaciones. "Estas vegetaciones pueden afectar la funcionalidad de la válvula, y además pueden desprenderse dando lugar a émbolos (grumos de vegetación) que afectan a otros órganos diseminando la infección y provocando en ocasiones problemas de riesgo sanguíneo (por ejemplo, un ictus)", agrega.

LAS PISTAS PARA SU DIAGNÓSTICO

   Con ello, la doctora García Álvarez apunta que los síntomas en su fase aguda son los de una infección, es decir, fiebre, escalofríos, malestar general o sudoración nocturna que, de prolongarse en el tiempo, la persona puede notar además de fiebre o de febrícula persistente, síntomas consecuencia de la alteración de la función de las válvulas como insuficiencia cardiaca (hinchazón en los pies, falta de aire, fatiga), pérdida de peso, dolor en las articulaciones o ictus. "En ocasiones se pueden observar manchas rojas en las palmas de las manos o en las plantas de los pies, o unas lesiones dolorosas en las puntas de los dedos", apostilla.

   La experta del CNIC indica sobre el diagnóstico que habitualmente esta afección se intuye al auscultar un soplo (ruido que hacen las válvulas ante una disfunción) con el fonendoscopio y la identificación en muestras de sangre de un germen. "Sobre todo si el paciente tiene antecedentes de problemas del corazón como intervenciones previas cardiacas, miocardiopatía, o defectos congénitos", avisa.

   Ahora bien, subraya que el diagnóstico típicamente lo da la ecocardiografía (ecografía realizada en el pecho) puesto que es capaz de ver las vegetaciones adheridas en las válvulas. Añade que, en muchas ocasiones, además de una ecocardiografía habitual (transtorácica), se necesita una ecocardiografía transesofágica, que se hace introduciendo una pequeña sonda a través del esófago para visualizar mejor el corazón.

   Con todo ello, la jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Clínic de Barcelona mantiene que en una endocarditis infecciosa se debe iniciar el tratamiento con medicamentos dirigidos al germen que causa la infección, habitualmente antibióticos dirigidos a la bacteria.

   Además, sostiene que si las válvulas han sido dañadas por la infección es posible que el paciente requiera de una intervención cardiaca para repararlas o sustituirlas. "Efectivamente, el pronóstico puede ser muy grave, incluso mortal, porque si se identifica tardíamente la infección puede progresar destruyendo una, dos, o incluso tres válvulas y haciendo muy difícil la intervención quirúrgica", advierte.

   Como hemos comentado, la doctora García Álvarez recuerda que la infección puede diseminarse a otros órganos provocando daño renal, hepático, incluso complicaciones gravísimas como un ictus. "Si el paciente es muy mayor o tiene muchos otros problemas asociados, el riesgo de la intervención quirúrgica en fases avanzadas puede ser inasumible", concluye.