Actualizado 23/03/2015 18:21 CET

¡Dichosos calambres!

Muslo, calambre, corredor
Foto: GETTY//LZF

MADRID, 10 Ene. (INFOSALUS) -

   Su definición es imprecisa ya que cada persona puede atribuir consideraciones distintas a la sensación de calambre. La forma más popular es el deportivo o el derivado de la actividad física que se produce en el músculo de la pantorrilla como una contractura de origen muscular y no neurológico.

   Según explica a Infosalus el doctor Juan Antonio Trigueros, miembro del Grupo de Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), existen tres grandes grupos de condiciones a las que se puede aplicar el término de calambre: sensaciones dolorosas neurológicas, dolores derivados de lesiones neurológicas y contracturas musculares asociadas al deporte.

   Las disestesias son sensaciones dolorosas neurológicas que se presentan en situaciones comunes como cuando se queda dormida una mano. Son hormigueos derivados de la compresión de nervios periféricos atrapados como sucede en el síndrome del túnel carpiano.

   En el caso de los dolores en músculos o estructuras distales cuando existe una actividad neuronal alterada se trata de enfermedades neurológicas como la esclerosis lateral o la amiotrófica, síndromes neurológicos para cuyo diagnóstico es necesario que esta sintomatología avance y se haga evidente la enfermedad.

   Por último están los calambres cuyo origen se evidencia como muscular y en los que no existe actividad neurológica ya que suponen una activación/desactivación del músculo alterado.

   La causa de estos calambres musculares es controvertida. Dos de las teorías que se barajaban en el pasado reciente apuntaban a metabolitos generados durante el ejercicio que al acumularse producían el calambre y a microrroturas de las fibras musculares originadas por la sobrecarga durante la actividad física.

   Una tercera explicación apunta al calambre como un nudo muscular que ocasiona una contracción dolorosa que no se relaja debido a alteraciones iónicas en el potasio, magnesio y calcio. De ahí que los calambres se asocien con factores como una mala hidratación durante el ejercicio físico, una falta de reposición de electrolitos al tomar sólo agua tras esfuerzos físicos, fármacos diuréticos para la hipertensión y en definitiva alteraciones en el balance de sodio, potasio y calcio.

   La línea más reciente de trabajo señala que sí pueden existir alteraciones neurológicas locales motivadas por fallos en la activación/desactivación del músculo en los se produce la activación de las motoneuronas pero no así las señales de inhibición para relajar el músculo, lo que genera que éste quede tirante.

   Es el caso de contracturas que generan mucho dolor durante el ejercicio físico, la práctica de algún deporte o en los mayores cuando pasan por una actividad superior a la tolerable.

   Los calambres pueden presentarse también debido a fármacos para la hipertensión que tienen características diuréticas, cuando existe insuficiencia renal, hipotiroidismo o abuso del alcohol (debido a las alteraciones en las vitaminas del grupo B).

   Sobre la relación entre calambres y buena circulación sanguínea, Trigueros señala que no es un factor de riesgo para padecerlos aunque la ralentización de la circulación venosa de retorno en las embarazadas unido a los cambios en el peso y en su centro de gravedad puede sobrecargar la parte trasera de las piernas y producir calambres en la mujer.

¿CÓMO ACTUAR ANTE UN CALAMBRE?

   La respuesta es automática, cuando sentimos un calambre masajeamos el músculo como medio de encontrar alivio. Según señala Trigueros este instinto básico forma parte del tratamiento inmediato ya que el músculo necesita estirarse de forma mecánica y sustituir así mecanismo fisiológico que no ha funcionado naturalmente.

  "Hay que realizar este estiramiento de forma progresiva y no bruscamente para que no se genere más dolor. Si alguien nos puede ayudar lo ideal es que practique un masaje compresivo como de amasar para estimular la inhibición de las neuronas motoras", aclara el médico.

   Como medio de prevención Trigueros aconseja que si se va a hacer deporte se realicen los correspondientes ejercicios de estiramientos para preparar los músculos para el ejercicio y evitar así las microlesiones, conseguir que acceda más sangre y más glucosa a los músculos, aumentar la temperatura y que a la larga ayuda al establecimiento de un buen tono muscular. Al finalizar el ejercicio también se recomiendan los estiramientos para que el músculo quede en mejores condiciones para la actividad.

   "Aconsejamos también tomar bebidas para reponer los electrolitos cuando se realiza ejercicio y si se trata de deportes de mucho fondo ir reponiéndose con agua y bebidas isotónicas", apunta Trigueros.

   El médico de cabecera también señala sobre la creencia popular de que el consumo de plátanos puede mejorar o disminuir la presencia de calambres cuando estos se presentan por la noche, que esta fruta puede ayudar a los deportistas de fondo como a los tenistas durante un partido pero que no solucionará los calambres nocturnos.

   "Cuando estos calambres se producen dos o tres veces por semana es mejor acudir al médico para que evalúe si existe alguna causa a tratar que los esté ocasionando", concluye Trigueros.