Publicado 01/02/2021 07:21CET

Advierten de que los ataques contra la ciencia rivalizan con el COVID-19 como una amenaza para la salud pública

Imagen de archivo de test rápidos para detectar el coronavirus
Imagen de archivo de test rápidos para detectar el coronavirus - AIMPLAS CHARO PASCUAL - Archivo

MADRID, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo ensayo, publicado en la revista de acceso abierto 'PLOS Biology', el doctor Peter Hotez, experto en vacunas y enfermedades infecciosas, advierte de que los ataques contra la ciencia rivalizan con el COVID-19 como una amenaza para la salud pública y explica cómo Estados Unidos permitió que la pandemia se descontrolara.

La politización sin precedentes de la ciencia biomédica en Estados Unidos, combinada con una explosión de actividades anticientíficas envueltas en la retórica de la derecha, son responsables de la muerte de decenas de miles de estadounidenses, argumenta el doctor Hotez, profesor de pediatría y virología molecular y decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical en Baylor College of Medicine.

"Este año de COVID-19 expuso nuestras vulnerabilidades a las amenazas pandémicas, pero también cómo una marea creciente de anti-ciencia puede expandir dramáticamente su impacto devastador --añade el doctor Hotez, quien codirige el Centro para el Desarrollo de Vacunas en el Texas Children's Hospital, que está ayudando para desarrollar una vacuna COVID-19 de bajo costo--. Estamos aprendiendo una dura realidad de que la anti-ciencia puede representar una amenaza casi tan grande como el propio virus".

Durante la mayor parte de la pandemia, Estados Unidos ha liderado el mundo en casos y muertes porque el gobierno se negó a lanzar una respuesta nacional coordinada o promover máscaras, distanciamiento social y otras medidas de seguridad basadas en evidencia, argumenta el doctor Hotez en el ensayo. En cambio, escribe, "la Casa Blanca y su grupo de trabajo sobre el coronavirus, y el famoso presidente mismo, organizaron una campaña de desinformación".

El presidente Trump y sus socios políticos promovieron una lista rotativa de teorías de conspiración, afirmaciones falsas y pseudociencia para inflar las propiedades curativas de tratamientos no comprobados, descartar la gravedad de la enfermedad y atacar las precauciones de seguridad como ataques a la libertad, argumenta.

Según señala, el ataque sostenido de Trump a los hechos y la evidencia se hizo eco de campañas anti-ciencia similares de Bolsonaro, en Brasil, y Duterte, en Filipinas, a los que Trump ha elogiado abiertamente. Estas actividades fueron amplificadas aún más por grupos anti-vacuna y anti-ciencia de cosecha propia en los Estados Unidos.

A partir del verano de 2020, los ataques estadounidenses a la biomedicina basada en la evidencia se extendieron a Europa, donde fueron amplificados por grupos de extrema derecha y QAnon, escribe el doctor Hotez. Lo que comenzó como "protestas locales por la libertad médica contra las vacunas" en Estados Unidos se extendió a través de los ciberataques rusos y las protestas de la derecha en Europa, señala.

Por ello, pide el establecimiento de un grupo de trabajo interinstitucional del gobierno de los Estados Unidos que incluya el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), pero también los Departamentos de Estado, Comercio, Seguridad Nacional y Justicia y que, a nivel mundial, las agencias de la ONU también deben buscar opciones similares.

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