Tus padres tenían razón: deberías probar todos los alimentos

Publicado 21/06/2019 16:28:06CET
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MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

La neofobia alimentaria, definida como el miedo a nuevos alimentos, puede conducir a una calidad dietética más baja, aumentar los factores de riesgo asociados con las enfermedades crónicas y, por lo tanto, aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del estilo de vida, incluidas las patologías cardiovasculares y la diabetes tipo 2, según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud y Bienestar de Finlandia, la Universidad de Helsinki y la Universidad de Tartu (Estonia).

Se ha observado que la neofobia alimentaria es un rasgo fuertemente hereditario: estudios en gemelos han descubierto que hasta un 78 por ciento puede ser hereditaria. Puede medirse fácilmente utilizando el cuestionario FNS (Food Neophobia Scale), que contiene diez preguntas que trazan el comportamiento alimentario del encuestado.

La neofobia alimentaria es común en niños y personas mayores, en particular. Hasta ahora se han realizado pocos estudios sobre la neofobia alimentaria en la población adulta. En este nuevo trabajo, publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition', supervisó a personas de entre 25 y 74 años de edad en las cohortes finlandesa 'FINRISK' y 'DILGOM' y en una cohorte estonia durante un seguimiento de siete años.

Así, han evidenciado que la neofobia alimentaria está relacionada con una peor calidad de la dieta: por ejemplo, la ingesta de fibra, proteínas y ácidos grasos monoinsaturados puede ser menor y la ingesta de grasas saturadas y sal es mayor en los individuos neófobos alimentarios.

Además, encontraron una asociación significativa entre la neofobia alimentaria y el perfil de ácidos grasos adversos y el aumento del nivel de marcadores inflamatorios en la sangre. Posteriormente, la también aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2.

"Los hallazgos refuerzan la idea de que una dieta versátil y saludable desempeña un papel clave, e incluso tiene un papel independiente en la salud. Si podemos intervenir en comportamientos alimentarios desviados, como la neofobia alimentaria, ya en la infancia o en la juventud, esto ayudará a prevenir posibles problemas de salud en el futuro", asegura uno de los autores de la investigación, Markus Perola.

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