Publicado 06/12/2021 07:59CET

Cómo una nutrición adecuada puede contribuir a mejorar la evolución del cáncer o favorecer la respuesta al tratamiento

Hombre desayunando fruta.
Hombre desayunando fruta. - ISTOCK

   MADRID, 6 Dic. (EDIZIONES) -

   El cáncer en España representa la primera causa de muerte en varones y la segunda en mujeres. Está más que constatado el importante peso que los factores externos ejercen en el desarrollo de estas enfermedades, porque cáncer no solo hay uno, sino que es un compendio de más de 200 patologías.

   En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que prácticamente la mitad de los casos de cáncer son evitables, y para ello esta entidad ve imprescindible el que se reduzcan los factores de riesgo.

   Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recuerdan que, actualmente, cerca de un tercio de las muertes por cáncer se deben a los cinco principales factores de riesgo conductuales y dietéticos: consumo de tabaco y alcohol, índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y de verduras, y la falta de actividad física.

   En Infosalus entrevistamos al catedrático de Bioquímica en la Universidad de Oviedo y profesor Carlos López-Otín, uno de los investigadores españoles de mayor relevancia internacional en campos como el cáncer o el envejecimiento, ya que precisamente acaba de publicar 'Egoístas, inmortales y viajeras' (Paidós), un manual con el que pretende realizar una 'radiografía' del cáncer, de su pasado, de su presente y de su futuro.

   En primer lugar hablamos con él sobre cómo podemos reducir las posibilidades de desarrollar cáncer dadas las cifras. Según destaca, hay una serie de medidas preventivas que todos podemos implementar en nuestro día a día:

   1.- Nutrición: moderar la ingesta de alimentos, practicar la restricción calórica, evitar la obesidad, aumentar el consumo de frutas y de verduras, reducir el consumo de carne roja, y no tomar alimentos ultraprocesados ni bebidas azucaradas

   2.- Ejercicio físico moderado: practicar un mínimo de 30 minutos diarios de actividad física moderada.

   3.- Antitoxicidad: minimizar la ingesta de agentes tóxicos como el alcohol, no fumar, evitar las radiaciones solares, y evitar cualquier posible fuente de toxicidad, incluida la producida por los propios humanos. "Los disgustos personales no generan mutaciones pero sí ayudan a crear un microentorno favorable para ello", precisa.

   "Todos podemos tener cáncer y para no ser clientes tempranos tenemos que seguir insistiendo en aplicar medidas preventivas y en llevar una vida sana y equilibrada", insiste el experto, al tiempo que aboga por la formación y la educación a la ciudadanía en este tipo de cuestiones, fundamental a su juicio para reducir los casos de cáncer.

NINGUNA DIETA PUEDE CURAR EL CÁNCER

   Por otro lado, este científico da un enorme peso en su nuevo libro al 'poder' de la alimentación y la nutrición sobre el cáncer, remarcando en todo momento que "ninguna dieta puede curar el cáncer, pero sí ayuda en su prevención".

   Además, llama la atención sobre el hecho de que "parece claro" que las estrategias dietéticas pueden influir en algunas etapas de la evolución del cáncer. "La propia enfermedad y los tratamientos incrementan el riesgo de desnutrición hasta llegar en algunos casos a la caquexia tumoral, caracterizada por la aparición de una grave anorexia y una profunda astenia, que acaban con la vida de un significativo porcentaje de los pacientes con tumores avanzados", subraya.

   En concreto, defiende que de varias maneras nuestra alimentación puede colaborar en el desarrollo del cáncer. Dice que algunos productos tienen componentes tóxicos directamente, y por tanto cuentan con actividad mutagénica, es decir, que son capaces de generar a su vez mutaciones que pueden dar lugar a cáncer. Eso sí, celebra que cada vez pasa menos porque hay muchos controles al respecto desde las autoridades.

   Después, indica que una malnutrición causa obesidad, un factor muy importante de cáncer. Se trata, según explica, de una patología caracterizada por una inflamación crónica, donde se crea un entorno favorable para las células tumorales. "Aquí se sienten cómodas y siguen adelante. Los más pobres del mundo más rico actual, y de forma masiva, son los obesos por la calidad de lo que comen. No solo hay que comer poco, sino que hay que comer bien", precisa el famoso investigador español.

   ¿Y qué dieta es la mejor contra el cáncer? López-Otín resalta que la dieta mediterránea es buena, si bien insiste en que esta no es la única, ni tampoco hay una "dieta mágica" para curar el cáncer. "La dieta sí ayuda a prevenirlo, pero hay cuatro o cinco que también lo hacen, la vegetariana, la paleolítica o la cetogénica, por ejemplo. Todas son buenas para una vida sana, no hay dietas universales, pero una dieta en sí no cura el cáncer. El cáncer lo curan los profesionales y a estos les ayudan los científicos, más toda una colección de adyuvantes y situaciones que mejoran nuestra calidad de vida, donde la parte emocional también tiene peso", apunta.

   En cuanto a cómo la nutrición es clave en el tratamiento del cáncer, el también profesor universitario remarca que está demostrado que en nuestro microbioma, cuya salud en gran parte depende de nuestra alimentación, si lo cuidamos con una ingesta adecuada, hay un virus de bacterias, el bacteriófago, que por ejemplo mejora la actividad de la quimioterapia en los pacientes con cáncer de colon, según apunta. "Quiero decir con esto que una nutrición equilibrada no corrige una mutación, pero sí reduce las posibilidades de contribuir a que esa mutación tenga un entorno favorable para desarrollar sus propiedades egoístas, mortales y viajeras", apostilla.

   Por eso, en última instancia defiende la necesidad de que los pacientes con cáncer sean objeto de un seguimiento cercano por parte de nutricionistas expertos en la materia, así como de sus oncólogos. Entre las recomendaciones básicas, López-Otín apunta a la disminución controlada de la ingesta de azúcares como la glucosa o de aminoácidos como la glutamina; ambos consumidos con especial avidez por las células tumorales.

   De igual forma ve fundamental el apoyo psicológico en estos procesos: "Es importante para mejorar nuestra disposición. Todo contribuye a mejorar el sistema inmune, que a su vez rebaja la inflamación y aumenta la vigilancia antitumoral, y es capaz de destruir las células circulantes que son distintas y que son viajeras y transformadas (malignas)".

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