La intoxicación alimentaria repetida puede desencadenar enfermedad crónica

Mujer dolor de estómago
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Actualizado 26/12/2017 7:44:41 CET

MADRID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un descubrimiento publicado en la revista 'Science' revela cómo un historial de infecciones bacterianas menores puede acumularse con la edad y causar una enfermedad inflamatoria severa.

Pequeñas infecciones bacterianas que pueden pasar desapercibidas y ser eliminadas por el cuerpo fácilmente sin tratamiento, como ocurre durante la intoxicación alimentaria leve, pero puede iniciar una cadena de eventos que conduce a la inflamación crónica y colitis potencialmente mortal. Estos nuevos hallazgos también pueden ayudar a identificar los orígenes misteriosos de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

Los investigadores trabajaron durante ocho años para lograr este avance. El proyecto fue dirigido por Jamey Marth, e incluyó a los autores principales Won Ho Yang, Michael Mahan, Douglas Heithoff y Peter Aziz, de 'Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute' (SBP) y 'UC Santa Barbara's Center for Nanomedicine' (CNM), en Estados Unidos, en colaboración con Victor Nizet, de la 'UC San Diego', Estados Unidos, y Markus Sperandio, de la Universidad Ludwig-Maximilian en Munich, Alemania. Juntos comenzaron este estudio a largo plazo con una hipótesis radicalmente diferente para investigar el origen de las enfermedades inflamatorias crónicas que abarcan la colitis y la EII.

Su hipótesis refleja múltiples pistas. En primer lugar, se ha vuelto cada vez más evidente que la composición genética de un individuo juega un papel limitado en la aparición de enfermedades inflamatorias comunes, como la colitis y la EII. Los gemelos muestran una concordancia relativamente pequeña para ambos individuos que desarrollan EII, por ejemplo. Estos hallazgos implican factores ambientales desconocidos en los orígenes de la enfermedad.

En segundo lugar, el equipo observó que los estudios de otros laboratorios habían informado que las infecciones bacterianas estacionales en humanos se correlacionaban con un mayor diagnóstico de EII. "Tratar de determinar el origen de una enfermedad es importante, ya que a menudo supone tratamientos y prevenciones más racionales y efectivos", dice Marth.

Partiendo de estos y otros consejos, el equipo planteó la hipótesis de que las infecciones bacterianas recurrentes de bajo grado pueden ser un detonador del inicio de la inflamación crónica. Los científicos desarrollaron un modelo de intoxicación alimentaria leve en humanos utilizando ratones sanos a los que se les administró una dosis muy baja de un patógeno bacteriano común, 'Salmonella Typhimurium', que está diseminado por todo el ambiente y sigue siendo la principal causa de enfermedades y enfermedades transmitidas por los alimentos humanos.

Muy a menudo, el resultado de la infección con este patógeno es una incomodidad intestinal temporal y disfunción. La mayoría de estas infecciones probablemente no se revelan, lo que sugiere que el número de infecciones entre los individuos a lo largo de la vida está muy subestimado. El equipo de Marth experimentó con una dosis de 'Salmonella' tan baja que no hubo síntomas significativos ni muerte, y todas las bacterias de 'Salmonella' fueron eliminadas con éxito por el huésped.

ORIGEN AMBIENTAL Y PATOGÉNICO DE LA INFECCIÓN INTESTINAL CRÓNICA

"Este tipo de estudio nunca se había hecho antes y los resultados fueron impactantes --afirma Yang--. Observamos la aparición de una enfermedad inflamatoria progresiva e irreversible causada por infecciones previas. Eso fue bastante sorprendente porque el huésped había eliminado fácilmente el patógeno". Para la cuarta infección, que había sido separada meses de la primera, la inflamación había aumentado constantemente y la colitis ahora estaba presente en todos los sujetos. Sorprendentemente, la enfermedad no mejoró a pesar del cese de infecciones repetidas, lo que indica que el daño ya estaba hecho.

"Hemos descubierto un origen ambiental y patogénico de la inflamación intestinal crónica en el modelaje de la intoxicación alimentaria humana, ya que se produce repetidamente durante la vida adulta -- explica Marth--. Sorprendentemente, la 'Salmonella' ha descubierto una manera de interrumpir un mecanismo de protección previamente desconocido en el intestino que normalmente previene la inflamación intestinal".

El mecanismo de la enfermedad estaba relacionado con una deficiencia adquirida de fosfatasa alcalina intestinal (IAP, por sus siglas en inglés), una enzima producida en el duodeno del intestino delgado. La infección por 'Salmonella' elevó la actividad de la neuraminidasa en el intestino delgado, lo que a su vez aceleró el envejecimiento molecular y el reemplazo de IAP, lo que provocó una deficiencia de IAP en el colon. IAP es importante porque su trabajo es eliminar los fosfatos de moléculas como el lipopolisacárido pro-inflamatorio (LPS, por sus siglas en inglés), que es producido por varias bacterias residentes en el colon, transformando así los LPS de un estado tóxico a no tóxico.

"Estos hallazgos son potencialmente preocupantes para la población humana --agrega Marth--. La contaminación de los alimentos a estos bajos niveles bacterianos es probable que sea más común de lo que sabemos, mientras que los síntomas pueden ser inexistentes o leves y desaparecer en uno o dos días sin tratamiento. Repitiendo con el tiempo, encontramos que tales infecciones menores son suficientes para desencadenar meses de enfermedad y tal vez años más tarde, dependiendo de la cantidad y el momento de las infecciones que un individuo haya experimentado durante su vida".

Las buenas noticias son las formas de aumentar los niveles de IAP e inhibir la actividad de la neuraminidasa. El aumento del IAP puede ser tan simple como agregar la enzima al agua potable y la inhibición de la neuraminidasa se puede lograr usando un inhibidor de la neuraminidasa antiviral comercializado actualmente, un medicamento que se usa para prevenir las infecciones víricas.

Mahan subraya: "Encontramos que ambos enfoques de tratamiento fueron igualmente efectivos para prevenir el inicio de la colitis. De hecho, estudios publicados por otros han informado recientemente de deficiencias de IAP y altos niveles de neuraminidasa en pacientes con EII". Y Marth añade: " Hay un efecto aditivo inesperado de infecciones previas en la probabilidad de desarrollar colitis. Este factor ambiental puede ser responsable de desencadenar enfermedades en algunos segmentos de la población humana".