Actualizado 31/05/2021 14:15 CET

Un informe de la AESAN aconseja mostrar en el etiquetado de las bebidas energética la cafeína de los ingredientes

Archivo - Adolescente bebiendo bebida energética
Archivo - Adolescente bebiendo bebida energética - HOSPITAL VITHAS NISA 9 DE OCTUBRE - Archivo

MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

El comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) ha elaborado un informe en el que, entre otras cuestiones, aconseja incorporar en el etiquetado de las bebidas energéticas cantidad de cafeína procedente de todos sus ingredientes.

Y es que, La cafeína, ingrediente principal de estos productos, se suele acompañar de otros ingredientes activos (taurina, L-carnitina,
D-glucurono-y-lactona, vitaminas e incluso ingredientes a base de plantas como ginseng, guaraná y ginkgo, entre otros) lo que genera una gran heterogeneidad en la información al consumidor en el etiquetado.

En este sentido, durante la presentación del trabajo, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha aludido a un estudio publicado por la EFSA en 2011 que avisaba que el 31 por ciento de la población en España de entre 18 y 65 años consume estas bebidas, situándose el porcentaje en el 62 por ciento en el caso de los niños de 10 a 18 años y en el 26 por ciento entre los menores de 3 a 10 años.

"Estos productos son diferentes a los refrescos y la Administración debe hacer un esfuerzo por explicar a la población, y especialmente a los más vulnerables, sobre los riesgos que lleva un consumo excesivo de bebidas energéticas. Por ello, vamos a poner en marcha un grupo de trabajo para analizar las actuaciones que podemos llevar a cabo para reducir su ingesta porque puede tener efectos perjudiciales", ha informado Garzón.

En concreto, en el informe se recomienda mejorar, en colaboración con la industria, la información al consumidor recogida en el etiquetado de las bebidas energéticas, incorporando la denominación de todos los ingredientes activos en el listado de ingredientes, así como su contenido.

Respecto al contenido en cafeína en las bebidas energéticas, dado que ingestas superiores a 1,4 miligramos cafeína por kilogramo al día se asocian a alteraciones del sueño (latencia del sueño y reducción de la duración del sueño) e ingestas superiores a 3 miligramos se señalan como responsables de efectos adversos generales para la salud (efectos cardiovasculares y hematológicos, neurológicos y psicocomportamentales), (EFSA, 2015b), por ello se aconseja la selección de bebidas energéticas con contenidos bajos de cafeína para evitar y disminuir la probabilidad de afectación del sueño y otros efectos adversos sobre la salud.

Al mismo tiempo, y considerando a las bebidas energéticas con 32 mg de cafeína cada 100 mililitros como las consumidas más habitualmente, en el estudio se recomienda no superar el consumo de 200 mililitros (en niños 11-13 años), de 250 mililitros en niños y adolescentes (14-17 años) y 300 mililitros en adultos jóvenes (18-30 años). Además, se sugiere valorar, como ya lo han hecho otros países, la regulación del contenido máximo de cafeína en estas bebidas.

Respecto a la D-glucurono-y-lactona en las bebidas energéticas, considerando un contenido promedio de 2.400 miligramos por litro, la estimación de la exposición oscila entre 8,6 y 48,0 miligramos por kilo al tras un consumo de 250 ml y 1.000 ml de bebidas energéticas, respectivamente. "Únicamente el consumo diario de 250 ml de bebida energética en consumidores de 60 y 70 kg obtiene un margen de seguridad superior o igual a 100", señala el trabajo.

Asimismo, el consumo de tres envases al día de bebida energética reduce significativamente el margen de seguridad para la D-glucurono-y-lactona, situándola en 21 miligramos por kilo al día para una persona de 50 kg y en 29 miligramos para una persona de 70 kilogramos.

Respecto a la L-carnitina se dispone de muy pocos datos científicos sobre la cantidad y frecuencia de consumo a partir de bebidas energéticas pues en la composición en L-carnitina de estas bebidas se incluye como un componente inespecífico de la formulación sin datos concretos sobre su cantidad.

Respecto a la ingesta de azúcar a partir del consumo de bebidas energéticas no 'zero', se estima que el consumo de 250 mililitros de bebida energética aporta entre 27,5 y 30 g de azúcar, y el de 500 ml de bebida energética entre 55 y 60 gramos de azúcar.

Sobre la composición en vitaminas, generalmente vitaminas hidrosolubles del grupo B (B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6, B12), el informe destaca que el consumo de bebidas energéticas supone un riesgo bajo de hipervitaminosis para las vitaminas B2, ácido pantoténico y B12; riesgo moderado de hipervitaminosis para la vitamina B3 (nicotinamida) y B6; y riesgo alto de hipervitaminosis para la vitamina B3 (el ácido nicotínico).

Respecto al contenido en ingredientes a base de plantas "no debe de menospreciarse" la actividad biológica de los distintos principios activos y su capacidad para interaccionar con medicamentos. Por ello, considera que el consumidor debe ser advertido no sólo de los contenidos incluidos sino de la posibilidad/riesgo de interacción, así como de aquellas situaciones en las que se contraindica la ingesta.

EVITAR LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS CON GINSENG

Así las bebidas energéticas con ginseng deben ser evitadas no sólo durante el embarazo, la lactancia y en niños, sino también en adolescentes menores de 18 años dada la ausencia de evaluación de los efectos de ginseng en estos grupos de población.

Las bebidas energéticas con ginkgo también deben ser evitadas durante el embarazo y la lactancia. "La preocupación creciente por evaluar los riesgos sobre la salud de las bebidas energéticas se acompaña de un interés por mejorar el conocimiento entre los consumidores y fomentar el consumo moderado evitando conductas de riesgo, especialmente su combinación con bebidas alcohólicas", enfatizan los responsables del trabajo.

Por otro lado, en el trabajo se destaca que España debe sumarse al esfuerzo europeo de recopilación de datos sobre el consumo de bebidas energéticas y las tendencias de su consumo a través de acciones anuales de monitorización y sensibilización comunitaria.

"La monitorización anual de las tendencias de consumo permitirá evaluar la contribución de estas bebidas energéticas a la exposición dietética de cafeína y otros ingredientes activos en grupos específicos de consumidores, estimar su riesgo y diseñar planes de actuación para su minimización", enfatizan los expertos.

A su juicio, se deberían formular políticas e implementar programas de comunicación y educación con el objetivo de aumentar el conocimiento de la población, mejorar la percepción del riesgo y minimizar los posibles riesgos asociados al consumo excesivo de bebidas energéticas considerando de forma diferenciada a los grupos poblaciones de mayor riesgo (niños/as y adolescentes). Finalmente, sugieren un mayor control de la publicidad especialmente aquella dirigida a población más sensible (niños y adolescentes).

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