La infección por cronobacter y cómo preparar un biberón de forma segura

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GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / IGOR STEVANOVIC
Publicado 13/10/2018 8:14:32CET

   MADRID, 13 Oct. (EDIZIONES) -

   La infección por cronobacter no es frecuente, si bien puede ser mortal en los bebés más pequeños. Por eso es necesario atender a una serie de medidas para evitar que nuestros hijos se infecten de este grupo de bacterias que, de forma natural, se encuentran en el ambiente, especialmente a la hora de preparar el biberón de nuestros más pequeños.

   Según explica el departamento de Salud de los Estados Unidos, estas bacterias pueden estar presentes en alimentos secos, como la leche de fórmula en polvo para bebés, la leche en polvo, los tés de hierbas y los almidones. En los bebés, estas infecciones generalmente se producen en los primeros días o en las primeras semanas de la vida.

   En concreto, estas bacterias dice que pueden causar infecciones graves de la sangre (septicemia), o del revestimiento que cubre el cerebro y la médula espinal (meningitis). Además, alerta de que los bebés de 2 meses de edad o menos que se enferman con cronobacter tienen mayores probabilidades de contraer meningitis.

   “Los bebés que nacen prematuros y los bebés que tienen menor capacidad para luchar contra las bacterias y las enfermedades debido a una afección (como el VIH) o a un tratamiento médico (como la quimioterapia para el cáncer) también tienen mayores probabilidades de enfermarse”, añade.

   Según precisa, el primer síntoma de infección por cronobacter en los bebés suele ser la fiebre, acompañada de problemas con la alimentación, llanto o muy poca energía. “Los padres o personas a cargo del cuidado de un bebé que tenga estos síntomas deben llevarlo al médico”, señala.

   Así con todo, expone una serie de pasos para evitar este tipo de infecciones y preparar de manera segura los biberones de los bebés:

   1.- Lactancia materna ya que, “uno de los beneficios es que previene muchos tipos de infección”. Aquí indica que el departamento de Salud de los Estados Unidos ha detectado muy pocos casos de cronobacter en niños con lactancia materna exclusiva.

   2.- Limpie, desinfecte y guarde de manera segura los artículos que usen para la alimentación del bebé y las partes de los extractores de leche. “Usted puede ayudar a prevenir la contaminación con microbios y a mantener segura la leche con que alimenta a su bebé si limpia, desinfecta y guarda cuidadosamente: los biberones, los otros artículos que usa para su alimentación, y las partes de los extractores de leche (si se extrae leche materna).

3.- Prepare la leche de fórmula en polvo de manera segura. Mantenga limpias la tapa y la cuchara medidora de la fórmula en polvo, y cierre los envases de la leche y del agua embotellada lo antes posible.

   4.- La mejor manera de preparar la leche de fórmula es siguiendo los siguientes pasos: Calentar el agua a al menos a 70 oC y verterla dentro del biberón; agregar la fórmula y, en vez de mezclar la leche, agitar el biberón cuidadosamente; para asegurarse de que la leche no esté demasiado caliente, enfriarla antes de alimentar al bebé, y tapar el biberón con la leche preparada y deje+ar que corra agua fría sobre éste, o colocarlo en agua helada, teniendo cuidado de que el agua fría no entre al biberón ni toque el chupete; antes de alimentar al bebé pruebe la temperatura dejando caer unas gotas sobre su muñeca.

5.- Utilice la fórmula dentro de las 2 horas desde su preparación. Si el bebé no se toma todo el biberón, deseche la leche que quede. Si prepara la leche, pero no planea utilizarla en ese momento, refrigérela de inmediato y utilícela dentro de las siguientes 24 horas. La refrigeración hace que los microbios se multipliquen más lentamente y aumenta la seguridad. Recuerde, en caso de duda, tire siempre la leche.

   6.- Mantenga una higiene personal adecuada, y lávese las manos con agua y jabón, especialmente en los momentos clave como antes de preparar el biberón, de tocarle la boca al bebé, o de tocar el chupete u otros objetos que el bebé se lleve a la boca, así como después de ir al baño o de cambiar un pañal.

LAS LECHES EN POLVO NO SON ESTÉRILES

   Por otro lado, desde la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátricas recuerdan que las leches en polvo no son estériles, por lo que es recomendable: preparar los biberones en cada toma, incluso dice que si se necesita, pueden prepararse para todo el día, siempre y cuando se conserven en la nevera; siempre se debe desechar la leche sobrante de cada toma; y los biberones, una vez preparados, no han de guardarse en termos o calentadores. “Lo que sí se puede mantener caliente es el agua, para añadir el polvo justo antes de la toma”, precisa.

   Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) indican que para diluir los preparados en polvo se puede utilizar agua del grifo si donde se vive hay un buen control sanitario del agua para consumo humano. También pueden usarse aguas envasadas con bajo contenido en sales minerales (aptas para alimentación infantil).

   “En función de la calidad del agua del grifo, puede ser recomendable hervirla un minuto durante los primeros meses de vida. Pero hacerlo durante más de 5 minutos aumenta la cantidad de nitratos y puede ser perjudicial para el bebé. Si se hierve el agua, se debe dejar enfriar hasta que esté tibia antes de añadir el polvo”, indica.

   Si no se hierve, conviene calentarla algo en el microondas o en la cocina, pero comprobando la temperatura final. “Si se calienta el agua en el microondas hay que tener precaución, pues no calienta por igual todo el biberón, de forma que unas partes están más calientes que otras y podemos quemarle la boca al bebé, por lo que es muy conveniente agitarlo bien antes y asegurarse de que no esté muy caliente”, sostiene.

   Para la comprobación de la temperatura son adecuados los métodos clásicos, derramando unas gotas del biberón en el dorso de la mano o en la parte anterior de la muñeca: si apenas se nota, es que está a la temperatura adecuada. “En caso de duda, mejor tirando a tibia que a caliente”, precisa.

   Asimismo, destaca que siempre debe ponerse primero el agua templada en el biberón y luego añadir los cacitos rasos de leche en polvo. Finalmente, sostiene que no es preciso hervir los biberones. “Tanto los biberones como las tetinas deben lavarse como el resto de la vajilla, de forma manual o en máquina con agua y jabón, asegurándose de que no queden restos de leche”, concluye.