Actualizado 12/07/2016 11:40:05 +00:00 CET

La dieta de estilo occidental, vinculada a dificultad para inhibir recuerdos de alimentos

Mujeres andando y comiendo
FLICKR MARIO MANCUSO

MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

La obesidad puede en última instancia ser una enfermedad del cerebro, que implica un deterioro progresivo de varios procesos cognitivos que influyen en el comer. Investigadores de la Universidad de Macquarie, en Australia, han demostrado que la inhibición de la memoria --la capacidad para 'bloquear' recuerdos que ya no son útiles, que depende de un área del cerebro llamada hipocampo-- está vinculada a un exceso en la dieta.

Por lo general, los recuerdos relacionados con los alimentos deben estar al frente durante el hambre, pero luego se inhiben durante la saciedad, por lo que los pensamientos en los alimentos se dejan de lado debido a que comer ya no es la máxima prioridad. Estudios previos en animales han demostrado que una dieta occidental --alto contenido de grasas y azúcares y baja en frutas, vegetales y fibra-- deteriora la capacidad de inhibición de la memoria del hipocampo.

En la práctica, esto podría significar que una dieta de estilo occidental hace que sea más difícil inhibir agradables recuerdos desencadenados por ver u oler comida agradable al paladar. Esto haría más difícil que una persona se resista a comidas tentadoras incluso cuando ya está llena.

Los científicos de Macquarie han descubierto ahora evidencia de este problema en los seres humanos, según informan esta semana en la reunión anual de la Sociedad para el Estudio de la Conducta Ingestiva (SSIB, por sus siglas en inglés), que se celebra hasta el sábado en Oporto, Portugal.

El estudio, apoyado por el Consejo Australiano de Investigación y dirigido por el estudiante de doctorado Tuki Attuquayefio, evaluó a personas jóvenes y sanas, algunas de las cuales consumían una dieta de estilo occidental. Los participantes completaron las pruebas de aprendizaje y memoria que dependen del hipocampo y también calificaron su gusto y sus ganas de bocadillos apetitosos antes y después de un almuerzo abundante.

UN DESEO PERSISTENTE DE APERITIVOS

Los participantes que habitualmente consumían una dieta de estilo occidental fueron más lentos en el aprendizaje y peores en recordar que los que consumían una dieta saludable y mostraron reducciones mucho más pequeñas en querer aperitivos sabrosos cuando se les puso a prueba cuando estaban llenos en comparación con cuando estaban hambrientos.

La principal conclusión es que el rendimiento de la memoria y las clasificaciones de los aperitivos estaban vinculados. "A pesar de que estaban llenos, aún querían comer dulce y alimentos basura grasos --explica Tuki Attuquayefio--. Lo que es aún más interesante es que este efecto estaba fuertemente relacionado con su desempeño en la tarea de aprendizaje y la memoria, lo que sugiere que existe un vínculo entre los dos a través del hipocampo".

Según con la investigación con animales, los individuos con una mayor ingesta de un alto contenido en grasas y dieta alta en azúcar pueden hacer peor las pruebas de aprendizaje y memoria debido a cómo impacta la dieta en el hipocampo. Estos autores creen que la incapacidad para inhibir recuerdos de comida cuando se está en un estado fisiológico saciado podría explicar el deseo persistente de aperitivos.

Para las personas jóvenes sanas, sin grasa y que habitualmente consumen dietas altas en grasa y con elevado contenido de azúcar, la función del hipocampo comprometida puede hacer más difícil regular la ingesta de alimentos y los pone en el camino hacia la obesidad.

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