Publicado 14/05/2021 08:03CET

Algas, gusanos y micoproteínas, ¿por qué es la comida del futuro?

Archivo - Gusanos comestibles.
Archivo - Gusanos comestibles. - NITO100/ISTOCK - Archivo

MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, advierten de que se necesitan cambios radicales en el sistema alimentario para salvaguardar nuestro suministro de alimentos y combatir la malnutrición frente al cambio climático, la degradación medioambiental y las epidemias, según publican en la revista 'Nature Food'.

En su estudio afirman que nuestro futuro suministro de alimentos a nivel mundial no puede salvaguardarse con los enfoques tradicionales para mejorar la producción de alimentos. Proponen que se integren en el sistema alimentario sistemas de última generación con ambiente controlado que produzcan nuevos alimentos para reducir la vulnerabilidad a los cambios ambientales, las plagas y las enfermedades.

Los investigadores aseguran que la desnutrición mundial podría erradicarse cultivando alimentos como la espirulina, la clorela, las larvas de insectos como la mosca doméstica, la micoproteína (proteína derivada de los hongos) y las macroalgas como el alga azucarera. Estos alimentos ya han despertado interés como alternativas nutritivas y más sostenibles a los alimentos tradicionales de origen vegetal y animal.

La producción de estos "alimentos del futuro" podría cambiar el funcionamiento de los sistemas alimentarios. Pueden cultivarse a gran escala en sistemas modulares y compactos, adecuados tanto para entornos urbanos como para comunidades aisladas, como las de islas remotas. En un enfoque que los investigadores denominan "redes alimentarias policéntricas", los alimentos podrían ser producidos localmente y de forma constante por las comunidades, reduciendo la dependencia de las cadenas de suministro globales.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores analizaron unos 500 artículos científicos publicados sobre diferentes sistemas de producción de alimentos en el futuro. Los más prometedores, como los fotobiorreactores de microalgas (dispositivos que utilizan una fuente de luz para cultivar microorganismos) y los invernaderos de cría de insectos, reducen la exposición a los peligros del entorno natural al cultivar en entornos cerrados y controlados.

"Alimentos como el alga azucarera, las moscas, el gusano de la harina y las algas unicelulares como la chlorella, tienen el potencial de proporcionar dietas saludables y resistentes al riesgo que pueden hacer frente a la malnutrición en todo el mundo", señala el doctor Asaf Tzachor, investigador del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge y primer autor del informe.

"Nuestro actual sistema alimentario es vulnerable. Está expuesto a una letanía de riesgos -inundaciones y heladas, sequías y periodos de sequía, patógenos y parásitos- que las mejoras marginales de la productividad no cambiarán --prosigue--. Para que nuestro suministro de alimentos esté preparado para el futuro, tenemos que integrar en el sistema actual formas de agricultura completamente nuevas".

El informe sostiene que es peligroso depender de los alimentos producidos a través de los sistemas agrícolas y de abastecimiento convencionales, que corren el riesgo de sufrir graves alteraciones debido a una serie de factores que escapan al control humano. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto esta vulnerabilidad: las restricciones impuestas por los gobiernos a los viajes interrumpieron la producción de alimentos y las cadenas de suministro en todo el mundo.

Paralelamente, los recientes desafíos medioambientales a los sistemas alimentarios incluyen los incendios forestales y las sequías en América del Norte, los brotes de peste porcina africana que afectan a los cerdos en Asia y Europa, y las nubes de langostas del desierto en África oriental. Se prevé que el cambio climático empeore estas amenazas.

"Los avances tecnológicos abren muchas posibilidades de sistemas alternativos de suministro de alimentos más resistentes a los riesgos y capaces de suministrar eficazmente una nutrición sostenible a miles de millones de personas", apunta Catherine Richards, investigadora de doctorado del Centro de Estudios de Riesgos Existenciales y del Departamento de Ingeniería de Cambridge.

"La pandemia de coronavirus es sólo un ejemplo de las crecientes amenazas a nuestro sistema alimentario globalizado --señala--. Diversificar nuestra dieta con estos alimentos del futuro será importante para lograr la seguridad alimentaria para todos".

La carga de la malnutrición es, sin duda, la crisis humanitaria más persistente: dos mil millones de personas sufren inseguridad alimentaria, entre ellas más de 690 millones de personas desnutridas y 340 millones de niños que sufren deficiencias de micronutrientes.

Los investigadores afirman que las reservas sobre el consumo de alimentos novedosos como los insectos podrían superarse utilizándolos como ingredientes en lugar de comerlos enteros: la pasta, las hamburguesas y las barritas energéticas, por ejemplo, pueden contener larvas de insectos molidas y micro y macroalgas procesadas.