Publicado 22/07/2020 13:56:50 +02:00CET

Tener el COVID-19 no justifica anticipar el parto de embarazadas

Parto, dar a luz. Bebé, madre.
Parto, dar a luz. Bebé, madre. - PIXABAY/CYNTHIA_GROTH - Archivo

MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Nicolas Brogly, anestesiólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, ha resaltado que hay que "tener una actitud conservadora" a la hora de anticipar el parto de mujeres embarazadas que están infectadas con el COVID-19.

"La sola infección no representa en sí misma una indicación para anticipar el parto, si la enfermedad no se acompaña de otras complicaciones y si no existe compromiso sobre el bienestar fetal. La decisión siempre tiene que ser consensuada por ginecólogos, anestesiólogos y neonatólogos, para el bien de la madre y del niño", explica.

La cesárea o el parto inducido no disminuyen el riesgo de transmisión del virus al recién nacido y puede abrir la puerta a la aparición de complicaciones en la madre, así como dificultar la lactancia materna, añade Anabel Prieto, ginecóloga de La Zarzuela: "La finalización del embarazo no está indicado de rutina en mujeres con síntomas leves de la enfermedad. Sólo en caso de estado grave de la madre sería preciso acabar la gestación por la vía más rápida y esta forma suele ser la cesárea".

Los datos sobre otras epidemias de coronavirus, como las que provocaron el SARS y el MERS, con sus altas tasas de morbi-mortalidad, invitaban a pensar que una finalización anticipada del embarazo podría mejorar el pronóstico de las embarazadas y posiblemente disminuir el riesgo de transmisión materno-fetal.

Al respecto, Brogly recuerda que "las primeras series de embarazadas publicadas en la literatura no aconsejaban la continuación del embarazo y reseñaban una alta tasa de partos por cesárea. Además, la mortalidad materna descrita fue particularmente elevada, aunque afectaba a mujeres con neumonías graves por COVID-19".

Sin embargo, la alta tasa de complicaciones cuando una cirugía se realizaba durante la fase aguda de la enfermedad COVID-19 obligó a un replanteamiento sobre la finalización urgente del embarazo por el solo hecho de existir infección por el SARS-Cov2.

En efecto, "la presentación de formas leves de la enfermedad, la actitud expectante y la vigilancia no han perjudicado a las gestantes afectadas, y un número importante de pacientes ya curadas ha podido completar su embarazo sin sufrir ellas ni sus fetos mayores complicaciones".

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