Las mujeres de 29 países necesitan el permiso de su marido para acceder a servicios de salud reproductiva

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Publicado 08/03/2019 12:40:12CET

MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres de 29 países necesitan el consentimiento de su marido o pareja para acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, según ha recordado la Coordinadora Estatal de VIH/sida (Cesida), con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este viernes 8 de marzo.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 7.000 mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años contraen la infección por el VIH cada semana. En África Subsahariana, tres de cada cuatro infecciones nuevas afectan a las adolescentes de entre 15 y 19 años. Así, las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años tienen el doble de probabilidades de vivir con el VIH que los hombres.

Además, en algunas regiones, las mujeres que son víctimas de la violencia tienen un 50% más de probabilidades de contraer la infección por el VIH, como señala ONUSIDA. Esto evidencia que las mujeres con VIH tienen un factor de riesgo añadido para la violencia.

En España, no obstante, como en otros países europeos, el porcentaje de mujeres con infección por VIH ha sido siempre inferior al de los hombres, situándose en la actualidad en torno al 15 por ciento. "La realidad también es que son diagnosticadas en peor situación clínica e inmunológica que los hombres, y la edad al diagnóstico es mayor en las mujeres que en los hombres. Es, por tanto, necesario sensibilizar y favorecer la realización de la prueba del VIH, en mujeres jóvenes y adultas y no únicamente cuando se presentan síntomas clínicos o en el momento del embarazo", reclaman desde Cesida.

La organizción reivindica una atención integral con equipos multidisciplinares para mujeres que viven con VIH, que de respuesta a necesidades específicas como menopausia, embarazo, envejecimiento prematuro, problemas óseos o renales. "Necesitamos la formación específica de los profesionales que van a trabajar con las mujeres que viven con VIH. En muchas ocasiones, esta formación es inexistente, por lo que es complicado potenciar la corrección de las desigualdades de género", detallan.