Pautas para un envejecimiento más saludable en personas con discapacidad intelectual

Discapacidad intelectual, mujer mayor
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Publicado 21/01/2019 8:24:33CET

   MADRID, 21 Ene. (EDIZIONES) -

   Hasta hace muy poco tiempo no se hablaba del envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo (PDID). En la actualidad, éstas han incrementado su expectativa de vida y su calidad a la hora de envejecer. Viven más y mejor, aunque por desgracia suele estar estigmatizada la vejez en las personas con discapacidad intelectual.

   Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, como personas, son seres únicos. Cada persona, con y sin discapacidad, envejece de un modo diferente según sus características personales, el entorno, los apoyos y oportunidades de participación que pueda recibir.

   Cada persona tiene su proyecto de vida y su idea de cómo quiere envejecer. Siempre hay que tener en cuenta esto, escucharles y dar los apoyos necesarios para que cada proceso vital sea tal y como cada individuo decide para sí, respetando y valorando la individualidad es importante igualmente para este colectivo de personas, defiende a Infosalus en una entrevista Oihane Garralda, responsable del Programa Envejecimiento Activo de la Asociación navarra a favor de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias (ANFAS).

   En este sentido, la experta recuerda que existen algunos factores, genéticos por ejemplo, que predisponen a las personas con discapacidad intelectual a una mayor prevalencia de determinadas enfermedades, pero esto varía en función de cada persona.

   "Poder tener un envejecimiento saludable significa poder participar en actividades de ocio, o deportivas, por ejemplo. Este aspecto en ocasiones es un problema ya que no existen recursos adecuados en la comunidad", lamenta asimismo.

   Otro problema, según alerta, suele estar relacionado con los cuidadores principales, en la mayor parte de los casos las madres, ya que éstas son muy mayores y no pueden dar los apoyos necesarios a sus hijos con discapacidad intelectual.

   Es más, avisa de que las barreras para el acceso a los servicios sanitarios, tal y como sucede en el caso del resto de ciudadanos mayores sin discapacidad, puede ser otro problema. "La discapacidad 'pesa' demasiado y 'tiñe' diagnósticos de demencia, de depresión, no se sabe cómo comunicarse con personas con discapacidad, por ejemplo", confiesa esta especialista en envejecimiento de personas con discapacidad intelectual.

   Asimismo, destaca que, por desgracia, se da una doble discriminación por tener una discapacidad, por ser mayor, y en el caso de las mujeres por ser mujer. "Hay que luchar igualmente contra los estereotipos, como que las personas con discapacidad son más sedentarias, envejecen de manera prematura, o como tienen discapacidad no merece la pena invertir en determinadas pruebas o tratamientos, por ejemplo", sostiene Garralda.

    En este sentido, la responsable de ANFAS recuerda que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo necesitan apoyos, con mayor o menor frecuencia e intensidad, durante toda su vida, y cuando envejecen siguen precisando esos apoyos adaptándolos a su nueva situación, y al deterioro o enfermedades propias de la edad.

PAUTAS PARA UN ENVEJECIMIENTO ACTIVO

   Con todo ello, la experta aporta una serie de pautas para un envejecimiento activo en las personas con discapacidad intelectual, y que éstas presenten una mejor vejez. En primer lugar, Garralda subraya que lo más importante para envejecer de forma activa y saludable es una buena prevención.

   "Cuando las personas con discapacidad intelectual, como las que no la tienen, envejecen, se jubilan, disponen de más tiempo para dedicarlo a las cosas que les interesan. En el caso de los mayores con discapacidad, la jubilación lleva a la pérdida de relaciones sociales, limitadas en ocasiones al ámbito laboral, de rutinas, de hábitos de higiene, de alimentación y de vestido", alerta.

   Por ello, subraya que en la medida en que se hayan trabajado las relaciones sociales, las aficiones, o la participación en el entorno, por ejemplo, en etapas previas al envejecimiento y a la jubilación, ésta se afrontará de manera más saludable, y de manera más especial en este colectivo.

   A su juicio, por ello es imprescindible para envejecer con salud mantenerse activo una vez terminada la etapa laboral para prevenir el deterioro, la dependencia, así como la institucionalización de las personas.

   "Evitar el sedentarismo, tener hábitos de vida saludables, mantener una buena alimentación, por ejemplo, representan la mejor inversión para cumplir años con calidad de vida", destaca desde ANFAS.

   Ofrecer actividades que respondan a los gustos, intereses y necesidades de cada persona, evitando generalizaciones, también es otra de las pautas a seguir, así como mantenerse en forma a nivel físico, social y mental, manteniendo relaciones sociales, haciendo ejercicio físico, manteniendo 'en forma' el cerebro, continuar aprendiendo, o por ejemplo estando informado de lo que pasa en el mundo.

   "Formar parte activa de la sociedad, implicarse y demostrar que tienen mucho que aportar, ya que estas personas no sólo son receptores de servicios", defiende Oihane Garralda.

   Igualmente, resalta que este colectivo envejece, vive cada vez más años, y deben y desean hacerlo con calidad, por lo que todos aquellos que trabajen estrechamente con ellos, desde médicos, geriatras, psicólogos, trabajadores sociales, entre otros, deben estar formadas y especializarse en el tratamiento a este colectivo, sostiene.

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