Publicado 13/02/2020 8:19:46CET

Cómo los padres pueden prevenir el Síndrome del nido vacío

Cómo los padres pueden prevenir el Síndrome del nido vacío.
Cómo los padres pueden prevenir el Síndrome del nido vacío. - GETTY IMAGES / OJO IMAGES - Archivo

   MADRID, 13 Feb. (EDIZIONES) -

   Llegan un momento de la vida en el que los hijos, a quienes nos hemos dedicado en cuerpo y alma durante toda nuestra vida, se hacen mayores y se van de casa. Se suele generar en estos casos un vacío muy grande entre los padres, especialmente entre las madres, ¿por qué? ¿Cómo se puede superar?

   Mercedes Bermejo, psicóloga que coordina la sección de Psicología clínica de la salud y Psicoterapia del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, aclara en una entrevista con Infosalus que el síndrome del nido vacío se corresponde con una etapa del ciclo vital, que es "normal", y que no representa "ninguna patología".

   "Forma parte de una etapa en la que los hijos se emancipan y esto genera en los padres una sensación de tristeza y de apatía como consecuencia de ello, o incluso una crisis de identidad en muchos porque ven que su rol que venían desempeñando ya no está tan presente", subraya la también directora del gabinete de Psicólogos Pozuelo.

   Es más común en mujeres que en hombres, según aprecia la experta, especialmente por el actual reparto de los roles en las familias, ya que, generalmente, es en las mujeres en las que recae el papel principal de cuidadoras, y son ellas las que suelen hacerse en la mayor parte de las familias con el peso y el cuidado de los hijos. "Cuando su rol como madre se ve perjudicado les cuesta más desarrollar otros roles", advierte Bermejo.

   Entre otros, esta psicóloga clínica enumera que los principales síntomas del síndrome del nido vacío son: tristeza, estado depresivo, y la sensación de pérdida. "No deja de ser un duelo, es una crisis de identidad. La identidad que uno tenía asumida no se puede suplir y aparece ese vacío, y se deja de cubrir el rol de padre o madre y donde cumplía una función", agrega.

QUÉ SE PUEDE HACER

   Así, la coordinadora de la sección de Psicología clínica de la salud y Psicoterapia del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid recomienda que estos padres se esfuercen por desempeñar otros roles. "Cuando una persona tiene muy puesto su rol en una misma función como trabajadora, como cuidadora, cuando éste desaparece surge un vacío muy grande", recuerda.

   Por ello, insiste en que lo conveniente es que haya otros sistemas que se trabajen, aparte de la relación entre hijos y padres, como por ejemplo la relación conyugal. "Puede ser una oportunidad para reencontrarse con la pareja pero hay veces que también pueden aparecer conflictos matrimoniales por este reencuentro, por eso es importante que la relación de pareja sea sólida y estable, en la que haya cosas que tengan en común entre ellos", sostiene.

   Con ello, Bermejo cree que esta etapa se puede enfocar como una oportunidad para desarrollar otros papeles dentro de su vida o reavivar otros intereses que puedan tener y que tuvieron que dejar apartados por la paternidad.

   Sí que es verdad, según reconoce la directora de Psicólogos Pozuelo, que siempre se habla de una soledad no deseada, o de la casa vacía en estos casos de síndrome de nido vacío, porque hay un silencio que antes no había, donde siempre estaba la interferencia de los hijos en el día a día, en la relación de pareja. "Aparece entonces una situación nueva a la que tiene que darse una adaptación, es un proceso que lleva su tiempo y no tiene por qué haber patología", reitera la psicóloga clínica.

   De hecho, insiste que, de igual manera que los padres tuvieron que hacerse al tener hijos, ésta es otra etapa a la que hay que adaptarse, y es a que se hayan ido. Bermejo considera a su vez que en estos periodos se debe evaluar también cómo ha sido la despedida con los hijos, si se han ido lejos, si se les va a ver mucho, o si tienen hijos, por ejemplo, y si ésta se ha dado de manera violenta o inesperada.

   En todo este contexto, la experta subraya que es importante, y suele ayudar bastante, la anticipación, a la hora de adaptarse y acomodarse a la nueva situación, por lo que por ejemplo puede ser útil antes de que el hijo o hija se marchen de casa de forma definitiva el que los padres se apunten a actividades, aprovechen para desarrollar otros roles o actividades que antes no podían o tenían apartadas, se disfrute más con la pareja y se realicen más cosas con ellos.

   "Los psicólogos en un momento dado, y a través de una consulta, pueden acompañar a los padres en este proceso, mediante un asesoramiento psicológico, para facilitar el mismo, y que en algunas situaciones no sea tan tormentosa y conflictiva esta separación. Depende también de si los vínculos se han generado de manera sana entre los padres y los hijos, o existe una alianza o coalición, o de por medio hay un problema conyugal. Eso genera que uno de los cónyuges se alíe con algunos de los hijos y contra el otro cónyuge en algunas familias", advierte la directora de Psicólogos Pozuelo.

   Aquí Bermejo advierte de que si se han generado estas diferencias, conflictos o lealtades familiares dentro de los distintos miembros de la familia, esto puede generar dificultades a la hora de que los hijos se emancipen por miedo a que mama enferme, o a que los padres se separen, o por ejemplo por miedo a que la madre vuelva a beber alcohol. En estos casos conviene trabajar y abordar los conflictos con un profesional para que uno se pueda ir de manera sana, según aconseja la miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

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