Publicado 07/05/2021 12:11CET

Expertos resaltan que cambio de rutinas y aislamiento fomentan el deterioro precoz de personas con Alzheimer

Archivo - Alzheimer, demencia, pérdida de memoria.
Archivo - Alzheimer, demencia, pérdida de memoria. - TUMISU/PIXABAY - Archivo

MADRID, 7 May. (EUROPA PRESS) -

El cambio de rutinas y el aislamiento derivados de la pandemia de COVID-19 han fomentado un deterioro precoz de las personas con Alzheimer, según han resaltado expertos con motivo del primer webinar del ciclo de formaciones 'Aliados en Alzheimer', organizada por la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y Nutricia, la división de nutrición especializada del grupo Danone Specialized Nutrition.

Esto se ha visto reflejado en una mayor manifestación de alteraciones cognitivas debido a la ausencia de su rutina previa y de sus actividades cotidianas (incluida la asistencia a dispositivos de apoyo, programas de estimulación, vida familiar y social, tareas cotidianas en el entorno sociocomunitario,etc.) que les conllevaba una satisfacción personal y emocional, como la autoeficacia o la autoestima.

Del mismo modo, se han observado mayores alteraciones psicológicas y conductuales (agitación, trastorno del sueño, depresión, etc.) debido a esa falta de actividad y al aislamiento ambiental propio de la pandemia y que se produjo con mayor intensidad durante el confinamiento.

Además, otro efecto colateral del colapso sanitario de estos últimos meses ha sido la ralentización del diagnóstico precoz de los pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL). Los facultativos señalan que la detección en fases tempranas es necesaria para poder instaurar tratamientos farmacológicos y no farmacológicos como los higiénico-dietéticos, que retrasan la aparición de la demencia y mejoran la calidad de vida de los pacientes y familiares. El diagnóstico temprano permite, además adaptar el entorno, reducir el estrés y evitar así la aparición de problemas afectivos y conductuales.

"Hemos visto cómo han aparecido diagnósticos de personas adultas mayores que podían hacer vida autónoma y debido a todos estos meses de ausencia, aislamiento y soledad han iniciado un proceso de deterioro que quizás se hubiera manifestado de forma más tardía o de una forma menos abrupta. Es fundamental el diagnóstico precoz, tanto para los tratamientos farmacológicos, como no farmacológicos. También cabe destacar que, en este momento, tanto los pacientes, como sus familias, se sienten mucho más perdidos ante el afrontamiento inicial de la patología y todo lo que conlleva, porque los sistemas de soporte y acompañamiento (sanitario, social) no están dando la respuesta que solían dispensar antes de la pandemia por COVID-19", explica Maximina Rodríguez Fernández, psicóloga de la Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias de Galicia (AFAGA), asociación que forma parte de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA).

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA EN LOS CUIDADORES

Los cuidadores son una figura esencial en el día a día de los pacientes con deterioro cognitivo. Son personas con un alto impacto, por la carga de la enfermedad que han sufrido especialmente debido a los problemas de conducta del paciente (agresividad, alteración de pensamiento, etc.), los cuales se han podido ver agravados debido al confinamiento y al empeoramiento cognitivo.

"La crisis sanitaria conllevó una mayor sobrecarga emocional y mayor sensación de agotamiento entre familiares y cuidadores por no poder acceder al tiempo de respiro que les aportaba, por un lado, la asistencia de su familiar con Alzheimer a algún dispositivo de atención y, por otro, la ausencia del apoyo familiar y social práctico. Esta mayor sensación de soledad y aislamiento, vinculada a los cuidados, ha estado muy presente entre estas personas durante la pandemia", comenta Maximina.

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