Publicado 10/01/2022 07:59

Cómo el ejercicio combate (también) el envejecimiento del cerebro

Personas mayores haciendo ejercicio.
Personas mayores haciendo ejercicio. - ISTOCK

MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

Cuando las personas mayores se mantienen activas, sus cerebros tienen más cantidad de una clase de proteínas que mejoran las conexiones entre las neuronas para mantener una cognición saludable, según ha descubierto un estudio de la Universidad de California San Francisco, en Estados Unidos, publicado en la revista 'Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association'.

Este impacto protector se encontró incluso en personas cuyos cerebros en la autopsia estaban plagados de proteínas tóxicas asociadas con el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

"Nuestro trabajo es el primero que utiliza datos humanos para demostrar que la regulación de las proteínas sinápticas está relacionada con la actividad física y puede impulsar los resultados cognitivos beneficiosos que observamos", resalta Kaitlin Casaletto, profesora asistente de neurología y autora principal del estudio.

Los efectos beneficiosos de la actividad física sobre la cognición se han demostrado en ratones, pero han sido mucho más difíciles de demostrar en las personas.

Casaletto, neuropsicóloga y miembro del Instituto Weill de Neurociencias, trabajó con el doctor William Honer, profesor de psiquiatría de la Universidad de Columbia Británica y autor principal del estudio, para aprovechar los datos del Proyecto de Memoria y Envejecimiento de la Universidad Rush de Chicago. Ese proyecto realizó un seguimiento de la actividad física de los participantes de edad avanzada, que también aceptaron donar sus cerebros cuando murieran.

"Mantener la integridad de estas conexiones entre neuronas puede ser vital para evitar la demencia, ya que la sinapsis es realmente el lugar donde se produce la cognición --resalta Casaletto--. La actividad física -una herramienta fácilmente disponible- puede ayudar a impulsar este funcionamiento sináptico".

Honer y Casaletto descubrieron que las personas mayores que se mantenían activas tenían mayores niveles de proteínas que facilitan el intercambio de información entre las neuronas. Este resultado encaja con el hallazgo anterior de Honer de que las personas que tenían más de estas proteínas en sus cerebros cuando murieron eran más capaces de mantener su cognición en la edad avanzada.

Para su sorpresa, según recuerda Honer, los investigadores descubrieron que los efectos iban más allá del hipocampo, la sede de la memoria del cerebro, para abarcar otras regiones del cerebro asociadas con la función cognitiva.

"Puede ser que la actividad física ejerza un efecto global de mantenimiento, apoyando y estimulando la función saludable de las proteínas que facilitan la transmisión sináptica en todo el cerebro", apunta Honer.

Los cerebros de la mayoría de los adultos mayores acumulan amiloide y tau, proteínas tóxicas que son las características de la patología de la enfermedad de Alzheimer. Muchos científicos creen que el amiloide se acumula primero y luego la tau, lo que provoca el desmoronamiento de las sinapsis y las neuronas.

Casaletto descubrió anteriormente que la integridad sináptica, tanto si se mide en el líquido cefalorraquídeo de adultos vivos como en el tejido cerebral de adultos sometidos a una autopsia, parecía amortiguar la relación entre el amiloide y la tau, y entre la tau y la neurodegeneración.

"En los adultos mayores con niveles más altos de las proteínas asociadas a la integridad sináptica, esta cascada de neurotoxicidad que conduce a la enfermedad de Alzheimer parece atenuarse --explica--. En conjunto, estos dos estudios muestran la importancia potencial de mantener la salud sináptica para apoyar al cerebro contra la enfermedad de Alzheimer".

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