Publicado 17/05/2022 09:01

Un efecto nada deseable del uso de antibióticos en adultos mayores

Archivo - Pastilla, fármaco, anciano, persona mayor.
Archivo - Pastilla, fármaco, anciano, persona mayor. - MLADEN ZIVKOVIC/ ISTOK - Archivo

MADRID, 17 May. (EUROPA PRESS) -

Cuantos más antibióticos se prescribían a los pacientes de 60 años o más, más probabilidades tenían de desarrollar una enfermedad inflamatoria intestinal, lo que sugiere que el uso de antibióticos podría explicar parte del crecimiento de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa en las personas mayores, según una revisión de 2,3 millones de registros de pacientes en un estudio presentado en la Digestive Disease Week (DDW) 2022.

"En los adultos mayores, creemos que los factores ambientales son más importantes que la genética --explica Adam S. Faye, investigador principal del estudio y profesor asistente de medicina y salud de la población en la Escuela de Medicina Grossman de la Universdidad de Nueva York (NYU)--. Cuando se observa a los pacientes más jóvenes con nuevos diagnósticos de enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, generalmente hay una fuerte historia familiar. Pero ese no es el caso en los adultos mayores, así que es realmente algo en el entorno lo que lo está desencadenando".

Utilizando la base de datos nacional de Dinamarca, que incluye casi todos los registros médicos de los residentes, los investigadores revisaron los registros de prescripción para las personas de 60 años o más que fueron diagnosticadas recientemente con la enfermedad inflamatoria del intestino desde 2000 hasta 2018. El estudio analizó el número de cursos de antibióticos prescritos, cuán recientemente se habían prescrito en relación con el diagnóstico y las clases específicas de antibióticos utilizados.

El estudio encontró que cualquier uso de antibióticos se asoció con mayores tasas de enfermedad inflamatoria intestinal, y el riesgo aumentó sustancialmente con cada curso. Después de una prescripción, los pacientes tenían un 27 por ciento más de probabilidades de ser diagnosticados de enfermedad inflamatoria intestinal que los que no usaban antibióticos.

Con dos tratamientos, el riesgo aumentaba un 55% y con tres tratamientos, un 67%. Con cuatro tratamientos, el riesgo aumentó un 96%; y con cinco o más, los ancianos tenían más de 2,3 veces, o un 236%, de probabilidad de recibir un nuevo diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal que los que no habían tomado antibióticos en los cinco años anteriores.

Los nuevos diagnósticos eran más elevados cuando los antibióticos se prescribían entre uno y dos años antes, pero el riesgo seguía siendo elevado para las prescripciones en el periodo de dos a cinco años antes del diagnóstico. La relación se encontró para todos los tipos de antibióticos, excepto la nitrofurantoína, que se suele prescribir para las infecciones del tracto urinario.

Los antibióticos que suelen recetarse para infecciones gastrointestinales fueron los que más se asociaron a un nuevo diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal. Los investigadores omitieron las prescripciones efectuadas menos de un año antes del diagnóstico para reducir la posibilidad de que las prescripciones hubieran sido para síntomas de una enfermedad gastrointestinal aún no diagnosticada.

El estudio tiene implicaciones para el diagnóstico de adultos mayores con nuevos síntomas gastroenterológicos. La enfermedad inflamatoria intestinal, que puede pasarse por alto fácilmente en este grupo de edad, debería tenerse en cuenta, especialmente cuando hay antecedentes de prescripción de antibióticos, resalta Faye.

La investigación también tiene ramificaciones para la administración de antibióticos. Además de prevenir el desarrollo de organismos multirresistentes, el uso juicioso de los antibióticos es crucial para prevenir la enfermedad inflamatoria intestinal.

"La administración de antibióticos es importante, pero evitarlos a toda costa tampoco es la respuesta correcta --puntualiza Faye--. Si no se está seguro de lo que se está tratando, yo sería prudente. Si los pacientes acuden con infecciones claras y necesitan antibióticos, no se deben retener por estos hallazgos".