Publicado 08/11/2021 15:13CET

Arranca un servicio pionero en España para prevenir la fragilidad y promover la autonomía entre los mayores

Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición.
Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición. - ALIAKSANDR LITVINIUK/ISTOCK - Archivo

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un equipo multidisciplinar del Consorcio Sanitario del Maresme (CSdM), experto en el estudio y abordaje del envejecimiento, ha diseñado un nuevo servicio sanitario con la finalidad de que las personas de edad avanzada puedan disfrutar de una vida autónoma el mayor tiempo posible, al prevenir y atender la fragilidad.

Este nuevo dispositivo constituye una innovación para los sistemas sanitarios públicos en Europa y acaba de ponerse en marcha en el Hospital de Mataró en fase de pilotaje gracias a la financiación de los fondos europeos FEDER. El objetivo final es que, si el estudio valida la eficacia de este abordaje integral y preventivo de la fragilidad, el nuevo dispositivo se pueda integrar en el sistema sanitario público.

"Es evidente que la edad avanzada se asocia a pérdida de funcionalidad y que a menudo se acompaña de enfermedades crónicas, pero esta circunstancia puede ser perfectamente compatible con una vida activa y autónoma. De hecho, como sistema sanitario, tenemos el reto y el deber moral de hacerlo compatible", afirma el responsable de la Unidad de Investigación del Consorcio Sanitario del Maresme y coordinador del proyecto, Mateu Serra.

Serra explica que "la innovación de este proyecto radica en el abordaje multidisciplinar y en su orientación a la prevención". Así, detalla que un equipo de profesionales de diferentes especialidades evaluará a personas que presentan factores de riesgo de fragilidad que, si no se corrigen, pueden derivar rápidamente en dependencia. "Estas personas recibirán una serie de recomendaciones personalizadas y se estudiará su evolución en visitas periódicas a lo largo de 24 meses", precisa.

EL IMPACTO SOCIAL DE LA FRAGILIDAD

La fragilidad es un síndrome propio del envejecimiento que se caracteriza por un declinar progresivo de la función de diferentes órganos y sistemas, lo que provoca una mayor vulnerabilidad para sufrir enfermedades, caídas, fracturas, complicaciones postoperatorias, discapacidad, dependencia e, incluso, un mayor riesgo de muerte.

La prevalencia es superior en las mujeres y aumenta con la edad, superando el 50 por ciento en las personas mayores de 80 años. "Se trata, por lo tanto, de un problema de salud pública de primer orden que requiere una intervención para reducir la tasa de discapacidad y dependencia de las personas de edad y, por consiguiente, paliar el impacto social y económico del envejecimiento", destaca el equipo del CSdM.

El nuevo Equipo de Apoyo para la Prevención y Atención Integral a la Fragilidad está ubicado en el Hospital de Mataró y cuenta con un equipo multidisciplinar compuesto por un médico de familia, una enfermera, dos fisioterapeutas, una trabajadora social y una dietista. Además, un farmacéutico, un médico rehabilitador, un geriatra y un psiquiatra participan en el proyecto como consultores.

Así, los tres centros de atención primaria que gestiona el CSdM, ubicados en los municipios de Mataró y Argentona, identificarán cuáles de sus pacientes de más de 65 años se encuentran en situación prefrágil y cumplen, por lo tanto, uno o dos de los cinco criterios de fragilidad: pérdida de peso, pérdida de fuerza, cansancio, poca actividad física o ralentización de la marcha. A estas personas, se les programará una visita, donde se les efectuará una evaluación integral en cinco ejes asociados al riesgo de fragilidad: médico, farmacológico, nutricional, funcional y social

ENFOQUE PREVENTIVO

La fragilidad se mide en una escala que va del estado de "robustez" al de "dependencia total". Las personas que participan en el estudio se encuentran en situación "prefrágil" y el objetivo es prevenir que pasen al estado "frágil".

A partir de la evaluación geriátrica integral, a cada persona se le darán una serie de recomendaciones personalizadas con el objetivo de revertir el estado de prefragilidad y prevenir la discapacidad y la dependencia funcional. Después de esta primera evaluación, se le efectuará un seguimiento cada dos meses a lo largo de un año.

Además, al tratarse de una propuesta nueva, actualmente inexistente en el sistema sanitario, se acompaña de un estudio científico para evaluar su eficacia clínica. Participarán en ella 400 personas a las que se efectuará seguimiento durante 12 meses para valorar si esta intervención consigue prevenir la fragilidad, la discapacidad y la dependencia funcional.

Normalmente, el 20 por ciento de las personas en estadio "prefrágil" pasan a frágil al cabo de un año; la hipótesis de este estudio es que, mediante la evaluación integral y las recomendaciones preventivas, este porcentaje se reduzca al 7 por ciento.

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