Publicado 20/05/2022 08:31

Por qué los abuelos son tan importantes para la evolución humana

Archivo - Abuelo y nieto comiendo.
Archivo - Abuelo y nieto comiendo. - SKYNESHER/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 20 May. (EDIZIONES) -

   Los abuelos están cumpliendo un papel en la evolución humana más importante del que nosotros creemos. Además, somos una especie con una longevidad excepcional y con una dependencia más extendida en el tiempo que el resto de animales.

   "Cuando hablamos de la selección natural y de que realmente lo que prima a nivel de evolución es favorecer aquellas características que contribuyen al éxito reproductivo de la especie, lo curioso es que somos una especie muy longeva, que vive muchos más años que cualquier otro primate, pero que lo hace a expensas de haber aumentado el periodo en el que no somos fértiles, y a pesar de vivir más años", subraya en una entrevista con Infosalus la doctora europea en Medicina y Cirugía, y paleontropóloga, María Martinón-Torres, con motivo de la publicación de 'Homo impertectus' (Debate).

   Según precisa la también coinvestigadora principal del yacimiento de Atapuerca y directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el tiempo que dedicamos los humanos a tener hijos es de 25,5 años, un periodo inferior a la media de los homínidos (aproximadamente 29).

    "Esto parece un contrasentido de primeras. Sobrevivimos más años, pero no para reproducirnos y tener más hijos. Se ha visto que precisamente en este periodo no fértil vivimos más años para poder contribuir al cuidado de nuestros hijos, al cuidado de los hijos de nuestros hijos, e incluso para cuidar de los hijos de otros", señala.

   Así, indica que ese tiempo añadido a la longevidad de nuestra especie ya no está en la reproducción 'per se' de uno mismo, sino en la contribución fundamental que se tiene en el cuidado de los demás. Por ejemplo, a la edad de 35 los chimpancés ya muestran signos de senescencia, como la debilidad muscular, la lentitud de movimientos, la disminución de peso o una pérdida de agilidad entre otros factores; mientras que en los humanos no, cuando en el mundo animal son los más cercanos a nosotros.

   En el libro destaca que, desde el punto de vista evolutivo, parece ser que la tercera edad "esconde algo" por lo que la selección natural ha decidido apostar. En el caso de los humanos dice que existe un "desfase entre la senescencia somática y la reproductiva", de forma que mientras que en otros animales la senescencia del sistema reproductivo es gradual, y está acompasado en el declive de otros aparatos, en las mujeres este cese de fertilidad es abrupto y, en un momento en el que el estado físico bueno.

EL PAPEL DE LA MENOPAUSIA SEGÚN LA EVOLUCIÓN

   Esta teoría es la que se recoge en la llamada 'hipótesis de la abuela', confeccionada por los antropólogos estadounidenses James O'Conell y Kristen Hawkes, y que subrayaría el beneficio de que en los humanos tenga lugar un cese relativamente temprano de la fertilidad en las mujeres.

   "Especialmente en las mujeres de nuestra especie aparece un cuadro que, aunque parece una parte normal de la vida, es una singularidad en un animal, que es la menopausia. En los demás animales, generalmente, la menopausia o cese de la fertilidad femenina se asocia dentro de la senescencia o del envejecimiento del cuerpo, a través de un deterioro progresivo y sincronizado del resto de sistemas, como en el caso de los chimpancés, por ejemplo. Mientras, en el caso de los humanos esto no es así y se ve que esta fertilidad cesa antes, parece un sinsentido, si todavía me quedan más de cuatro décadas para vivir, ¿por qué dejo de ser fértil tan pronto?", explica.

   Entonces la menopausia es un cuadro que sucede en nuestra especie y en muy otras pocas especies animales, en algún tipo de elefante o de alguna ballena según prosigue esta científica, aunque con diferentes características, pero insiste en que realmente es una singularidad dentro del mundo animal.

   "Realmente el cese temprano o prematuro de la fertilidad en las mujeres ha contribuido a que haya una fracción de la población que, aunque no se reproduce de forma directa, sí tiene un papel fundamental en garantizar el éxito de la especie a través del cuidado de los hijos, de los nietos, y en muchos casos de otros niños dentro del grupo, un impacto que se prolonga con los adolescentes", subraya la paleontropóloga.

   De hecho, puntualiza que entre las poblaciones cazadoras-recolectoras el tener o no abuela puede llegar a significar hasta un 40% menos de supervivencia menos en los nietos, una diferencia que no solo se limita a la primera infancia, sino que se extiende hasta la adolescencia.

   Es más, la directora del CENIEH destaca que la selección natural ha favorecido la longevidad en aquellos grupos que estamos hechos de individuos muy dependientes porque realmente son muchos años de periodo postreproductivo, donde todos dependemos mucho de los otros, y gracias a esta dependencia vivimos más años porque la selección ha encontrado que la mejor fórmula para favorecer el éxito reproductivo de la especie es vivir más años.

   "Esa contribución fundamental de las abuelas, hoy también extendida a los abuelos, es una de las marcas de identidad de los 'homo sapiens' dentro del linaje de los homínidos. (...) A la luz de la biología parece que la tercera edad prolongada es el resultado de una estrategia exitosa, favorecida por la selección natural, para sacarle las castañas del fuego a una especie con amenazas de mortalidad infantil elevada y una dependencia juvenil prolongada. (...) Además, los 'homo sapiens' somos dependientes durante mucho más tiempo que cualquier otra especie animal", sentencia Martinón-Torres.