Publicado 29/07/2021 08:29

Todo lo que debes tener claro sobre los antibióticos

Mujer tomándose un medicamento.
Mujer tomándose un medicamento. - ISTOCK

   MADRID, 29 Jul. (EDIZIONES) -

   Estamos muy familiarizados con los antibióticos. Seguro que más de una vez has tenido que tomarlos ante una infección bacteriana. Porque, recuerda, no sirven para tratar las enfermedades producidas por virus, es decir, no se emplean para tratar la COVID-19 ni tampoco la gripe, por ejemplo.

   Así, a día de hoy son fármacos súperempleados y muy útiles, pero que pronto dejarán de serlo si no los usamos bien. "La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural. Se produce cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos. Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos. Estas 'bacterias farmacorresistentes' pueden causar infecciones en el ser humano y en los animales, y esas infecciones son más difíciles de tratar que las no resistentes", advierte la OMS en este sentido.

   Y es que, según avisa esta institución internacional, la resistencia a los antibióticos hace que se incrementen los costes médicos, que se prolonguen las estancias hospitalarias, y que aumente la mortalidad: "Es necesario que se cambie urgentemente la forma de prescribir y de utilizar los antibióticos. Aunque se desarrollen nuevos medicamentos, si no se modifican los comportamientos actuales, la resistencia a los antibióticos seguirá representando una grave amenaza".

   A juicio de la OMS, la resistencia a los antibióticos es hoy "una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo", por ello es importante conocerlos un poco mejor y utilizarlos correctamente, es decir, solo cuando nos los prescribe nuestro médico, y en el tiempo y forma en el que éste nos indique.

   El problema es tan relevante que por ejemplo en 2016 tuvo lugar una reunión de la ONU con un único punto en el orden del día: la resistencia microbiana a los antibióticos. Según el informe del economista británico Jim O'Neill, de mantenerse la tendencia actual, las muertes a nivel global por infecciones causadas por bacterias resistentes al arsenal de antibióticos pasarían de las actuales 700.000 a 10 millones anuales en el 2050.

   En España, el consumo de antibióticos registró una bajada del 21 % en Atención Primaria y del 5 % en hospitales entre enero y julio de 2020, según los datos del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) del Ministerio de Sanidad, creado por el Gobierno español ante la gravedad del problema en 2014.

   "Con este descenso la tasa española de consumo de antibióticos en salud humana recupera la tendencia decreciente que había mantenido desde 2014 hasta la llegada de la pandemia de COVID-19. Esta recuperación se produce a pesar de la importante subida registrada en el consumo de antibióticos en hospitales durante la primera ola de la pandemia", informan.

"UN ARMA EN FRANCA DECADENCIA"

   En una entrevista con Infosalus, la farmacéutica Raquel Carnero precisa que a pesar de la tendencia que había de un descenso del 5,4% de reducción en el consumo de del año pasado, con la pandemia, y aunque no se hayan empleado los antibióticos para tratar la COVID (es un virus, no una bacteria), "sí se han utilizado mucho en pacientes ingresados en la UCI para tratar las infecciones concomitantes, así como las adquiridas en el propio hospital".

   Precisamente, Carnero ha publicado recientemente 'Antibióticos vs Bacterias. De la resistencia al contraataque' (Larousse), junto al también farmacéutico Luis Marcos e ilustrado por Ansola, un libro divulgativo en el que trata este asunto. Según explica, en la actualidad los antibióticos han pasado de ser "un arma muy útil frente a las bacterias, frente a las infecciones bacterianas, a estar ahora mismo en franca decadencia", dado que muchos de estos fármacos han dejado de ser útiles para tratar ciertas infecciones.

   "Parte de la culpa la tenemos todos por el mal uso que hemos hecho de ellos. El problema de la resistencia de antibióticos no es nuevo, es una habilidad que estos microorganismos (tanto las bacterias como los hongos y los parásitos) han tenido siempre porque ellos tienen sus propios mecanismos de defensa, que también saben transmitir a las demás bacterias. De ahí que ahora el problema es que tratar infecciones es más costoso y difícil, de forma que se encuentra en riesgo ciertas intervenciones quirúrgicas, trasplantes o incluso tratamientos de neonatos", alerta.

   Para evitarlo, esta experta sostiene que los antibióticos solo deben emplearse en el tiempo y duración que marque el médico, solo cuando se prescribe, y no se debe terminar el tratamiento ni antes, ni después de la pauta indicada. A su vez, Carnero destaca que es "muy importante" no automedicarnos ni compartirlo con otros pacientes, ni tampoco que presionemos al profesional sanitario para que nos lo indique, cuando igual no es necesario.

   "Si no acabamos el tratamiento, las bacterias de la infección no eliminadas se volverán resistentes, adquieren esta capacidad y la transmitirán a otras, de forma que podemos ser fuente de resistencia a antibióticos. Se ha visto también en el campo de la veterinaria o el de la Agricultura, así como en continentes como Asia donde se emplean mucho. No solo eres tú y el antibiótico que te tomas, sino la maraña antibiótica en la que el medioambiente, la salud humana y la veterinaria están inmersos. Todos tenemos un papel que cumplir para velar por la salud de todos como se ha visto en esta pandemia. Ni los virus ni las bacterias entienden de fronteras", subraya.

   Esta farmacéutica recuerda también que la OMS tiene catalogada a la resistencia de los antibióticos como "una de las 10 amenazas principales para la salud". Por ello, defiende que es necesario vigilar y controlar de forma periódica a esas bacterias multirresistentes, fomentar un uso racional de antibióticos, establecer ciertas categorías entre estos, y que su acceso sea global pero medido. "No conseguiríamos nada si restringimos su uso cuando hay muchas situaciones que sí están indicados. Por tanto, estos deben llegar a aquellas personas que lo necesiten, y con el coste adecuado", manifiesta.

   A su juicio, aquí es importante impulsar la investigación en este campo para que farmacéuticas "lo vean rentable" y se puedan tener nuevos antibióticos porque en 20 años apenas ha visto la luz uno nuevo, después de que en 2019 la FDA norteamericana aprobara uno (la EMA lo autorizó algo después en 2020); "algo que también hace que la situación sea crítica".

   No obstante, Raquel Carnero insiste en que "hay esperanza" todavía frente a la resistencia de antibióticos porque sabemos qué es lo que debemos hacer, "como mejorar todas las partes de la cadena y que por ejemplo el paciente sepa que está tratado con algo muy específico, que no son un bien de consumo sin más que me tomo cuándo y cómo quiero, sino que influyen en la salud pública".

   En este sentido, la OMS resalta la importancia de introducir cambios de comportamiento en la sociedad, que incluyan medidas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la "vacunación, del lavado de las manos, y de la seguridad de las relaciones".

   En última instancia, esta entidad recuerda que la resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo "a niveles peligrosos", de forma que día tras día están apareciendo y propagándose en todo el planeta nuevos mecanismos de resistencia, que ponen en peligro nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes.

   "Un creciente número de infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles, y a veces imposibles de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia. Si no se toman medidas urgentes, el mundo está abocado a una era post-antibióticos en la que muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales", sentencia la OMS.