Publicado 29/04/2022 07:41

El tipo, la persona y la dosis pueden modificar el efecto de la fibra sintética

Archivo - Pástillas, píldoras, probióticos, suplementos, fármacos.
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MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los beneficios para la salud de la fibra dietética varían según los individuos y pueden depender del tipo específico de fibra y de la dosis consumida, informan investigadores el 28 de abril en la revista 'Cell Host & Microbe'.

"Nuestros resultados demuestran que los efectos fisiológicos, microbianos y moleculares de las fibras individuales difieren sustancialmente --afirma el autor principal del estudio, Michael Snyder, genetista de la Facultad de Medicina de Stanford (Estados Unidos)--. Además, nuestros resultados demuestran la tentadora perspectiva de utilizar fibras específicas, mediadas por el microbioma, para impulsar la salud y la biología de sistemas en una dirección predecible y personalizada".

Las dietas ricas en fibra reducen el riesgo de infarto, ictus y enfermedades cardiovasculares. Actúan reduciendo el colesterol y promoviendo un perfil lipídico más saludable para las personas que siguen una dieta occidentalizada.

Las fibras alimentarias son hidratos de carbono que los microbios intestinales metabolizan de forma selectiva, pero que, por lo demás, no son digeribles para el ser humano. Comprender cómo afectan al microbioma y, a su vez, a la bioquímica y la fisiología humanas es fundamental para utilizar eficazmente los suplementos de fibra dietética para mejorar la salud humana.

Desde el punto de vista químico, las fibras son diversas en cuanto a longitud, ramificación, solubilidad, carga y otras propiedades. "Suelen estudiarse como mezclas complejas a partir de su origen vegetal --explica Snyder--. Es necesario determinar los efectos no adulterados de las fibras individuales en el microbioma y establecer biomarcadores de salud asociados, idealmente probando diferentes fibras en los mismos individuos".

Para abordar esta necesidad, Snyder y sus colegas se propusieron entender cómo afectan los componentes individuales de las fibras purificadas al mismo grupo de participantes. En concreto, investigaron los efectos fisiológicos de la suplementación dietética con dos fibras solubles comunes y estructuralmente distintas: el arabinoxilano (AX), que es común en los cereales integrales, y la inulina de cadena larga (LCI), que se encuentra en las cebollas, la raíz de achicoria y las alcachofas de Jerusalén.

Los investigadores utilizaron la metagenómica de las heces, la proteómica del plasma, la metabolómica y la lipidómica, y analizaron las citocinas séricas y los valores clínicos de 18 participantes. "La fibra se asocia con una mejor salud metabólica y cardiovascular, pero la comprensión de los efectos de las fibras individuales en la respuesta microbiana y metabolómica no se ha estudiado utilizando un conjunto de datos multiómicos", apunta Snyder.

Los participantes consumieron 10 gramos de fibra al día durante la primera semana, 20 gramos al día durante la segunda semana y 30 gramos al día durante la tercera semana. Los resultados revelaron respuestas microbianas y sistémicas dependientes de la fibra y de la dosis.

Por término medio, el consumo de AX se asoció a una reducción significativa de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como el colesterol malo, y a un aumento de los ácidos biliares, que pueden contribuir a la reducción del colesterol. Sin embargo, las respuestas individuales variaron, y algunos participantes apenas vieron cambios en los niveles de colesterol.

"Varios alimentos ricos en fibra tienen efectos reductores del colesterol, y nuestro estudio sugiere que estas reducciones pueden ser impulsadas por los componentes individuales de la mezcla de fibras en los alimentos vegetales no refinados", apunta Snyder.

Mientras tanto, el ICV se asoció a una modesta disminución de los marcadores de inflamación y a un aumento de la abundancia de Bifidobacterium, un tipo de microbio intestinal generalmente beneficioso y conocido por producir ácidos grasos de cadena corta saludables.

Pero en la dosis más alta, se produjo un aumento de la inflamación y de los niveles de una enzima hepática llamada alanina aminotransferasa, lo que sugiere que una cantidad excesiva de esta fibra puede ser perjudicial. De nuevo, estas respuestas potencialmente negativas fueron variables entre los participantes.

Dos limitaciones del estudio fueron su corta duración y el reducido número de participantes. Sin embargo, según los autores, el estudio proporciona información sobre los mecanismos que subyacen a la reducción del colesterol inducida por la fibra, revela los efectos nocivos del consumo elevado de inulina y destaca la asociación de las fibras individuales purificadas con el microbioma.

"En general, nuestros hallazgos muestran que los beneficios de la fibra dependen del tipo de fibra, la dosis y el participante, un paisaje de factores resultantes de las interacciones entre la fibra, el microbioma intestinal y el huésped --concluye Snyder--. Estos resultados tienen importantes implicaciones en la respuesta e intervenciones personalizadas".

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