Publicado 21/01/2021 14:26CET

La resistencia a los antibióticos puede extenderse más fácilmente de lo previsto

Superbacterias atrapadas en el acto de transferir un plásmido de resistencia a antibióticos a través de su "pilus" similar a una jeringa, marcado con flechas.
Superbacterias atrapadas en el acto de transferir un plásmido de resistencia a antibióticos a través de su "pilus" similar a una jeringa, marcado con flechas. - PROFESSOR MARK SCHEMBRI - Archivo

MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

Una investigación computacional de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia) ha mostrado que una de las razones de la resistencia a los antibióticos podría ser la importante transferencia genética entre las bacterias de nuestros ecosistemas y las de los humanos. Este trabajo, publicado en la revista científica 'Microbiology Open', también ha dado lugar a nuevas herramientas para los investigadores de esta resistencia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Solo en Europa causa ya más de 33.000 muertes al año.

Especies completamente diferentes de bacterias pueden propagar genes de resistencia entre sí a través de plásmidos, pequeñas moléculas de ADN en las que las bacterias almacenan algunos de sus genes fuera del cromosoma. Cuando dos células bacterianas entran en contacto, pueden copiarse mutuamente los plásmidos. Esto se llama conjugación, y es el mecanismo más importante para la propagación de la resistencia a los antibióticos.

Estos científicos han desarrollado nuevos métodos de análisis de datos que muestran que la transferencia genética puede ser mucho más ilimitada y extendida de lo que se esperaba. Entre otras cosas, ha desarrollado un algoritmo que puede identificar regiones de ADN específicas que son necesarias para la conjugación (llamadas regiones oriT) en grandes cantidades de datos consistentes en secuencias genéticas del ADN de miles de plásmidos. El algoritmo también puede clasificar los plásmidos en grupos MOB basándose en las regiones oriT identificadas.

Así, han utilizado el algoritmo para explorar las secuencias genéticas conocidas de más de 4.600 plásmidos naturales de diferentes tipos de bacterias, algo que no se había podido hacer antes de forma sistemática. Los resultados muestran, entre otras cosas, que el número de regiones oriT puede ser casi ocho veces mayor que las encontradas con el método estándar utilizado actualmente, y el número de plásmidos móviles puede ser el doble de lo que se conocía hasta ahora.

El número de especies bacterianas que tienen plásmidos móviles puede ser casi el doble de lo que se conocía hasta ahora. Más de la mitad de estos plásmidos tienen regiones oriT que coinciden con una enzima de conjugación de otro plásmido que se ha clasificado previamente en un grupo MOB diferente. Esto significa que podrían ser transferidos por uno de estos plásmidos que resulta estar en la misma célula bacteriana.

Esta última parte significa que puede haber mecanismos de transferencia entre un gran número de especies bacterianas y entornos donde antes creíamos que había barreras.