La ralentización del desarrollo de nuevos antibióticos ha favorecido la aparición de resistencias de las bacterias

Bacterias
ILLUSTRATION BY JENNIFER OOSTHUIZEN, CDC
Publicado 05/02/2018 15:45:49CET

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

La resistencia bacteriana a los antibióticos se ha convertido en un problema de salud pública como consecuencia de un mayor uso de estos medicamentos que, además, también se ha visto favorecida por una ralentización del desarrollo de nuevas moléculas en las últimas décadas.

Así lo ha asegurado el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) Manuel Rodríguez Zapata, que ha recordado que las bacterias resistentes causan unas 400.000 infecciones anuales en Europa y en torno a 25.000 muertes de pacientes hospitalizados.

Estas llamadas 'superbacterias', como el resto de los microorganismos, tienen la capacidad innata de encontrar nuevas formas de resistir a los tratamientos antibióticos y pueden transmitir material genético que permite a otras hacerse fármaco-resistentes.

Estas bacterias están divididas en tres categorías, con arreglo a la urgencia con la que se requieren nuevos antibióticos que permitan acabar con las resistencias, y engloban tanto las de prioridad crítica, multirresistentes y especialmente peligrosas en hospitales e instituciones sanitarias (como residencias de ancianos, por ejemplo) y en pacientes que requieren dispositivos, como catéteres intravenosos: Acinetobacter, Pseudomonas y Enterobacterias.

"Son bacterias que pueden provocar infecciones muy graves y a menudo mortales en forma de neumonías, sepsis y bacteriemia", ha reconocido Rodríguez Zapata.

La explicación de que estas bacterias se hayan hecho multirresistentes "no es que sean más listas que las demás", según Rodríguez Zapata, sino que "se han ido transmitiendo de unas especies de bacterias a otras a través de material genético".

Y a ello ha contribuido también que desde finales de la década de 1960 no se han desarrollado nuevas moléculas sino que "los nuevos antibióticos son modificaciones de moléculas anteriores". Un "hándicap" que se suma a otros hábitos asentados como la utilización de antibióticos para el engorde animal o el uso indebido de medicamentos por parte de los pacientes.

Para luchar contra esta situación, este experto apela a una administración adecuada de los antibióticos, promoviendo una 'adherencia al tratamiento' estricta (hay que concluir todos los tratamientos y tomar todas las dosis durante el período establecido por el facultativo); y mediante protocolos de control de la infección y sistemas de asesoramiento a todos los profesionales que lo puedan necesitar.

Asimismo, se investigan en otros ámbitos fuera de los antibióticos, como los bacteriófagos (virus que infectan a las bacterias y las pueden destruir) o las bacteriocinas, (toxina proteica sintetizada por una bacteria con el fin de inhibir el crecimiento de bacterias similares o de cepas cercanas).