Publicado 07/07/2022 17:28

¿Por qué los opioides pueden causar problemas gastrointestinales?

Archivo - Los opiáceos pueden ayudar a evitar la falta de aliento en pacientes en ventilación mecánica
Archivo - Los opiáceos pueden ayudar a evitar la falta de aliento en pacientes en ventilación mecánica - ATS - Archivo

MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio publicado en la revista científica 'The American Journal of Pathology' ha analizado cómo los opioides como la morfina causan inflamación gástrica y cómo esta patología puede revertirse a través del tratamiento con fármacos inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol, un medicamento de venta libre comúnmente utilizado para reducir el ácido del estómago.

Los opiáceos son el estándar para el tratamiento del dolor crónico y agudo; sin embargo, su uso puede provocar importantes efectos secundarios gastrointestinales, como náuseas, vómitos y estreñimiento. No se conocen bien las razones de estos efectos secundarios.

"Debido a la falta de mejores alternativas, la morfina sigue considerándose uno de los mejores fármacos para el tratamiento del dolor, a pesar de su asociación con importantes comorbilidades. Varios grupos de investigadores, entre ellos el nuestro, llevan mucho tiempo trabajando en la comprensión del fenómeno y en descifrar el mecanismo que subyace a los efectos adversos gastrointestinales de la morfina", explica la investigadora principal, Sabita Roy, doctora del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami.

Los consumidores de opiáceos, en comparación con los no consumidores, presentan una mayor incidencia de disfunción gástrica, mayores niveles de retención gástrica, peor calidad de vida, mayores hospitalizaciones y mayor uso de medicamentos contra las náuseas y el dolor.

Para investigar el efecto de la morfina en la inflamación gástrica, los investigadores trataron a ratones con morfina o con un placebo. Descubrieron que el daño gástrico mediado por la morfina es consecuencia de la acumulación de ácido en el estómago debido al aumento de la secreción de ácido gástrico y al retraso del vaciado gástrico, lo que aumenta el tiempo de retención del ácido en el estómago.

Las imágenes 'in vivo' confirmaron que los ratones tratados con morfina presentaban un retraso en el vaciado gástrico. Los daños gástricos dramáticos incluían una alteración significativa de las células de la mucosa gástrica, una región glandular reducida y un aumento de la muerte de las células gástricas.

El tratamiento con naloxona, un fármaco sintético que bloquea la función de los receptores de opiáceos, redujo estos efectos en los ratones tratados con morfina, lo que sugiere que los receptores opiáceos clásicos están implicados. Los receptores de opioides se encuentran en altas concentraciones en el antro gástrico del estómago, la porción inferior (cerca del intestino delgado).

El doctor Roy y sus co-investigadores plantearon la hipótesis de que la citocina IL-6 está implicada en la regulación del retraso del vaciado gástrico y del daño gástrico inducido por los opiáceos. Los ratones tratados con morfina presentaban niveles elevados de IL-6.

Los ratones que carecen de IL-6 fueron tratados con morfina, y el retraso en el vaciado gástrico se redujo. No se detectó inflamación gástrica en estos ratones, y los niveles de pH fueron similares a los del grupo placebo. Esto demuestra que un aumento agudo de la IL-6 tras el tratamiento con morfina provoca un retraso en el vaciado gástrico, lo que lleva a la acumulación de ácido y da lugar a la inflamación gástrica.

Un novedoso hallazgo de este estudio es que la coadministración del inhibidor de la bomba de protones omeprazol con la morfina proporciona gastroprotección al bloquear la secreción de ácido gástrico, reduciendo directamente el retraso gástrico y la inflamación, y mejorando la tolerancia a la morfina.

El estudio también abordó una importante preocupación sobre si el efecto gastroprotector del omeprazol compromete de alguna manera el efecto analgésico de la morfina. Los investigadores descubrieron que el tratamiento previo daba lugar a una mejora significativa de la tolerancia analgésica inducida por la morfina.

En investigaciones anteriores habían descubierto que la morfina puede activar citoquinas proinflamatorias que impulsan la tolerancia a la morfina. Su hipótesis es que el omeprazol rompe el ciclo de tolerancia crónica a la morfina al reducir el nivel de estas citocinas.

"Nuestros estudios tienen claras implicaciones clínicas y sugieren que el tratamiento con omeprazol en el momento de la administración de morfina es un enfoque prometedor, seguro y barato para reducir la patología gastrointestinal inducida por la morfina, mejorar la tolerancia analgésica a la morfina y prolongar su eficacia como agente analgésico", remacha el doctor Roy.