Publicado 26/07/2021 16:25CET

Un nuevo fármaco demuestra eficacia en el tratamiento del linfoma agresivo de células B

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Archivo - Linfoma - FLIKR/CNICHOLSONPATH - Archivo

MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Loncastuximab tesirina, un nuevo y prometedor tratamiento para el linfoma agresivo de células B, según los resultados de un ensayo en fase 2 realizado por investigadores del Centro Oncológico MUSC Hollings y que ha sido publicado en la revista 'Lancet Oncology'.

Se trata de un cáncer de la sangre que comienza en los ganglios linfáticos, el bazo o la médula ósea. El linfoma difuso de células B grandes (LDCB) es el subtipo más común de LNH agresivo. Las nuevas opciones de tratamiento son vitales para los pacientes con LDCB.

Mientras que casi dos tercios de los pacientes tienen una respuesta duradera al tratamiento de primera línea, el tercio restante de los pacientes recae o es refractario al tratamiento de primera línea y suele tener un mal pronóstico.

El ensayo fue abierto, lo que significa que el médico y el paciente conocían el tratamiento que se administraba, y estaba disponible para pacientes de 18 años o más con LDC recidivante o refractario tras dos o más líneas de tratamiento.

"Es muy poco probable que la quimioterapia tradicional produzca una respuesta sostenida en esta población de pacientes. La terapia con células CAR-T CD19 está ahora aprobada y ofrece la esperanza de una respuesta duradera y la curación para la mayoría de estos pacientes. Sin embargo, no todos son candidatos a la terapia con células CAR-T. Además, la mayoría de los pacientes que reciben terapia con células CAR-T CD19 acaban recayendo y necesitan nuevas terapias como el loncastuximab", han detallado los expertos.

En el ensayo se probó la eficacia de Loncastuximab tesirina, un complejo de anticuerpos y fármacos dirigido a CD19, la misma molécula a la que se dirige la terapia CAR-T en las células B del linfoma. El complejo farmacológico se adhiere a la CD19, ampliamente expresada en las células B del linfoma, y hace llegar la carga del fármaco al interior de la célula, minimizando así la toxicidad sistémica. Una vez internalizado, el fármaco daña el ADN de las células del linfoma, provocando su muerte.

"Se trata de un mecanismo de acción novedoso que ofrece un beneficio potencial a los pacientes que, de otro modo, no tienen muchas opciones. Para los pacientes que no son candidatos, no están interesados o recaen después de la CAR-T, ésta podría ser una opción terapéutica prometedora. Además, el fármaco se administra por vía intravenosa cada tres semanas, por lo que la proximidad del paciente a los centros de tratamiento es menos crítica para esta terapia", han zanjado los investigadores.