Publicado 14/10/2021 11:41CET

Novo Nordisk investiga con células madre para lograr la secreción natural de insulina en diabéticos

Archivo - Páncreas.
Archivo - Páncreas. - MILENA SHEHOVTSOVA/ISTOCK - Archivo

MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

La compañía especializada en investigación y tratamiento de la diabetes Novo Nordisk ha anunciado este jueves, con motivo del centenario del descubrimiento de la insulina, una prometedora línea de investigación con células madre para lograr la secreción natural, a través del páncreas, de insulina en diabéticos.

Hace un siglo, con el descubrimiento de la insulina en la Universidad de Toronto (Canadá), los pacientes con diabetes tipo 1 pasaron de vivir prácticamente con una sentencia de muerte a vivir con una patología crónica, que permite una calidad de vida normal con el tratamiento, la dieta y el ejercicio físico adecuados.

"El descubrimiento de la insulina supuso el principio de una nueva era en el manejo de la diabetes. Pero todavía se puede hacer más. La innovación constante es fundamental para abordar los importantes desafíos que la diabetes sigue presentando a las personas y a la sociedad", ha explicado en rueda de prensa el doctor Francisco Merino, profesor titular de Medicina en la Universidad de Valencia y jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

En la misma línea, el vicepresidente corporativo de la Unidad de Células Madre de Novo Nordisk, Klaus Langhoff-Roos, ha resaltado que "el descubrimiento de la insulina y los posteriores avances han supuesto una revolución para clínicos e investigadores".

En este sentido, ha detallado que la compañía tiene en marcha una línea de investigación enfocada en conseguir que sean células, denominadas beta funcionales, trasplantadas en el tejido subcutáneo las que produzcan insulina, "algo que, cuando no ocurre, es lo que provoca precisamente la diabetes".

Dichas células se obtienen mediante terapia celular desarrollada a partir de células madre pluripotentes, embrionarias o inducidas. "Hoy en día, las células beta funcionales que tenemos han funcionado muy bien en los ensayos con modelos preclínicos en animales. Los ensayos en personas con diabetes nos servirán para comprender cómo va a responder su sistema inmune", ha añadido.

En las personas con diabetes tipo 1, el sistema inmune ataca a las células beta pancreáticas, impidiendo la producción de insulina (la hormona que hace que la glucosa obtenida con los alimentos pase de la sangre al resto del organismo, actuando como fuente de energía).

"Estamos estudiando diferentes opciones, como encapsular las células para protegerlas del sistema inmune. También investigamos, aunque en fases muy previas, las posibilidades de las llamadas células universales. Son células que escapan al sistema inmune, sin necesidad de encapsulación. No obstante, existe el riesgo de que, al no ser detectadas por el sistema inmune, se reproduzcan descontroladamente. E intentamos avanzar en las investigaciones para evitarlo", ha explicado Langhoff-Roos.

AVANCES Y NECESIDADES DE HOY

El tratamiento con insulina ha mejorado mucho desde que, en 1921, se lograse sintetizar por primera vez insulina a partir del páncreas de animales. En el esfuerzo por lograr una respuesta natural a la insulina, cada avance ha superado las limitaciones e ineficacias de los tratamientos anteriores.

"Las opciones se han ampliado mucho, de un único tratamiento, la insulina, a varias opciones de tratamiento diferentes, incluidos varios tipos de insulina. Hemos pasado de insulinas de origen animal y de recombinación humana a análogos de insulina con una gran flexibilidad, simplicidad o practicidad, entre otras características", ha comentado el doctor Merino.

Por su parte, el presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), Juan Francisco Perán, ha afirmado que, "con estos avances, se puede decir ahora que la diabetes se amolda al paciente y no el paciente a la diabetes". "Además, se ha logrado reducir los efectos secundarios y las hipoglucemias, uno de los grandes miedos, no solo de los pacientes, sino también de los padres de niños con diabetes", ha celebrado.

HISTORIA DE LA INSULINA

El descubrimiento de la insulina en 1921 supuso un antes y un después en las personas con diabetes de todo el mundo y, cien años después de su descubrimiento por parte de los investigadores canadienses Frederick Banting y Charles Best, se continúa poniendo de manifiesto el impacto de la investigación en la mejora de la calidad de la calidad de vida de las cerca de 425 millones de personas que conviven con esta patología alrededor del planeta.

A pesar de que los primeros diagnósticos de la diabetes datan de hace más de 2.000 años, se desconocía a qué se debían los síntomas comunes como la micción excesiva, el hambre o la sed, debido a los obstáculos en los medios de investigación que impedían conocer con exactitud cuál era el origen de todos ellos, aunque algunos profesionales comenzaron a comprobar que la dieta y la actividad física ayudaban a contrarrestar algunos de los efectos de la patología, desconocida en aquella época.

Sin embargo, no fue hasta 1921 cuando Banting y Best consiguieron aislar insulina de páncreas de animales para tratar a un perro con diabetes, reduciendo en dos horas sus niveles de azúcar en sangre.

El hallazgo de la insulina por parte de Banting y Best en 1921 supuso toda una revolución que se extendió dos años después por Europa y Estados Unidos gracias a la producción en masa de dos laboratorios, y los avances en la mejora de este tratamiento revolucionario para la diabetes continuaron a lo largo de las siguientes décadas.

En 1936, en Dinamarca, Hagedorn, Jensen y Kraup, lograron que su acción fuera más prolongada y en 1965, Zahn y Meienhofer sintetizan por primera vez insulina de origen humano. Un año después, en 1966, se realiza el primer trasplante simultáneo de páncreas y riñón, gracias al trabajo de Kelly y Lillehei, y en 1970 se utiliza por primera vez la infusión continua subcutánea, por John Pickup en Londres.

Tras la insulina, las tiras reactivas para medir la glucosa en sangre aparecen en 1976, y el primer dispositivo para observar los resultados y monitorizarlos en 1978. De los años 80 en adelante, las investigaciones no se han detenido y se han logrado grandes innovaciones, tanto en el campo farmacológico como en el de las tecnologías sanitarias.

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