Publicado 05/02/2021 07:24CET

La insulina puede almacenarse sin refrigeración en lugares cálidos sin perder eficacia

Diabetes
Diabetes - FLICKR/ HEATHER AITKEN/CCBY - Archivo

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y Médicos Sin Fronteras (MSF) acaban de demostrar que un vial de insulina puede conservarse durante 4 semanas tras su apertura y hasta 37 °C sin perder eficacia, según publican en la revista 'PLOS ONE'.

Los pacientes con diabetes deben mantener un suministro de insulina que, según el protocolo farmacéutico, debe respetar la cadena de frío desde la producción hasta la inyección. Sin embargo, en algunas regiones del mundo, como el África subsahariana, no todos los hogares disponen de un frigorífico, lo que obliga a los diabéticos a acudir diariamente al hospital.

Ante este problema, MSF se asoció con la Universidad de Ginebra (UNIGE), en Suiza, para probar el almacenamiento de la insulina en condiciones reales, es decir, a temperaturas que oscilan entre los 25°C y los 37°C durante cuatro semanas. Esto corresponde al tiempo que suele tardar una persona diabética en terminar un vial de insulina.

Los resultados demuestran que la estabilidad de la insulina almacenada en estas condiciones es la misma que la de la almacenada en frío, sin que ello afecte a su eficacia. Esto permite a los diabéticos controlar su enfermedad sin tener que acudir al hospital varias veces al día.

La diabetes de tipo 1 se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre, que pueden tener consecuencias muy graves: coma, ceguera, amputación o incluso la muerte. Aunque ahora es posible tratar bien la diabetes de tipo 1, requiere inyecciones diarias de insulina, que ayuda a que el azúcar entre en las células del cuerpo.

"El protocolo farmacéutico actual exige que los viales de insulina se conserven entre 2º y 8º C hasta que se abran, después de lo cual la mayor parte de la insulina humana puede almacenarse a 25º C durante 4 semanas --explica Philippa Boulle, asesora de enfermedades no transmisibles de MSF--. Esto es obviamente un problema en los campos de refugiados con temperaturas más altas, donde las familias no tienen refrigeradores".

Así, los diabéticos suelen tener que desplazarse a un hospital todos los días para recibir sus inyecciones de insulina, lo que puede impedirles trabajar u obligarles a recorrer largas distancias. "Recurrimos al equipo del profesor Leonardo Scapozza para que realizara un análisis detallado de las condiciones de temperatura en las que se puede almacenar la insulina sin que disminuya su eficacia", explica la doctora Boulle.

El equipo de MSF en el campo de refugiados de Dagahaley, al norte de Kenia, descubrió que la temperatura de una casa fluctúa entre los 25ºC de la noche y los 37ºC del día. A continuación, los investigadores reprodujeron meticulosamente estas condiciones en el laboratorio, donde probaron el almacenamiento de la insulina.

"Como los viales de insulina pueden utilizarse durante cuatro semanas después de abrirlos, realizamos nuestras mediciones durante el mismo periodo de tiempo, primero con viales conservados a las temperaturas encontradas en Dagahaley, y luego con viales 'de control' que estaban refrigerados", explica Leonardo Scapozza, profesor de la Escuela de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias de la UNIGE.

El equipo de la UNIGE utilizó la cromatografía líquida de alto rendimiento para analizar la insulina. "El riesgo es que la insulina, una proteína, precipita bajo la influencia del calor, es decir, que empezaría a formar grumos. Como la insulina ya no está en solución, no se puede inyectar".

Los resultados de la investigación muestran que todas las preparaciones de insulina almacenadas a temperaturas fluctuantes, como las que se encuentran en el campo, registraron una pérdida de potencia no superior al 1%, al igual que las conservadas en frío durante las cuatro semanas requeridas. "La normativa sobre preparados farmacéuticos permite una pérdida de hasta el 5%, por lo que estamos muy por debajo", afirma el profesor Scapozza.

Los investigadores de la UNIGE también observaron que la actividad de la insulina se mantenía por completo. Para comprobarlo, probaron la acción de las proteínas de la insulina en las células, comparándola con la de la insulina que había sido desactivada intencionadamente.

"Por último, con la ayuda del grupo del profesor Michelangelo Foti, estudiamos viales de insulina procedentes directamente del campo de Dagahaley, y llegamos siempre a la misma conclusión: la insulina era perfectamente utilizable", añade el profesor Scapozza.

Este estudio científico ha demostrado por primera vez que los viales de insulina pueden utilizarse durante cuatro semanas, incluso en climas cálidos, sin necesidad de refrigeración.

"Estos resultados pueden servir de base para cambiar las prácticas de gestión de la diabetes en entornos de bajos recursos, ya que los pacientes no tendrán que ir al hospital todos los días para recibir sus inyecciones de insulina", afirma la doctora Boulle.

Además, las personas con diabetes dejarían de ser discriminadas y podrían llevar una vida normal y trabajar. "Por supuesto, esto tendrá que ir acompañado de la educación de los pacientes, así como de la prestación de apoyo y seguimiento --señala Boulle--, para que las personas con diabetes puedan medir sus niveles de azúcar en sangre e inyectarse la cantidad correcta de insulina".

Según añade, "esto permitirá a las personas gestionar su enfermedad de forma correcta y más independiente. En apoyo de este objetivo, esperamos que se elabore una declaración de consenso centrada en el uso domiciliario de la insulina en entornos de alta temperatura cuando no se disponga de refrigeración, y que sea respaldada por la OMS".