Actualizado 08/02/2017 08:07 CET

La "fuerza bruta" de los antibióticos puede superar la resistencia bacteriana a esos fármacos

Antibióticos. Fármacos. Blíster. Pastillas.
BERBÉS

   MADRID, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Los antibióticos todavía pueden matar a las bacterias resistentes a los fármacos si "empujan" de manera lo suficientemente fuerte a las células bacterianas, según ha detectado una investigación liderada por 'University College London' (UCL), en Reino Unido, y financiada por el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas.

   El estudio, publicado en 'Scientific Reports', abre una nueva forma prometedora de superar la resistencia a los antibióticos y podría ayudar a los científicos a diseñar medicamentos aún más eficaces. "Los antibióticos funcionan de diferentes maneras, pero todos necesitan unirse a las células bacterianas para matarlas", explica el autor principal del trabajo, el doctor Joseph Ndieyira, de UCL Medicine.

   "Los antibióticos tienen 'llaves' que se ajustan a 'cerraduras' en las superficies de las células bacterianas, permitiéndoles que se enganchen. Cuando una bacteria se vuelve resistente a un medicamento, cambia de manera efecita las cerraduras para que la llave no encaje más", detalla.

   "De manera increíble, hemos detectado que ciertos antibióticos todavía pueden 'forzar' la cerradura, lo que les permite unirse y matar a las bacterias resistentes porque son capaces de empujar lo suficiente. En realidad, algunos eran tan fuertes que rompieron la puerta de sus bisagras, matando a las bacterias al instante", revela este investigador.

   Los científicos utilizaron equipos sensibles para medir las fuerzas mecánicas que cuatro diferentes antibióticos ejercieron sobre las células de bacterias que eran susceptibles a los antibióticos y otras que habían desarrollado resistencia. Todos los antibióticos ejercían fuerzas similares sobre las bacterias susceptibles, pero las fuerzas que aplicaban sobre las bacterias resistentes variaban significativamente.

   Los antibióticos probados fueron vancomicina, un poderoso antibiótico que se emplea como tratamiento de último recurso para 'Staphylococcus aureus resistente a la meticilina' (SARM) y otras infecciones, y oritavancina, una versión modificada de vancomicina que se suele usar contra infecciones cutáneas complejas.

MEDICAMENTOS CON UNA FUERZA 11.000 VECES SUPERIOR A OTROS

   "Encontramos que oritavancina presionó a bacterias resistentes con una fuerza 11.000 veces superior que vancomicina -subraya el doctor Ndieyira--. A pesar de que tiene la misma 'llave' que vancomicina, oritavancina sigue siendo altamente eficaz en la muerte de bacterias resistentes. Hasta ahora no estaba claro cómo oritavancina mataba a las bacterias, pero nuestro estudio sugiere que las fuerzas que genera realmente pueden hacer agujeros en las bacterias y despedazarlas".

   Oritavancina es un antibiótico de acción rápida que puede matar las bacterias en 15 minutos, mientras que vancomicina tarda entre 6 y 24 horas. Vancomicina actúa interrumpiendo los procesos vitales de las bacterias, de modo que lentamente dejan de funcionar y mueren. Aunque la oritavancina es una versión modificada de vancomicina, el nuevo estudio sugiere que mata las bacterias de una manera completamente diferente.

   "Las moléculas de oritavancina son buenas a la hora de juntarse para formar grupos, lo cual cambia de manera fundamental la forma en que matan a las bacterias", destaca Ndieyira. "Cuando dos grupos cavan en una superficie bacteriana, se separan uno de otro, desgarrando la superficie y matando a las bacterias. Sorprendentemente, encontramos que las condiciones en la superficie bacteriana en realidad fomentan la agrupación que hace a los antibióticos aún más eficaces", explica.

   El equipo de investigación desarrolló un modelo matemático detallado para describir cómo se comportan los antibióticos en la superficie de las células bacterianas. El modelo podría utilizarse para detectar nuevos antibióticos prometedores e identificar nuevos fármacos que puedan matar a las bacterias mediante el uso de la fuerza bruta.

   "Nuestros resultados nos ayudarán no sólo a diseñar nuevos antibióticos, sino también a modificar los existentes para superar la resistencia --augura Ndieyira--. Oritavancina es sólo una versión modificada de vancomicina y ahora que sabemos cómo funcionan estas modificaciones, podemos hacer cosas similares con otros antibióticos, lo que nos ayudará a crear una nueva generación de antibióticos para hacer frente a las infecciones bacterianas multirresistentes, una de las mayores amenazas globales en el cuidado de la salud en la actualidad".