Publicado 17/09/2021 07:46CET

Las estatinas para la colitis ulcerosa, todo apunta a su eficacia

Archivo - Statin Tablet in Close Up
Archivo - Statin Tablet in Close Up - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ROGER ASHFORD - Archivo

   MADRID, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Las estatinas, un medicamento comúnmente recetado para reducir el colesterol, parecen ser un tratamiento eficaz, aunque inesperado, para la colitis ulcerosa, según un nuevo estudio de Stanford Medicine, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, publicado en el 'Journal of the American Medical Informatics Association'.

   En la actualidad, las únicas líneas de defensa contra la colitis ulcerosa son los fármacos antiinflamatorios, que no siempre funcionan, y la colectomía, la extirpación quirúrgica de una parte o la totalidad del colon. Descubrir otra opción es necesario, reconoce Purvesh Khatri, profesor asociado de medicina y de ciencia de datos biomédicos, que dirigió la investigación.

   "Alrededor del 30% de los pacientes con colitis ulcerosa tienen que someterse finalmente a una colectomía como último recurso. Es una medida drástica; se extirpa una parte del cuerpo --continúa Khatri--. Así que pensamos: '¿Podemos utilizar los datos disponibles para ver si los fármacos que ya están aprobados por la FDA pueden reutilizarse para tratar mejor a estos pacientes?".

   La colitis ulcerosa provoca inflamación y úlceras en el intestino, dejando a los pacientes vulnerables a una serie de síntomas desagradables, como dolor abdominal, sangre en las heces, estreñimiento y fatiga. Aunque no pone en peligro la vida, puede ser muy debilitante, especialmente si los medicamentos antiinflamatorios no funcionan.

   Aprovechando conjuntos de datos públicos de información sanitaria anónima de pacientes, incluidos los datos genómicos y de prescripción, Khatri y su equipo rastrearon una conexión entre un puñado de medicamentos y la disminución de los síntomas de la colitis ulcerosa.

   Resultó que la atorvastatina, que se vende bajo la marca 'Lipitor', fue uno de los fármacos más eficaces, ya que redujo significativamente la tasa de tratamiento quirúrgico de la colitis ulcerosa, la necesidad de medicación antiinflamatoria y las tasas de hospitalización.

   Khatri, junto con los estudiantes de posgrado Lawrence Bai y Madeline Scott como coautores, comenzaron su investigación analizando los datos genómicos disponibles públicamente de cientos de pacientes con colitis ulcerosa a los que se les había practicado una biopsia de colon, una práctica algo habitual que ayuda a los médicos a diagnosticar la enfermedad y su gravedad. En concreto, Khatri y su equipo buscaban ciertas "firmas" genómicas, o patrones de actividad genética, que parecían persistir en la mayoría de los pacientes con la enfermedad.

   "Observamos los datos nacionales e internacionales y encontramos una firma de la enfermedad que era sólida en todos los conjuntos de datos, independientemente de si el paciente experimentaba un brote de la enfermedad", apunta Khatri.

   A partir de ahí, era cuestión de identificar cómo ciertos fármacos afectaban a la actividad genética asociada a la colitis ulcerosa. Khatri recurrió a los datos de estudios de laboratorio realizados anteriormente en células que mostraban cómo ciertos fármacos cambiaban la actividad de los genes. La idea era encontrar los fármacos que parecían invertir la firma genética asociada a la colitis ulcerosa.

   Por ejemplo, si los pacientes con colitis ulcerosa presentaban un descenso en la actividad de los genes A y B, el equipo buscó fármacos que aumentaran la actividad de esos genes. Sólo se fijaron en los fármacos que habían sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de modo que, si encontraban un fármaco que funcionara, se pudiera distribuir antes a los pacientes.

   Tras cruzar los conjuntos de datos genómicos y experimentales, el equipo identificó tres fármacos que invertían eficazmente la firma genética de la colitis ulcerosa. "Los dos primeros eran fármacos de quimioterapia, que por supuesto no se recetarían a alguien debido a sus graves efectos secundarios, pero el tercero era una estatina. Las estatinas son, en general, lo suficientemente seguras como para que algunos médicos bromeen con la posibilidad de ponerlas en el agua", subraya.

   El siguiente paso suele ser organizar un ensayo clínico. Pero Khatri, siempre entusiasta de los datos, adoptó un enfoque diferente. Las estatinas son uno de los fármacos más recetados en Estados Unidos, por lo que parecía razonable pensar que un número relativamente grande de pacientes con colitis ulcerosa también podría estar tomando estatinas para ayudar a controlar su colesterol.

   Así que, en lugar de recurrir a un ensayo clínico, el equipo recurrió a los datos de las historias clínicas electrónicas. "Pudimos ver si tenían colitis ulcerosa, si tomaban estatinas y si habían necesitado una colectomía", apunta Khatri.