Publicado 19/04/2022 07:21

Consiguen maximizar la eficacia de la vacuna de la hepatitis B

Archivo - Imagen de microscopía electrónica de transmisión coloreada digitalmente revela la presencia de viriones de la hepatitis B (de color naranja).
Archivo - Imagen de microscopía electrónica de transmisión coloreada digitalmente revela la presencia de viriones de la hepatitis B (de color naranja). - CDC/DR. ERSKINE PALMER - Archivo

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la University College de Londres (UCL) han aumentado significativamente la eficacia de una vacuna terapéutica diseñada para controlar la infección crónica por hepatitis B (VHB), tras descubrir y frustrar al "enemigo interior", según publican en la revista 'Science Translational Medicine'.

Los investigadores afirman que los resultados obtenidos en ratones suponen un gran avance en el campo del desarrollo de vacunas, ya que revelan cómo potenciar la respuesta de las células T antivirales que las vacunas terapéuticas deben desencadenar. Este ha sido un problema y un rompecabezas de larga data para los inmunólogos de todo el mundo.

Mientras que existe una vacuna preventiva eficaz contra el VHB para evitar nuevos casos, este estudio se centró en cómo potenciar la respuesta a las vacunas terapéuticas, es decir, las que se administran cuando ya se ha producido la enfermedad o la infección, entre los 240 millones de personas que se calcula que ya están infectadas de forma crónica.

El VHB crónico es la causa más común de cáncer de hígado en el mundo, y cada año, a nivel mundial, la infección causa unas 880.000 muertes por cirrosis hepática y carcinoma hepatocelular/cáncer de hígado (CHC).

Para el estudio, se vacunó a ratones con VHB crónica con ChAdOx1-HBV, de Vaccitech, Oxford, que actualmente se está probando en ensayos de fase II en humanos.

Los investigadores descubrieron que la eliminación de las células asesinas naturales (NK), un glóbulo blanco que normalmente combate la infección, potenciaba la respuesta de las células CD8+T antivirales inducidas por la vacunación terapéutica y mejoraba el control del VHB.

La coautora principal, la doctora Mariana Diniz, de la División de Infección e Inmunidad de la UCL, subraya que el estudio "demuestra que las células asesinas naturales que viven en el hígado, en lugar de ayudar a las células T a combatir el virus tras la vacunación, las suprimen e impiden que controlen la infección".

A partir de ahí, el equipo descubrió que las células NK utilizan la vía inhibidora PD-1 (es expresada por las células T cuando se activa y tiene un papel regulador, restringiéndolas en la infección viral crónica y el cáncer) para suprimir las células T.

Además, cuando los investigadores activaron las células NK con citoquinas (proteínas que estimulan el sistema inmunitario) y bloquearon la vía de la PD-1, las células NK pasaron de ser "supresoras" a "ayudantes", aumentando el número de células T inducidas por la vacuna capaces de controlar el VHB.

Utilizando muestras de sangre e hígado de pacientes, el equipo de investigación demostró que los resultados también se aplicaban a las muestras de pacientes de hepatitis B in vitro, lo que refuerza el potencial de traducir este descubrimiento en vacunas humanas nuevas y mejoradas.

La coautora principal, la profesora Mala Maini, de la División de Infección e Inmunidad de la UCL, afirma que "cada vez se reconoce más que las células NK tienen potentes capacidades reguladoras positivas o negativas, además de sus funciones antivirales y antitumorales directas".

Lo que descubrimos que ocurre en el hígado infectado por el VHB es como si un batallón de soldados -las células asesinas naturales- se enfrentara a otro batallón -las células T- en lugar de al enemigo común, la hepatitis B --explica--. Nuestros hallazgos describen una combinación inmunoterapéutica que puede superar esta limitación para potenciar la respuesta a la vacunación terapéutica en la hepatitis B, un enfoque que es potencialmente aplicable también al cáncer de hígado".

La vacuna utilizada en el estudio, ChAdOx1-HBV, Vaccitech, Oxford, contiene antígenos del VHB administrados por un vector adenoviral de chimpancé, utilizando la misma plataforma de base que la vacuna contra el SARS-CoV-2 de AstraZeneca (ChAdOx1 nCoV-19).

La profesora Maini añade que "restaurar o rescatar una respuesta eficaz de las células T es el objetivo principal de muchas inmunoterapias que se están desarrollando para las infecciones víricas crónicas y las enfermedades malignas. Hasta la fecha, las vacunas terapéuticas han tenido un éxito limitado, pero siguen siendo una estrategia clave para promover respuestas inmunitarias dirigidas a antígenos específicos".

"Nuestro estudio descubre un nuevo mecanismo que regula las respuestas de las células T a las vacunas terapéuticas y un enfoque inmunoterapéutico para superarlo; conocimientos que podrían aplicarse para desarrollar tratamientos más eficaces", concluye.