Publicado 20/10/2021 10:40CET

El calostro de bovino, una "esperanza de prevención" contra la osteoporosis

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MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Expertos han señalado, con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, que se celebra este miércoles 20 de octubre, que el calostro de bovino es una "esperanza de prevención" contra la osteoporosis.

El proyecto 'Colosteo', una iniciativa de colaboración público-privada en la que ha participado las universidades de Porto (Portugal) y Thessaly (Grecia), junto con las empresas Biomechanical Solutions y Saluris (griega y española, respectivamente), ha estudiado y concluido con éxito que el suministro previo a pacientes susceptibles de desarrollar osteoporosis con un suplemento a base de este calostro de bovino puede reducir los índices de incidencia.

Según señalan, se trata de uno de los tratamientos de prevención más prometedores en este sentido es el calostro de bovino, conocido por sus "poderosos factores inmunológicos y de crecimiento", además de sustancias específicas para la salud de los huesos.

"El calostro es el primer alimento en la vida, y es conocido por contener poderosos factores inmunológicos y de crecimiento para el recién nacido (pero también efectivos en edades más avanzadas). Contiene gran cantidad de anticuerpos, cinc, proteínas, glóbulos blancos y células vivas, entre otros componentes, lo que le da unas interesantes propiedades para el tratamiento de la osteoporosis", explica el doctor Carlos Raposo, profesor de Farmacología en la Universidad Complutense e investigador en 'Colosteo'.

"Las pruebas realizadas con calostro de bovino, totalmente seguro para humanos, indican que podría funcionar como un nutracéutico eficaz en la prevención y como coadyuvante en el tratamiento farmacológico ya pautado por el médico para frenar la osteoporosis, sin ningún efecto secundario", añade.

Esta enfermedad afecta en España a casi tres millones de personas de más de 50 años, y se caracteriza por el deterioro de los huesos provocando fracturas, pérdida de movilidad y, a la larga, incluso problemas psicológicos por el miedo a caídas o pérdida de calidad de vida.

La llaman la enfermedad silenciosa, porque no se suele detectar hasta que se empiezan a producir esas primeras fracturas (9 millones al año en toda Europa) y que no solo suponen un grave problema de salud pública, sino también un alto coste económico por los tratamientos y asistencia (se prevé que para 2025 se dedicarán más de 38.000 millones de euros a este fin). Y más aún con el aumento de la esperanza de vida (a más edad, más frecuente) y, en ocasiones, patrones de alimentación deficientes y sedentarismo como los que seguimos en nuestros días.

Aunque de momento no se conoce una cura definitiva para la osteoporosis, sí existen algunos tratamientos paliativos farmacológicos, pero la mayoría de ellos suele provocar efectos secundarios indeseados a medio plazo, lo que hace a muchos de los pacientes incluso abandonarlos.

No obstante, recuerdan que también es importante llevar un estilo de vida saludable, tomar el sol con moderación y realizar ejercicio físico de manera regular, lo que no solo ayuda a tonificar la musculatura y a mantener los huesos fuertes, sino también a alejar la obesidad (y evitar así que tengan que soportar más peso del debido) y a mantenernos ágiles evitando tropiezos, caídas o golpes.