Publicado 29/07/2022 07:04

Algunos antivirales utilizados en la COVID-19 no grave pueden reducir las hospitalizaciones y las muertes

Archivo - Paciente Covid-19
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MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los fármacos antivirales molnupiravir y nirmatrelvir-ritonavir ('Paxlovid'), cuando se utilizan para tratar la COVID-19 no grave reducen con toda probabilidad el riesgo de progresión posterior hacia la hospitalización y la muerte, según una nueva investigación publicada en 'CMAJ' (Canadian Medical Association Journal).

Dado que la mayoría de los ensayos se han centrado en pacientes con COVID-19 grave o crítica, los investigadores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis para conocer la eficacia de estos fármacos en el tratamiento de la COVID-19 no grave.

"Dado que los fármacos antivirales pueden ser más útiles en la enfermedad no grave, esta revisión aborda una importante laguna en la evidencia", afirma doctor Tyler Pitre, de la División de Medicina Interna de la Universidad McMaster, en Canadá.

Los investigadores identificaron 41 ensayos con 18.568 pacientes con COVID-19 no grave, la mayoría de los cuales tenían entre 36,5 y 65,5 años. En comparación con la atención estándar o el placebo, nirmatrelvir-ritonavir probablemente redujo el riesgo de ingreso hospitalario (46,2 ingresos menos por cada 1000), y molnupiravir probablemente redujo el riesgo (16,3 ingresos menos por cada 1000).

Estos resultados tienen implicaciones para los sistemas sanitarios y las directrices clínicas, señalan los autores.

"Nuestros hallazgos sugieren que nirmatrelvir-ritonavir puede ser superior a molnupiravir para algunos resultados, lo que tiene implicaciones para las organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que están en proceso de desarrollar recomendaciones que abordan molnupiravir y nirmatrelvir-ritonavir --escriben los autores--. Los sistemas de atención sanitaria que decidan sobre la adquisición de fármacos y las cuestiones de costes deben tener en cuenta la eficacia relativa del nirmatrelvir-ritonavir sobre el molnupiravir".

En un comentario relacionado, los autores señalan los retos que plantea la aplicación de estos hallazgos a los pacientes actuales con COVID-19. Varios de los ensayos en los que se basa el estudio se realizaron entre pacientes no vacunados que habían sido infectados con la variante Delta.

Dado que una parte importante de la población canadiense está ahora vacunada y que muchos han sido infectados con la variante ómicron, los medicamentos pueden ser menos eficaces en el mundo real.

Los autores del comentario piden que se adopten enfoques nacionales e internacionales para generar rápidamente pruebas en un panorama cambiante de la enfermedad.

"A medida que el virus y la dinámica de la población evolucionan, se requiere una investigación continua para fundamentar las decisiones clínicas y políticas", escriben los doctores Corinne Hohl, de la Universidad de la Columbia Británica y el Instituto de Investigación de la Salud de la Costa de Vancouver, en Vancouver (BC), y Andrew McRae, de la Universidad de Calgary (Alberta).

"Los ensayos de plataforma adaptativa y los grandes estudios observacionales ofrecen las mejores oportunidades para generar pruebas oportunas sobre la eficacia de la terapéutica de la COVID-19", añaden.

Los autores concluyen que "estos estudios pueden llevarse a cabo en Canadá, pero deben contar con el apoyo de los financiadores de la investigación canadienses, las instituciones sanitarias, los custodios de los datos, los proveedores de servicios sanitarios y los pacientes".

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