¿Nos hacen engordar los microbios de nuestro cuerpo?

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Publicado 31/08/2018 8:29:34CET

   MADRID, 31 Ago. (EDIZIONES) -

   La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recuerda que son muchas las investigaciones que han constatado que los microorganismos que tenemos en nuestro cuerpo y conforman nuestra microbiota intestinal pueden originar un aumento del peso, una mayor acumulación de grasa corporal.

   En una entrevista con Infosalus, José Manuel Fernández-Real, jefe de sección de la Unidad de Diabetes, Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Girona Josep Trueta subraya en este sentido que en los últimos años se ha visto que las bacterias, virus, hongos, protozoos y demás microorganismos que conforman nuestra microbiota intestinal "ayudan a regular el peso corporal de la persona".

   Así, el miembro de la SEEDO afirma también que se ha comprobado cómo la microbiota del paciente con obesidad es distinto, y cuando éste pierde peso ésta se asemeja a la de un individuo delgado. "La microbiota puede ser más o menos eficiente en el procesamiento de nutrientes y hará que se absorban más o menos nutrientes, entre otros puntos", añade el especialista.

   Desde la SEEDO reconocen que recientemente se ha acuñado un nuevo término relacionado con la influencia de los microorganismos en el incremento de peso, la 'infectobesidad', que alude a la teoría de que las personas obesas tienen una flora bacteriana distinta, que hace que procesen los alimentos de manera diferente, lo que influiría en su ganancia de peso y almacenamiento de grasa. Con ello, se postula que algunas personas aumentan de peso significativamente no por comer en exceso o por su genética, sino por tener una composición diferente de microbios en el intestino.

   Por su parte, el catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, resalta que cada persona tiene su propia microbiota intestinal, como su propia huella dactilar. Asimismo, recuerda que la obesidad es una enfermedad muy compleja y multifactorial, que no sólo depende de la dieta, sino que también del metabolismo de la persona, así como de su genética o de las hormonas, por ejemplo. "Pero lo interesante es que cada día hay más datos de la influencia de nuestra microbiota (los microorganismos que se encuentran en nuestro intestino) con la obesidad", celebra el experto.

   Así, pone de ejemplo que se ha calculado que a lo largo de la vida ingerimos unas 60 toneladas de alimentos que pasan por nuestro sistema digestivo, "muchísima cantidad", y en el tratamiento o digestión de esos alimentos interviene nuestra microbiota, según explica coincidiendo con la publicación de su último libro 'Microbiota. Los microbios de tu organismo' (Guadalmazán).

   "Cuando comemos el alimento casi en un par de horas está en el intestino y permanece al final del mismo unas 48 horas, donde hay un ambiente con una alta concentración de nutrientes, no hay oxígeno, sí un ph más básico y no tan ácido como el del estómago, y es donde se multiplican hasta 10.000 millones de microorganismo por gramo de heces. La función que tiene es la digestión de todo el alimento. Todo nuestro sistema digestivo es un epitelio, y sabemos que estos microorganismos se recambian constantemente y hay una enorme cantidad de restos celulares en nuestro epitelio que son digeridos y reabsorbidos", señala López-Goñi.

   Además, recuerda cómo en las últimas décadas se ha comprobado que los antibióticos, que alteran la microbiota intestinal, pueden favorecer a la larga la obesidad. "Se ha visto sobretodo en el ganado, a quienes se les han aportado grandes cantidades de antinióticos para prevenir infecciones y para engordarlos, porque este medicamento altera los microbios intestinales. También nos ocurre a nosotros, los niños con un tratamiento excesivo de antibióticos a la larga son más gordos. O por ejemplo, con el tratamiento de antibióticos para la 'helicobacter pylori' se ha visto cómo después del tratamiento el paciente engorda. Esto es un indicio indirecto de que alterar microbiota intestinal tiene que ver con obesidad", afirma.

   Otro de los ejemplos que el experto en Microbiología pone sobre la relación de los microorganismos intestinales y la obesidad es que tras un trasplante de heces hecho en ratones se ha visto que si el ratón donante era obeso, acaba siendo obeso el ratón al que se han trasplantado las heces. Dice que también se ha hecho en humanos y se ha visto que una persona infectada por 'clostridium difficile' a la que se le trata mediante un trasplante de heces de una persona obesa, el trasplantado acaba siendo obeso o engordando.

   "Luego se han hecho estudios de ver cuál es la composición de la microbiota en personas distintas, obesas y delgadas. Y se ve que en las obesas hay una menor diversidad de microbios intestinales, y en concreto hay un cambio en los tipos de bacterias, tienen menos 'bacteroidetes' y más 'firmicutes'. Tienen menos diversidad microbiana y además presentan una alteración en su microbiota", añade el profesor de la Universidad de Navarra.

   Igualmente, apunta que los microbios intestinales producen una cantidad de compuestos, no sólo de esas vitaminas o factores necesarios para el metabolismo, también producen ácidos grasos de cadena corta, o hormonas, por ejemplo, y esto se ha visto que pueden afectar a nuestro organismo, y se han relacionado con el metabolismo de lípidos, con la inflamación, con el hígado, entre otros aspectos. "De manera que hay una conexión que no se termina de conocer todavía, entre microbios, los metabolitos que producen y su conexión con el organismo", apostilla.

   Eso sí, a su juicio hay que tener mucha precaución porque se ha visto que la microbiota es personal, cada persona tiene su propia huella microbiana, y alterarla es muy difícil y es personal, de manera que no nos vale la receta para todos. "La obesidad es una enfermedad muy compleja y depende de muchos factores, y el futuro nos llevará hacia una medicina personalizada, y hacia una dieta personalizada, donde se tendrán en cuenta nuestros microbios y dependiendo de nuestra microbiota nos propondrán una dieta o un tratamiento", indica López-Goñi.

   A su vez destaca que se ha visto que la microbiota depende de la dieta que siga una persona. Por ello, aconseja seguir una dieta variada y mediterránea ya que favorecerá la diversidad microbiana.

   Finalmente, López-Goñi considera que por el momento muchos experimentos en la materia sólo se han hecho en animales y falta dar el paso al humano y a la clínica. "Estamos en la infancia de la relación entre la microbiota y la obesidad. Sabemos que hay algo relacionado, una relación directa, pero aún no se entienden totalmente los mecanismos moleculares que hay detrás", sostiene.