Hiperhidrosis: síntomas, tipos y tratamientos

Publicado 07/06/2019 13:33:53CET
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MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Cuando hay un exceso de sudoración de forma mantenida en el tiempo y se produce pérdida de peso de forma repentina es recomendable acudir al dermatólogo, ya que esto puede suponer la aparición de una enfermedad interna como la hiperhidrosis, ha explicado la doctora Mayte Truchuelo, dermatóloga del Instituto Dermatológico de Vithas Internacional (Madrid).

Esta enfermedad, conocida como hiperhidrosis puede ser primaria, cuando no existe una causa subyacente, o secundaria, que se asocia a otras patologías. Así, la experta ha destacado la "importancia" de realizar una buena exploración física y analíticas, ya que pueden existir trastornos endocrinos, diabetes, incluso tumores hematológicos o endocrinos. Se estima que actualmente esta patología afecta a un 3 por ciento de la población.

Sudar es una reacción natural del organismo que ayuda a regular la temperatura corporal, sin embargo, puede ocurrir que el sudor se vuelva excesivo, lo que repercute de manera significativa en la calidad de vida del afectado. En este sentido, la experta ha explicado que la sudoración excesiva también puede darse como consecuencia de la menopausia, ya que el sudor no solo está presente en axilas y manos, si no que es más difusa.

Entre los tratamientos que existen para aliviar los síntomas de la hiperhidrosis primaria la doctora ha destacado las infiltraciones de toxina botulínica, que puede inyectarse en las axilas y en las palmas de las manos, que suponen "las zonas más frecuentemente afectadas", y cuyos efectos duran aproximadamente un año. Cuando se trata de hiperhidrosis secundaria hay que actuar sobre la enfermedad que origina esta situación.

Respecto a la sudoración de la menopausia "las infiltraciones pueden realizarse diluyendo más la toxina botulínica y aplicándola en el rostro, de modo que conseguimos un doble efecto: mejorar los síntomas y rejuvenecer la piel", ha explicado.

Estos tratamientos pueden combinarse con otros de nivel tópico y oral. El objetivo que se persigue con esta terapia es bloquear el exceso de acetilcolina, la molécula que causa la sudoración. En el caso de los antitranspirantes tópicos, la doctora Truchuelo ha recomendado aplicarlos por la noche, "que es cuando las glándulas sudoríparas no están activas, de modo que el producto penetra más y actúa de forma más efectiva".

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