Actualizado 02/07/2020 14:31:41 +00:00 CET

Claves sobre la tricotilomanía, o necesidad imperiosa de arrancarse pelo

Tricotilomanía, arrancarse el pelo
Tricotilomanía, arrancarse el pelo - COFFEEKAI/GETTY - Archivo

   MADRID, 2 Jul. (EDIZIONES) -

   El Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association (APA), el DSM, en su última versión clasifica la necesidad imperiosa de arrancarse pelo como un subtipo de un trastorno obsesivo compulsivo o TOC, donde la ansiedad va creciendo poco a poco y estas personas sienten que hasta que no se arrancan pelo, no se calman; siendo algo, además, que no pueden controlar.

   "Es una necesidad irresistible de arrancarse pelo del cuero cabelludo, de las cejas, o de las pestañas, hasta el punto de quedarse sin pelo o de tener calvas, o incluso quedarse sin cejas, ni pestañas", explica en una entrevista con Infosalus la doctora Cristina Mae Wood, psicóloga experta en ansiedad y estrés.

   La miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid remarca que este trastorno puede empezar en la adolescencia, una época protagonizada por la revolución hormonal, aunque reconoce que la tricotilomanía puede iniciarse en cualquier etapa de la vida.

Suele enmarcarse en personas que presentan elevados niveles de ansiedad y de estrés y que, al hacerlo, al arrancarse el pelo, ven que su ansiedad se reduce. "Sienten como un picor o algo que les genera mucha ansiedad, y cuando tiran de ese cabello, esto les produce alivio; cuando en realidad suele provocar un leve dolor en cualquier otra persona. Como se calman al arrancarse pelo, esto les genera más ganas de seguir haciéndolo", señala la especialista.

   Así, Wood remarca que se trata de una conducta asociada a determinadas situaciones, como el que la persona por ejemplo esté nerviosa o bien aburrida, o en cambio se encuentre relajada viendo la televisión.

   "Es lo mismo que cuando alguien se muerde las uñas. Puede dañar la imagen de la persona, e incluso causar discapacidad a nivel familiar, ya que puede provocar muchas discusiones con tu familia o tu pareja. Además, la persona después siente vergüenza y culpa, por eso también muchas veces se arranca el pelo cuando se encuentra a solas o tiene tiempo para estar relajada", agrega.

   Es más, la psicóloga experta en ansiedad y estrés subraya que muchas personas con tricotilomanía no son conscientes de que lo están haciendo: "Por lo tanto, el primer paso es darse cuenta y pensar por qué es malo hacerlo, y después por qué quiero dejar de hacerlo".

   El tratamiento cuenta con una eficacia del 70%, y está basado en la terapia cognitivo-conductual, "la única que tiene base científica", tal y como asegura. Según concreta la psicóloga, a estas personas hay que enseñarles a actuar con conductas incompatibles cuando sienten esas ganas irremediables de arrancarse pelo, es decir, si siempre lo hace mientras ve la televisión, la persona debe intentar sujetar algo o hacer punto, o bien apretar los puños y mientras lo está haciendo, la persona debe darse autoinstrucciones positivas, aunque se sienta ese picor o ansiedad.

   "El estrés es un proceso que se desencadena en nuestro cuerpo cuando tenemos que hacer muchas cosas, en ocasiones difíciles, y además con incertidumbre. Ocurre generalmente que esta conducta se ha condicionado por estrés y estas personas lo hacen de manera automática y, por tanto es necesario enseñarles a modificar esa conducta", manifiesta la miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

   La buena noticia, según resalta, es que se trata de una "conducta aprendida" que se puede desaparender, aunque indica que como estas personas lo han hecho tantas veces, y de forma inconsciente, es necesario enseñarles a tolerar ese nivel de estrés, de ansiedad, y ofrecerles alternativas. "Se puede hacer un ejercicio de relajación, o distraerse con algo como dibujar, escribir, hacer punto, o leer para evitar esa necesidad de arrancarse el pelo. El ejercicio físico es muy importante para reducir los niveles de estrés y de ansiedad. Está demostrado que con 3-4 veces a la semana se reducen los niveles de estrés y de ansiedad y ello reduce la probabilidad de hacerlo", defiende la doctora Cristina Mae Wood.

   Aquí destaca que el apoyo social es muy importante, de tu familia, pareja o psicólogo, dado que estas personas lo suelen ocultar. "Se tapan el pelo y van creando una calva que, como no se ve, no hay problema. Eso sí, ninguna persona se enorgullece de ello. Es más, se avergüenzan muchas", agrega.

MUCHO MÁS FRECUENTE EN MUJERES

   La psicóloga añade también que la tricotilomanía es mucho más frecuente entre mujeres, y por cada 10 mujeres este trastorno lo padece un hombre. "También es cierto que las mujeres tienen dos o tres veces más ansiedad y depresión que los hombres. Por tanto, hay un componente hormonal importante, aunque también educativo", reseña, al mismo tiempo que estima que 1% de la población lo padece.

   Con todo ello, la psicóloga del Centro Área Humana de Madrid remarca que lo primero de todo estos pacientes deben darse cuenta del problema que tienen, que es algo que no pueden controlar.

   "Después es muy importante mejorar la inteligencia emocional por medio de la identificación, comprensión y regulación de las emociones. Si estoy nerviosa y no me doy cuenta y no sé ni por qué, me empiezo a arrancar pelo sin ser consciente de ello porque es algo que me alivia. Hay que ser consciente de que no siempre podemos estar contentos y entretenidos. Es bueno parar y aceptar esto y preguntarte por qué es bueno no arrancarse el pelo en estos casos", agrega Cristina Mae Wood.

   La también investigadora de la Universidad Complutense de Madrid sostiene que estas personas suelen tener pensamientos distorsionados, y deben aprender a darse cuenta de lo que piensan y a modificarlo. "Hay que darse cuenta de que estás pensando eso, aunque no seas consciente. Se pueden escribir los pensamientos que se nos pasan por la cabeza para ser todavía más conscientes de ellos. Una vez que se detecta el pensamiento, se puede aprender a cambiarlo y a decir que no estoy dispuesta a hacerme daño porque me importo mucho, y porque quiero tener un pelo sano y quiero hacerlo bien, considerando entonces otras opciones", añade.

   Según vaticina la psicóloga especialista en ansiedad y estrés, si se sigue este camino llegará un momento en el que surgirá alivio, y esas emociones ayudarán al afectado a seguir realizando la conducta incompatible de arrancarse el pelo.

   "Existe una elevada eficacia que respalda el tratamiento cognitivo conductual, el único psicológico basado en la evidencia científica. Hay que aprender a cambiar pensamientos, para después cambiar las emociones y, modificándolas tendrás un buen resultado. En pocas sesiones se puede lograr pero las personas más obsesivas necesitarán alguna más", concluye.